Pedro del Pozo, director de inversiones financieras en Mutualidad de la Abogacía, vaticina que «en los próximos meses (o semanas), probablemente una subida adicional de tipos en EEUU de 25 puntos básicos, y un par de subidas en Europa, de 25 puntos básicos cada una”. ‘’Es posible que los efectos de estos tipos altos sean ya muy evidentes en 2024, lo que significa que los mercados lo deberían comenzar a meter en precio, tal vez, hacia finales de este año o primer trimestre del año que viene», apunta.
“El principal riesgo a corto plazo es la inflación. Su principal derivada en el medio plazo será cómo afectará la lucha contra la inflación a la actividad económica y al potencial de crecimiento de las economías. A largo plazo, con permiso de cualquier cisne negro que pueda aparecer, los principales riesgos tienen que ver con las disrupciones asociadas al ámbito geopolítico (un posible nuevo orden mundial en ciernes), ambiental (cambio climático), tecnológico (inteligencia artificial) y poblacional (envejecimiento)’’, argumenta.
“A corto plazo, esperamos una fuerte desaceleración en 2023, para recuperar en 2024, y luego mantener una relativa velocidad de crucero, que estará en función de un mundo con más deuda, inflaciones en el entorno o ligeramente superiores al 2%, tipos de interés positivos y un comercio mundial, probablemente algo más restringido», precisa.
Ibercaja: lo importante no es la subida, sino el mensaje posterior
Cristina Gavín Moreno, jefa de renta fija de Ibercaja Gestión, comenta que «tras la pausa en el proceso de subida de tipos en EEUU que vimos el pasado mes de junio, hay mucho interés por la reunión de esta semana. Dicho interés radica no tanto en la dirección del movimiento que parece claro será un subida sino en el mensaje posterior que transmita Powell acerca de lo que podemos esperar de cara a la segunda parte del año».
«Y es que las Actas de la FED publicadas hace un par de semanas, revelaron que el ‘descanso’ en el proceso de subida de tipos no fue ni mucho menos una decisión clara, sino que se saldó con tan solo dos votos de diferencia. Y que la mayoría de los miembros ‘veía’ necesario hacer ‘alguna’ subida más hasta final de año. Si a esto unimos un mercado laboral que se está mostrando mucho más resiliente de lo que se anticipaba inicialmente, hace que los argumentos de la Reserva Federal para mantener un sesgo tensionador se justifiquen en cierta medida», explica.
«Con este escenario nos adentraremos en verano con un tipo de intervención en EEUU situado en el rango 5,25-5,5%, con una subida de 25pb en esta reunión de julio. En el otro lado de la balanza se sitúa el dato de inflación que conocíamos hace dos semanas que experimentó una fuerte moderación, situándose en mínimos de los últimos dos años y que nos lleva a descontar que esta será la última subida que veremos antes de alcanzar el famoso pivot. Nuestra apuesta para el inicio del proceso de bajada de tipos lo llevamos, como muy pronto, al primer trimestre de 2024», subraya.
Ebury: la Fed subirá 25 pb y aplazará la decisión sobre más subidas


«Esperamos que esta semana la Reserva Federal lleve a cabo su última subida de tipos del ciclo, aunque es poco probable que el presidente de la institución, Jerome Powell, cierre completamente la puerta a subidas adicionales», explican los analistas de Ebury, la fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas,
«Los inversores se muestran especialmente escépticos ante la posibilidad de un mayor endurecimiento tras la considerable caída del IPC en junio. En cierto modo, la Fed se ha acorralado a sí misma y parece que el miércoles se producirá una nueva subida de tipos de 25 puntos básicos (los mercados de futuros ya la dan totalmente por hecho). Dicho esto, pensamos que ahora hay pruebas suficientes para limitar la necesidad de más subidas más allá de esa fecha, y creemos que la subida de tipos del miércoles será la última», argumentan.
«Los ‘halcones’ del FOMC argumentarán, con razón, que la actividad económica de EE.UU. se mantiene bien, respaldada por un mercado laboral fuerte. Los datos de actividad económica publicados desde la reunión de junio han sido mayoritariamente optimistas, y sugiere que existe una mayor probabilidad de un ‘aterrizaje suave’, en el que la Fed logre reducir la inflación sin desencadenar una recesión en EE.UU», insisten.
Desde junio, se han observado señales más claras de una tendencia a la baja tanto en la tasa de inflación general como en la subyacente de EE.UU. El dato del IPC de junio, que provocó una de las mayores caídas semanales del índice del dólar desde la crisis financiera mundial, demostró que el ciclo de endurecimiento de la Reserva Federal está dando sus frutos. «Aún queda camino por recorrer antes de que las presiones subyacentes sobre los precios vuelvan al nivel objetivo, aunque el hecho de que casi todas las métricas de la inflación estadounidense tienden a la baja, incluida la tasa subyacente anualizada a tres meses (4,1%), reconfortará mucho a los responsables de la política monetaria», recalcan.
