Cuando Jordi Rubio montó el negocio nadie daba un duro por él, como suele suceder con otros muchos emprendedores pero en su caso agravado porque el artículo sobre el que se asentaba su idea era visto hace unos años como vandálico. Aún hoy sigue sin contar con el beneplácito de todos. Nos referimos a los aerosoles para graffitis, que es lo que vende Montana Colors, empresa de Barcelona líder en la fabricación de estos productos.
Jordi no era graffitero cuando se metió en este mundo a los 25 años. Dio con él de pura casualidad cuando descubrió las excelentes ventas de sprays que tenía una de las tiendas clientes de la compañía en la que trabajaba entonces. “Era la época en la que los writers robaban las pinturas. Las que utilizaban eran las destinadas a los coches, muy caras y además, tóxicas. Pensé que tendría futuro lanzar otras menos caras, pinturas low-cost que pudieran comprar y que además fuesen seguras”, cuenta.
Su jefe se negó a embarcarse en esta aventura así que Jordi, junto a otro compañero, abandonó su puesto y se lanzó a comercializar aerosoles. En 1994 presentaron en la Ciudad Condal el primer bote Montana. Empezó a correrse la voz y de esta forma fueron llegando artistas urbanos de Francia, Alemania, Suiza… en busca de pinturas con las que dar color a las paredes.
Desde entonces para acá ha llovido bastante y hoy Montana Colors es la única firma española dedicada a esta actividad: emplean en la actualidad a 150 personas y comercializan unos 20 modelos de aerosoles, algunos en gamas de hasta 150 colores. El color más demandado es el negro, porque, según comenta Rubio, es el que se utiliza en cualquier graffiti. También tienen rotuladores, tintas y prestan sus servicios a otros sectores relacionados con la pintura: por ejemplo, fabrican pinturas para el aeromodelismo. El año pasado produjeron cinco millones de unidades de aerosoles que se distribuyeron por Europa, EEUU e incluso, Japón. “El 70% de nuestra producción se exporta, estamos presentes en 30 países”, añade Rubio.
Aunque hoy les va viento en popa hubo momentos en el pasado que hicieron peligrar la actividad: por ejemplo, sufrieron un intento de plagio y además, en 2002 un incendio dejó reducida a cenizas su fábrica.
En 2010 facturaron 15 millones de euros y tienen dos tiendas propias en Barcelona y Sevilla. Lo demás son franquicias, en Buenos Aires, Ámsterdam, Montpellier, etc.
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