Cuestión de borbones

08/12/2011

diarioabierto.es.

Nunca he sido monárquico. He respetado la institución como algo inevitable. Pero siempre he creído que era más justo y democrático cualquier otro sistema que no viniera de esa idea de la designación divina y hereditaria.

Y ahora parece que lo que yo creía que vendría por un movimiento popular de oposición a la monarquía, va a llegar a través de la propia institución. Nadie está haciendo más por el fin de la monarquía que la propia monarquía o sus allegados.

Los escándalos en torno al yerno del Rey, Iñaki Urdangarín, plantea serias reflexiones sobre la facilidad con que sigue funcionando en este país la prebenda, la recomendación, el engaño. A medida que se aclara la trama queda más claro que tenemos una cierta tendencia a mirar por encima de cualquier otra cosa, la situación social.

No hay duda alguna de que Urdangarín aprovechó su cercanía a la Casa Real para hacer negocios, lucrativos negocios, en beneficio personal y, además, amparándose en una ONG, en teoría instituciones solidarias, alejadas del ánimo de lucro.

Tampoco se compadece bien con la realidad que al socio de Urdangarín le hayan imputado inmediatamente y con el yerno del Rey la Justicia haya tenido un cuidado exquisito y, todavía, no haya sido imputado ni llamado a declarar.

De la misma manera es difícil entender que la investigación haya dejado fuera a la Infanta Cristina, con cargos de responsabilidad en, al menos, una de las empresas instrumentales para captar fondos. Máxime cuando la esposa de Diego Torres, el socio de Urdangarín, está imputada como colaboradora y por sus cargos en empresas similares.

Podría pensarse que la investigación ha determinado que la Infanta no se enteraba de lo que hacía su marido y era ajena los chanchullos de su esposo. Pero, dejando al margen que esta posibilidad deja en entredicho la capacidad intelectual de la hija del Rey, la Justicia no ha tenido esa misma consideración en casos semejantes en los que los conyuges de un delito se las han visto y deseado para verse libres de cualquier acusación.

En fin. Que las cosas están como están. Y tengo mis dudas en cuanto a lo que pasará al final de todo. Pero vayamos a los versos. Hoy recordaremos a Muñoz Seca y “La venganza de Don Mendo”. Cuando Don Mendo confiesa que entró a robar para salvar el honor de su amada, Don Nuño, el padre de Magdalena, establece este diálogo con Don Mendo:

-Un Marqués cual vos, ¡qué afrenta!

¿Cuándo viose acción tan doble?
Nunca ha de faltar un noble
que robe más de la cuenta.

Tremendo, ¿no?

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