«Sospechamos que, en particular, la caída del índice subyacente de la inflación estadounidense restará presión a los funcionarios del FOMC en la reunión de esta semana. No esperamos que el presidente Powell indique explícitamente que el ciclo de subidas ha terminado, aunque tampoco creemos que se muestre tan agresivo como en junio. Es probable que Powell vuelva a hablar de la fortaleza del mercado laboral estadounidense y podría hacer referencia a la resistencia de los datos económicos desde la última reunión. En junio, Powell dijo que existía la posibilidad de que la Fed moviera ficha en ‘reuniones consecutivas’, es decir, en julio y septiembre. No creemos que esta vez vaya a ser necesariamente tan franco en esta opinión. Creemos que esta semana Powell insistirá en que la Fed está adoptando un enfoque supeditado a los datos, aplazando su decisión sobre cuándo poner fin al ciclo de subidas hasta la siguiente reunión de septiembre, cuando se publiquen las proyecciones actualizadas. De este modo, la Fed dispondrá de tiempo suficiente (casi dos meses completos) para evaluar la situación económica, especialmente en lo que respecta a la inflación, antes de decidir si es necesario un endurecimiento adicional de la política monetaria. Para la reunión del 20 de septiembre, se habrán publicado los informes sobre el IPC de julio y agosto, así como la medida de inflación preferida por la Reserva Federal correspondiente a julio, el índice PCE», abundan.
En caso de que la Reserva Federal adopte un enfoque totalmente dependiente de los datos en su reunión de esta semana, los expertos de Ebury esperan una respuesta relativamente moderada del dólar el miércoles. En caso de que el FOMC mantenga el rumbo e indique explícitamente que está preparado para subir los tipos de nuevo en algún momento antes de finales de año, probablemente el dólar repuntaría con fuerza.
DWS: se mantiene el tono duro pese a la mejora de la inflación
Christian Scherrmann, U.S. Economist para DWS, pone el foco en que «se mantiene el tono agresivo a pesar de los avances en materia de inflación». Se suma a la tesis de una subida de 25 pb y luego decisión en función de los datos «Aunque los progresos en materia de desinflación parecen «prometedores», parece que los responsables de la política monetaria aún desean ver algunos datos «buenos» más sobre la inflación, así como indicios de que los desequilibrios del mercado laboral están disminuyendo. Sólo entonces la FED parecería inclinarse por «esperar y ver, depender de los datos, subir durante más tiempo».
«Por lo tanto, tampoco esperamos que la FED cambie su clara postura de línea dura en la próxima reunión. Tras sus recientes comentarios, y teniendo en cuenta sus previsiones, la tendencia «preferida» entre los banqueros centrales de EE.UU. sigue siendo la de errar más bien por el lado hawkish que arriesgarse a repetir los errores del pasado de declarar la victoria demasiado rápidamente. El gran aprendizaje para la Fed de los años 70 sigue siendo que no hay que rendirse ante los primeros signos de moderación de la inflación. Y puesto que el proceso desinflacionista hasta ahora ha sido impulsado en parte por efectos de base favorables, el verdadero trabajo para volver a situar la inflación en el 2% podría estar aún por delante», interpreta.
«Creemos que un enfoque resuelto de mantenerse firme en la rigidez de la inflación no implica necesariamente que el banquero central deba sobrepasar los tipos. Unas orientaciones creíbles y de línea dura podrían ayudar a imponer de forma eficaz la rigidez monetaria a la economía. Esa podría ser la mejor estrategia, sobre todo si se tienen en cuenta los costes de equivocarse. Así pues, podríamos asistir a la última subida de tipos de este ciclo, pero cualquier giro moderado parece lejano. Esto cobra importancia cuando parece que los mercados podrían ser un poco demasiado optimistas con las recientes «buenas» noticias sobre la inflación. También nos gustaría destacar el hecho de que mantener los tipos estables mientras las variables económicas se moderan siempre implica que la política monetaria se endurece automáticamente. De cara al futuro, esto también debería aliviar la presión sobre la Reserva Federal para que haga más en el frente de los tipos en las reuniones que quedan este año», razona.
AXA IM: es lógico que los mercados esperen tipos más bajos en 2024
Chris Iggo, CIO Core Investment Managers en AXA Investment Managers y Presidente del AXA IM Investment Institute, subraya que “la inflación está retrocediendo” y este hecho es “más evidente en EE. UU., donde la inflación general se redujo al 3% en junio». «Si la Fed vuelve a subir los tipos en julio, los tipos de interés reales implícitos para el próximo año estarán muy por encima de los registrados en la última década. Por tanto, está justificado que el mercado espere tipos de interés más bajos en 2024”. Esto supondría un “aumento de la pendiente de la curva de rendimientos y una rentabilidad positiva de los bonos”, con “la probabilidad de que los bonos del Tesoro de EE. UU. obtengan mejores resultados que otras clases principales de activos de deuda pública. Los bonos del Estado alemanes y franceses han superado ligeramente a los del Tesoro estadounidense (en la gama de vencimientos de siete a diez años). Sin embargo, el BCE tiene más que hacer para reducir la inflación”.
