Gilles Moëc, economista jefe en AXA Investment Managers, señala que “un acontecimiento poco habitual –la inflación por debajo de las expectativas en mayo– ha desencadenado una revalorización visible en toda la curva europea”. Pero avisa que “el descenso de la inflación en la zona euro se debe demasiado a factores puntuales y, aunque seguimos pensando que hay más pruebas de que la economía europea se está ralentizando, también sigue habiendo demasiada velocidad adquirida en el mercado laboral para que el BCE se sienta relajado sobre el riesgo de una segunda oleada de inflación impulsada por los salarios”.
”Estamos marginalmente más seguros con nuestro escenario base de que julio, y no septiembre, será el punto álgido de los tipos de interés oficiales para el BCE”, matiza.
Este experto considera que “es demasiado pronto para calificar esta bajada de ‘tendencia’» y subraya que “Christine Lagarde ya declaró la semana pasada que ‘no hay pruebas claras de que la inflación subyacente haya tocado techo’ en la zona euro”. “El BCE está ahora convencido de que el endurecimiento de su política se está transmitiendo visiblemente, pero también sigue convencido en general de que las restricciones monetarias no son ‘suficientemente restrictivas’.
Philippe Waechter, economista jefe de Ostrum (grupo Natixis IM), subraya que “las expectativas de precios para 2024 serán mucho más bajas que las realizadas para 2023. Así pues, la ralentización de la inflación podría ser más rápida de lo previsto, restableciendo el poder adquisitivo de hogares y empresas”.
“El principal factor en Europa es la caída de los precios de la energía. La tendencia a la baja del gas, el petróleo y la electricidad, una de las principales causas del aumento de la inflación en Europa” serán los causantes que “cambiarán la situación“. “La caída del precio de las materias primas y del precio de la energía restablece los márgenes de las empresas, reduciendo también la incertidumbre asociada a la volatilidad de los precios generada por la elevada inflación. Además, el próximo otoño, las empresas podrán negociar nuevos contratos energéticos a precios mucho más bajos”.
Waechter comenta también que “el mercado laboral podría mantenerse robusto y mantener la dinámica de la demanda”. “Las empresas tendrán márgenes más elevados lo que les permitirá aceptar salarios más altos sin tener que ajustar sus precios al alza. En consecuencia, el punto álgido del crecimiento salarial está cerca o puede haber pasado”.
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