La jornada bursátil de hoy en Wall Street es una de esas que merece la pena seguir casi al minuto, porque no ha pasado nada que n tuviera detrás una razón contundente. Una apertura de vértigo bajista dio paso a una remontada de las buenas y un final de sesión en el que los alcistas y los bajistas volvieron a retomar su habitual lucha. Aquí están echando un pulso las agencias de calificación y los bajistas por un lado y el resto del mundo económico mundial por otro, aunque a veces Ángela Merkel pasa de un lado al otro por sorpresa.
Empecemos. La apertura bajista vino causada por la negativa alemana a la ampliación del Fondo de Rescate y a su insistencia en que en la Cumbre de esta semana no se abordarán ni los Eurobonos ni las atribuciones del BCE. Mayor ejercicio de tancredismo es realmente complicado de encontrar.
La recuperación vino dada por la cercania a los niveles de soporte relevante en el S&P 500. Los 1.140-1.145 puntos son zona de rebote teórico y al marcar 1.146 puntos el mercado se dio la vuelta apoyado en otro nuevo deseo: que el BCE baje los tipos de interés mañana.
Y la traca final vino por dos lugares antagónicos. De una parte, S&P volvió a arremeter contra Europa, amenazó la triple A de la UE y a la mayor parte de sus bancos. Están realmente pesados estos tipos con el asunto de advertir de los peligros que, ahora sí, todos conocemos perfectamente. Algún día volveré a la carga con los innombrables porque tienen para un capítulo aparte. La otra cara de la moneda la puso el FMI, que aprobó la reestructuración de sus líneas de crédito para ser más eficaces y poder ayudar a países como España o Italia si arrecia la tormenta y, sobre todo, dio pie a un rumor: que estaría pensando en una línea especial de crédito de 600.000 millones de euros para ayudar a la Eurozona.
Como en la víspera, el rumor tiene nombres y apellidos, el diario japonés Nikkei, que señala que el Fondo estará siendo debatido en el seno del G-20. Igual da si es verdad o no, que tiene toda la pinta de que se han mezclado churras con merinas y tiene pocas posibilidades de que esto sea cierto, pero se demostró una vez más que en cuanto al mercado se le da una razón, aunque sea lejana, para creer, cree. Y lo hace por encima de lo que digan los chicos de Standard & Poor’s y su pléyade de plañideras.
Si yo tuviera que apostar, apostaría por una rebaja de tipos en la Eurozona mañana mismo y la reactivación del mercado nada más conocerse la noticia. Eso si lo del FMI no resulta ser cierto, porque si fuera cierto, ni esperaría al BCE para tomar posiciones. El único problema es que sigo sin fiarme de doña Ángela Merkel y si en la Cumbre Europea nos vuelve a salir rana nos iremos al carajo, así que hay que ajustar muy bien los stops, que el pescado está por vender y todo se vende en Europa.
Al cierre, los alcistas pudieron más que los bajistas y los índices tradicionales lograron ganancias. El Dow Jones subió un 0,38, el S&P 500 un 0,20%, en tanto que el Nasdaq Composite caía un mínimo 0,01%.
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