Iggo avisa que, a pesar de que la inflación parece estar bajando, “será difícil que vuelva a alcanzar los objetivos de los bancos centrales. No hay indicios de que las entidades vayan a abandonar esos objetivos, por lo que puede significar que necesiten comprimir la demanda lo suficiente como para cambiar las expectativas inflacionistas sobre salarios y precios que se han acumulado durante los dos últimos años”.
Y subraya que “este escenario es aún más alcista para los bonos, aunque signifique tipos a corto plazo más altos. La evolución de la inflación y las respuestas de los bancos centrales en los próximos seis meses serán muy reveladoras a medida que se acerque el nirvana de volver a los objetivos de inflación fijados hace tiempo”.
Gilles Moëc, economista jefe de AXA IM, considera que «la verdadera cuestión es si el querrá dar pistas sobre la trayectoria futura y cómo lo hará. Nuestra opinión es que querrán mantener las manos lo más libres posible». Pero «por muy escurridizo que se muestre Powell, es probable que los observadores analicen minuciosamente cada cambio cualitativo en la valoración de la Fed sobre la situación macroeconómica actual»
«En cualquier caso, cualquier cambio importante de diagnóstico en una dirección dovish sería difícil de conciliar con el hecho de que es muy probable que la Fed suba los tipos. Esto crea un límite a hasta dónde puede cambiar la retórica de Powell. Si se muestra demasiado dovish, la pregunta natural que se le haría es «¿por qué estáis subiendo entonces?», recalca.
Moëc destaca que la tasa de rechazo de solicitantes de préstamos subió al 21,8% en los 12 meses hasta junio de 2023, la más alta en 5 años, mientras que las propias solicitudes de crédito descendieron a su nivel más bajo desde octubre de 2020. En el caso de los préstamos para automóviles, que a menudo son esenciales para las inflexiones en el comportamiento de gasto, la tasa de rechazo fue la más alta desde que comenzó la encuesta en 2013.
«Creemos que la ‘pendiente natural’, es que el FOMC no tendrá que endurecer más la política monetaria en septiembre, insistiendo sin embargo en la necesidad de mantener las condiciones monetarias restrictivas durante mucho tiempo», concluye.
Capital Group y abrdn ven el final del ciclo de subidas
Pramod Atluri, gestor de renta fija de Capital Group, destaca que la inflación se reduce a medida que nos acercamos al fin del ciclo de subidas de tipos: «Aunque no lo notemos cuando vamos al supermercado, la inflación mantiene una tendencia bajista en Estados Unidos, Europa y muchos otros mercados, lo que se debe principalmente a la caída de los precios de la energía, la reducción de los problemas de suministro y las continuas subidas de tipos de interés que han puesto en marcha los bancos centrales. Los sectores más sensibles a los tipos de interés ya están notando los efectos, como es el caso del sector inmobiliario, donde se están registrando caídas de los precios de la vivienda en algunos mercados. La inflación sigue estando muy por encima del objetivo del 2% fijado por la Reserva Federal de Estados Unidos, pero la política monetaria suele funcionar con largos desfases, por lo que los efectos de las subidas de tipos se irán notando en la economía a lo largo del tiempo».
«La inestabilidad a la que se ha enfrentado recientemente el sector bancario en Estados Unidos también podría contribuir a la ralentización del crecimiento económico, ya que algunos bancos podrían mostrar una mayor prudencia y reducir sus actividades de préstamo. Todos estos factores han transformado de manera notable las perspectivas de tipos de interés. Sabíamos que esta campaña de endurecimiento monetario, una de las más agresivas de la historia, tendría consecuencias. La inestabilidad que están registrando los mercados financieros apunta a una nueva etapa que puede ser muy complicada para la Reserva Federal. Ha dejado al descubierto algunas de las vulnerabilidades del sistema bancario, por lo que podríamos estar acercándonos ya al final del ciclo de subidas de tipos de interés», subraya.
James McCann, Deputy Chief Economist en abrdn, coincide en que «ésta será una de esas reuniones de la Fed en las que la atención se centra menos en lo que hacen y más en lo que dicen». «No creemos que la Fed vaya a adelantarse demasiado en esta fase, teniendo en cuenta que en el pasado se ha equivocado por falsos amaneceres de inflación más lenta. De hecho, es probable que el presidente Powell siga señalando que la inflación sigue siendo demasiado alta, que el mercado laboral está demasiado tenso y que probablemente sea necesario un mayor endurecimiento para que el crecimiento de los precios vuelva a situarse de forma sostenible en el objetivo», explica.
