Con la banca hemos topado

29/07/2023

Maite Vázquez del Río.

Estamos en tiempos de resultados semestrales. A la mayoría de las empresas les ha ido muy bien, pese a todos los malos augurios. Pero a los bancos les ha ido de rechupete. Los seis grandes bancos del país se han embolsado 12.385 millones de euros. Ahí es nada. Pese a sus lloriqueos sobre el impuesto a la banca han ganado un 20% pagando más a Hacienda, una situación extraordinaria que ni nos ocurre a los ciudadanos de a pie.

Los grandes bancos se niegan, eso sí, a elevar el interés de los depósitos de sus clientes, y eso que los tipos de interés ya los tienen por obra y gracia de Christine Lagarde en el 4,25%. Eso sí, no han perdido el tiempo en ir repercutiendo, subida a subida del BCE, el aumento del precio del dinero en las hipotecas. ¡Viva el rasero que aplican! Debe ser porque enfadados como están con el equipo económico del Gobierno, cuando la vicepresidenta primera Nadia Calviño lo dejó caer, su indicación se convirtió en un muro inexpugnable de sus decisiones, en las que nadie puede interferir. Se han olvidado de que Calviño no pierde, pierden sus clientes.

Solo los pequeños y medianos bancos parecen darse cuenta del percance. Es entre ellos donde ha comenzado la guerra -o batallita- del pasivo. EBN Banco da un 3,2% por los depósitos; Openbank, 3,07%; Wizink, un 3%, Banca March, un 2%; Pibank, un 2,52%. También algunos de los principales bancos europeos.

Pero los grandes de la banca española, res de res, este viernes mismo, el consejero delegado del BBVA, Onur Genç, descartaba la posibilidad de pagar algo a los depósitos, y eso que la entidad ha mejorado un 31% sus resultados semestrales. Pero no quiere repartir esos 3.878 millones que han ganado. Tal vez, con el tiempo, les llegue algo a sus accionistas.

Mientras, los hipotecados tienen que pagar una media de más de 2.700 euros anuales más por la subida de los tipos, sobre un dinero que les prestaron en la mayor parte de los casos cuando el tipo del Euríbor estaba por los suelos.

Tampoco a los ciudadanos que aspiren a pedir un crédito al consumo les viene bien, con un TAE por encima del 9%, porque no nos olvidemos, en cuestión de tipos de interés, los bancos acuden raudos a subirlos insuflados por el BCE, es lo que ocurre con los carburantes, cuando bajan el consumidor tarda en notarlo, pero cuando suben, a las pocas horas ya queda reflejado en los surtidores. En definitiva, si se les pide dinero, lo cobran a precio de oro, pero si se les deposita, nos están haciendo un favor por guardarnos el dinero. No olvidemos que no hace mucho algunas entidades, como ING, comenzaron a cobrar por tener nuestro dinero depositado.

Y hablando del BCE, ¿no les parece que la está liando gorda con su política monetaria? En Lagarde y su equipo no hay creatividad ni lugar para poner en práctica nuevas teorías económicas. Van a piñón fijo: si la inflación sube por encima del 2%, a subir tipos hasta que la inflación baje. No tienen en cuenta la resaca de una pandemia mundial, ni una guerra que lleva más de un año y medio. Es cierto que la inflación ha ido desbocada en 2022, y que la subyacente aún sigue sin controlarse. Pero la falta de flexibilidad de la política monetaria del supervisor europeo está empezando a estrangular a algunas economías que, como la española, querían alcanzar su velocidad de crucero. El FMI ya ha ratificado que la economía española, pese al BCE, la inflación o las elecciones, será la que más crezca entre las economías más avanzadas.

Ni tampoco han tenido en cuenta que algunos países, como también el español habían logrado bajar su inflación al 1,9% (en junio). Ya se sabe que como mercado único lo que le viene bien a unos (Alemania, que estuvo en recesión técnica) a otros nos viene muy mal. En este punto, no hay vía flexible que aplicar, o todos o ninguno.

Lo que sí parece claro es que por controlar la inflación están estrangulando las economías de la Unión Europea, que a regañadientes han logrado esquivar la recesión, gracias al ímpetu de algunos países, como España.

El resultado de todo este cóctel es que no nos dejan levantar cabeza. La inflación sigue sin controlarse por parte del BCE, cuando los países hacen lo que pueden con medidas anticrisis, bajando IVA. Nuestra cesta de la compra cada vez es más cara. Pero también nuestras hipotecas son más caras.

La subida de salarios parece contribuir a que el crecimiento económico no toque fondo, pero sin otra ayuda que no sea nuestro trabajo no parece que a la clase media-baja del país vaya a tener más ayuda, porque con la banca hemos topado. Ni un céntimo por nuestros depósitos, y dando gracias porque no nos cobren por guardarlos. Eso sí las comisiones van creciendo viento en popa, por unas gestiones que nosotros mismos tenemos que hacernos a través de apps e Internet.

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