El techo de gasto tiene la consistencia de una sombrilla de playa

16/06/2023

Hernando F. Calleja.

Con la impostación afectada que caracteriza sus intervenciones, la ministra de Hacienda y vicesecretaria general del PSOE nos ha anunciado que ha realizado el titánico esfuerzo de alumbrar el límite de gasto no financiero que se autoimpone cada Gobierno para hacernos creer que va a ser prudente en el empleo del dinero del común. Llamado vulgarmente techo de gasto, la expresión no puede ser más impropia. Es más, como una de esas sombrillas que vuelan a la menor brisa del mar. El incumplimiento sistemático de este límite que establecen los propios Gobierno es lo que llamamos déficit, y en eso sí que son maestros los Gobiernos.

La escalada del límite de gasto, como pasa con tantas magnitudes económicas y con las pistolas, no tiene retroceso. En 2019 se cifró en algo más de 125.000 millones de euros. Para 2020 se elevó la previsión en 2.500 millones, aunque la pavorosa realidad de la pandemia se llevó esta previsión por delante, como los papelillos de un caramelo. En 2021 se fijó en 70.000 millones más, esto es, 196.097 millones. Y en este rango se ha instalado, parece que, para siempre, porque para 2022 el Gobierno se atribuyó recursos por 196.142 millones y para el año próximo, le ha dado un empujoncito más hasta los 198.221 millones. A este tirón, y con el cinismo que caracteriza a todo responsable de una hacienda pública, lo califica la señora Montero, como un “esfuerzo”. Un esfuerzo ¿de quién?, señora ministra.

El límite de gasto inflado, además, no sirve para que en el año próximo se recupere el PIB nominal de 2019. Es decir, con tres ejercicios consecutivos de incrementos (unos 200.000 millones acumulados de mayor gasto) ni siquiera volvemos a la casilla de salida. Que se lo piensen quienes creen que el gasto público genera riqueza per se. Lo que sí se puede constatar ya es que ha colaborado con entusiasmo a la inflación desbordada por la crisis de las materias primas, por las carencias clamorosas de nuestro sistema de competencia y por la largueza del Gobierno, ya que ha generado un crecimiento de la demanda en una economía que no crece lo necesario para abastecerla.

Tobogán de previsiones

No sólo el límite de gasto no financiero carece del menor crédito. También las previsiones del Gobierno sobre la economía adolecen de la misma falta de fiabilidad. El Gobierno acumula en medio año dos modificaciones sobre sus previsiones de evolución económica para 2022 y 2023. Nos iniciamos con la previsión de los Presupuestos Generales del Estado, en las que se formuló un cálculo visionario de un aumento del PIB del 7 por ciento para este año. A los cuatro meses (guerra en Europa por medio) se rebajó drásticamente al 4,5 por ciento. Esta semana, se le ha cerrado un poco más el grifo, al 4,3 por ciento. Al mismo tiempo, las previsiones sobre 2023 pasan del 2,9 por ciento de abril, al 2,7 por ciento. No parece que el chorreo de millones de gasto anunciado por el Gobierno le sirvan para insuflarse a sí mismo una mínima confianza.

Y, de postre, otro lío político

La figura ascendente del Gobierno es, sin duda, la ministra de Hacienda y ahora también vicesecretaria general del PSOE. Hay que tener en cuenta que en el Gabinete tiene por delante a tres vicepresidentas, una Calviño en horas bajas de influencia; una Díaz que va a lo suyo, sin saber muy bien qué es lo suyo y una Ribera, cuya tecnocrática imagen se ha diluido con el encontronazo inaudito con la Europa que nos ha sacado varias veces del abismo. Sin embargo, Montero tiene detrás de si al partido y al grupo parlamentario y a su secretario general y, por decirlo de manera coloquial, va a mandar más que las vicepresidentas. El plato para la remodelación del gabinete está servido. La clave está en si Sánchez la afrontará antes o después de presentar los Presupuestos Ficcionales del Estado para 2023.

¿Te ha parecido interesante?

(+1 puntos, 1 votos)

Cargando...

Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.