«A pesar de este discurso duro, creemos que la subida de julio será la última del ciclo, ya que el efecto del endurecimiento anterior pesa cada vez más sobre la actividad estadounidense durante la segunda mitad de este año. Seguimos pensando que este lastre culminará en recesión hacia finales de año. Pero si la economía se mantiene más resistente, el camino hacia un aterrizaje suave parece ampliarse ligeramente ante la evolución más alentadora de la inflación».
Generali ve a EEUU «rumbo a la recesión»
En cambio, Paolo Zanghieri, economista senior en Generali Investments, ve a EEUU «rumbo a la recesión»: «Los datos de EE.UU. siguieron sorprendiendo al alza y nos llevaron a elevar al 0,9% nuestra previsión de crecimiento para 2023. Esperamos que las anteriores subidas de tipos y el deterioro de los criterios de concesión de préstamos afecten plenamente a la economía en el segundo semestre, cuando el PIB se contraerá. Vemos el punto más bajo de la recesión en el cuarto trimestre, ya que el ahorro reprimido está proporcionando un apoyo más duradero a la renta disponible. A continuación, se producirá una lenta recuperación, que llevará al PIB a crecer sólo en torno al 0,3% en 2024 debido al endurecimiento persistente de las condiciones de financiación. El acuerdo de última hora sobre el techo de la deuda implicó recortes limitados del gasto público, pero es poco probable que un Congreso dividido y polarizado legisle sobre alguna medida para suavizar la recesión o acelerar la recuperación».
La creación de empleo se está desacelerando, pero sigue siendo fuerte: las ofertas de empleo y las encuestas empresariales apuntan a un fuerte enfriamiento de la demanda de mano de obra, y la participación entre los menores de 55 años aumenta constantemente. Todo ello aliviará la presión, permitiendo en parte el necesario enfriamiento del crecimiento salarial, ya que los costes laborales aún aumentaron un 4,9% interanual en el segundo trimestre. «El acaparamiento de mano de obra puede suavizar el impacto de la recesión sobre el desempleo, que sin embargo vemos en torno al 5% a mediados del próximo año», avisa.
Los últimos datos sobre inflación suponen un ligero alivio, ya que la inflación subyacente se redujo ligeramente al 5,3% interanual en mayo, frente al 5,5% de abril.) El crecimiento de los alquileres nuevos está disminuyendo y esto se reflejará materialmente en el IPC refugio en los próximos meses, aunque el reciente repunte de los precios de la vivienda, si se prolonga, puede poner un suelo al crecimiento de los alquileres. «En los próximos meses, los efectos de base y los bajos precios del petróleo presionarán a la baja la inflación general, pero no creemos que la tasa subyacente se sitúe por debajo del 4% antes de finales de año», vaticina.
En la reunión de junio de la Fed, la esperada pausa en la subida de tipos vino acompañada de una sorpresa de línea dura, ya que el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) piensa ahora que se necesitan otros 50 puntos básicos de subidas de tipos para frenar la inflación y ha descartado de forma aún más contundente la posibilidad de un recorte de tipos este año. Al tiempo que admitía que el impacto del endurecimiento del crédito en la economía sigue siendo incierto en términos de magnitud y calendario, el presidente Powell advirtió de que la inflación está cayendo con demasiada lentitud. «Sólo esperamos una nueva subida de tipos en julio, dadas nuestras previsiones de crecimiento por debajo del consenso, y ahora vemos el primer recorte a finales del primer trimestre de 2024», remarca.
Muzinich&Co señala que «las expectativas del mercado apuntan a un fuerte consenso para una subida de 25 pb por parte de la Fed y después una pausa». Y que “dada la trayectoria percibida de la inflación, los mercados de futuros consideran que los bancos centrales están cerca de los máximos previstos para el actual ciclo de endurecimiento”.
Clément Inbona, gestor de fondos de La Financière de l’Echiquier, cree que la Fed «se enfrenta a un dilema: ¿mantener el rumbo y subir una vez más los tipos para evitar un recrudecimiento de la inflación, o echar el ancla a la vista de la recesión que sufre el sector manufacturero? A pesar de que la inflación registró un claro descenso en junio, el presidente de la Fed parece inclinarse por la primera opción y por no desviarse de la trayectoria, por miedo a que la inflación reviva”.
“Hace apenas unas semanas, el mercado también esperaba una nueva subida en septiembre. Ahora este incremento es altamente improbable, después de la agradable sorpresa brindada por el último dato de inflación estadounidense, y habrá que esperar al discurso posterior a la reunión de la Fed para obtener alguna aclaración sobre lo que se avecina”, avisa.
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