Viernes, sábado y domingo los socialistas catalanes celebran un congreso para decidir su futuro tras tres derrotas electorales sucesivas (autonómicas, municipales y generales) y habiendo perdido la mitad de su electorado. Las posturas, en estos momentos parecen encontradas con cuatro posibles candidatos sobre la mesa: Miquel Iceta (viceprimer secretario del partido y portavoz del grupo parlamentario), Pere Navarro (alcalde de Terrassa), Àngel Ros y Joan Ignasi Elena (ex alcalde de Vilanova i la Geltrú). Las posturas están encontradas y la filosofía de lo que ha de ser el partido en el futuro resucita las viejas sensibilidades ente el sector nacionalista y el españolista, aunque también se puede hacer otra lectura: la de los dirigentes del área metropolitana y los de la periferia.
Todo el mundo habla de un congreso para construir una alternativa y de renovación, sin embargo el actual aparato desmiente lo que parece evidente: su apuesta inicial por Miquel Iceta, que ha anunciado que retira su candidatura si no logra encabezar una candidatura única de unidad. En este caso se perfila el alcalde de Terrassa. Pere Navarro, que en su programa algunos ven una cierta línea continuista con la actual dirección, aunque él descarte ser el “candidato oficial”, pero tiene el respaldo de una parte significativa de la dirección y de la poderosa federación de Barcelona. En contrapartida el alcalde de Lleida, Àngel Ros, apuesta por un perfil más nacionalista y distanciarse del PSOE, adquiriendo un mayor protagonismo en el Congreso y plantea la posibilidad de tener un grupo parlamentario propio. Joan Ignasi Elena es el candidato del sector más nacionalista y el que es más crítico con la actual sumisión del PSC al PSOE, sin embargo su candidatura es la que parece contar con menos posibilidades.
Pere Navarro aboga hace un discurso clásico de la socialdemocracia y apuesta por acabar con la división de capitanes y sector catalanista con un “todos somos catalanistas”, división surgida en el año 94 en el congreso que los socialistas catalanes celebraron a Sitges y donde el sector catalanista y formado principalmente por dirigentes universitarios entroncados con la clase política catalana de “toda la vida” fue derrotado por los capitanes que controlaban el área metropolitana de Barcelona que entonces lideraba José Montilla. Tras un periodo de transición que dirigió el partido Narcís Serra, en el año 2000 accedió Montilla a la primera secretaria del partido y el sector nacionalista vio como perdía peso en el partido, hecho que se visualizó con la defenestración de Pasqual Maragall como candidato a renovar la presidencia de la Generalitat.
Sin embargo “los capitanes” representaban el granero de votos del partido, hasta que en los tres últimos comicios, tras los siete años de gobierno tripartito, y el seguidismo del partido a las directrices del PSOE que les ha llevado a vota diferente en el Parlament y en el Congreso los votos le han huido en todas direcciones, perdiendo más de setecientos mil votantes en las últimas generales, que si bien una parte significativa se ha quedado en casa, otra se ha desperdigado por las distintas fuerzas del electorado catalán.
Tanto Pere Navarro como Àngel Ros son de los pocos dirigentes que han conservado las alcaldías de sus respectivas ciudades, hecho especialmente significativo ante la pérdida de poder de los socialistas en todas las instituciones, sin embargo tienen el inconveniente que no son parlamentarios, por lo que su participación en la actividad política puede quedar en segundo plano. Ambos piensan –caso de ser elegidos- compatibilizar la dirección del partido con la alcaldía, lo que en el caso de Ros, Lleida está a casi doscientos kilómetros de Barcelona, lo que algunos lo consideran un nuevo obstáculo.
En cualquier caso nadie descarta nada en estos momentos, posibles fusiones de candidaturas, candidatura única e incluso un congreso de confrontación. Sí que coinciden en desear que con este congreso el partido salga unido, reforzado y con instrumentos para recuperar su electorado y volverse a convertir en partido de gobierno. Las palabras renovación de cargos y de mensajes están al orden del día para afrontar su travesía en el desierto, sin embargo la forma de cómo lograrlo y recuperar la ilusión primero de sus militantes y después de sus votantes está aún lejos de visualizarse.
Además hacen su congreso a destiempo. Muchos opinan que lo tenían que haber realizado hace un año después de perder la Generalitat. La inminencia de las municipales les hizo esperar y después se aplazó de nuevo con las elecciones generales, con lo que los representantes institucionales son los propuestos por la actual dirección y no de la futura. Por otra parte ahora celebran el congreso meses antes que lo haga el PSOE, otro congreso de renovación con resultado incierto, con lo que dada la dependencia de los socialistas catalanes a sus homólogos puede desvirtuar el resultado del congreso de este fin de semana.
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