
Christine Lagarde, presidenta del BCE.
En pocas ocasiones habrá sido tan clara la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde. Tras ocho subidas consecutivas de tipos, descarta imitar a la Reserva Federal, por lo que no hará una pausa, y el precio oficial del dinero volverá a encarecerse en julio.
«¿Hemos terminado el viaje? No, no estamos en nuestro destino. Todavía tenemos terreno que cubrir», se justifica en la comparecencia posterior a la reunión del Consejo de Gobierno del BCE, que decidió elevar «con un amplio consenso» los tipos de interés en 25 puntos básicos, hasta el 4%.
Por si no se la había entendido bien, repite: «No estamos pensando en hacer una pausa». «No estamos donde queremos estar si queremos alcanzar nuestro objetivo y, en términos de hacer una pausa, no lo hemos discutido en absoluto y no hemos comenzado a pensar en ello porque tenemos trabajo que hacer, el viaje para llegar allí no ha terminado. Por lo tanto, seremos tan restrictivos como sea necesario para asegurarnos de llegar a ese destino», argumenta.
Lagarde acumula argumentos: la situación del mercado laboral; el impacto cada vez más importante en la inflación de la evolución de los costes laborales unitarios, donde los salarios relevan a la energía y los alimentos como impulsor de los precios; el problema de la productividad.
«Pueden estar seguros de que el BCE tomará todas las medidas necesarias para devolver la inflación al 2%», advierte su presidenta.
Tipos más altos durante más tiempo
Patrice Gautry, economista jefe de Union Bancaire Privée, pronostica subidas de tipos en julio y en septiembre, lo que provocará una ralentización aún más pronunciada del crédito. Y avisa: «2024 se presenta como el año del retorno de las restricciones presupuestarias y de la continuación de una política monetaria que seguirá siendo restrictiva durante más tiempo del previsto en los mercados financieros».
Carlos del Campo, del equipo de inversiones de Diaphanum, destaca que el BCE dejarán de reinvertir, a partir de julio, 25.000 millones€ al mes en bonos en un escenario de menor crecimiento, priorizando la estabilidad de precios y evitando desanclar las expectativas de inflación de las metas del BCE tras el avance de los salarios. La revisión al alza de la inflación subyacente para 2023 y 2024 disipa «cualquier duda sobre un posible recorte de tipos».
Konstantin Veit, gestor de carteras de PIMCO, insiste en el mensaje de unos tipos «más altos durante más tiempo en comparación con las expectativas del mercado». «Esperamos que un mayor avance en la reducción de la cartera del programa de compra de activos (APP) y una mayor visibilidad del tipo de interés oficial terminal constituyan las condiciones necesarias para apartarse de las actuales orientaciones de reinversión del programa de compras de emergencia por pandemia (PEPP)”, añade.
Ulrike Kastens, Economist Europe para DWS, opina que «el mercado subestima el riesgo de nuevas subidas». Aunque éstas han provocado una disminución de los préstamos y una ralentización del desarrollo económico, «es probable que la inflación subyacente se mantenga por encima del 5% hasta el otoño. Por lo tanto, seguimos pensando que el BCE tendrá que subir los tipos de interés oficiales al 4% para cumplir su mandato».
“El BCE habla con dureza, pero el final de las subidas de tipos está a la vista”, se desmarca Ben Laidler, estratega de mercados globales de eToro
Felix Feather, Analista de Economía Europea de abrdn, se apunta a esa tesis: «Creemos que esa subida será la última del ciclo, dado el giro a la baja de la inflación. Pero el crecimiento salarial sigue siendo muy fuerte, por lo que hay bastantes posibilidades de que acaben subiendo también en septiembre. Con la política monetaria ya en territorio restrictivo, y los efectos retardados de las subidas anteriores aún repercutiendo en la economía real, los inversores deben enfrentarse a tipos más altos, una inflación aún elevada y la posibilidad de que se produzca una recesión provocada por la política monetaria a finales de año».
Charles Diebel, Responsable de Renta Fija de MIFL, también cree quie, si bien los tipos se moverán en julio, «el BCE siente que están cerca del final del proceso de endurecimiento y, habiendo movido los tipos a su nivel más alto en 22 años, se están acercando al final».
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