Comencé el comentario europeo del pasado viernes subrayando que «no ha sido una gran cumbre, no nos engañemos» y parece que los mercados han caído hoy en la cuenta. Ha caído bastante mal algo que era muy evidente, que las agencias de rating iban a seguir dando estopa, aunque sea simplemente haciendo las cuentas que estaban al alcance de todos.
Dice Fitch que lo malo de la cumbre es que todo tiene que esperar hasta marzo, lo que va a acarrear costes financieros y no contribuyen precisamente a calmar la tormenta sobre la deuda europea. Comenta que hubiera sido mejor una respuesta «inmediata» que no fue posible por la negativa británica a firmar nada sin que se le concidieran privilegios a cambio.
¿Sorpresa? Creo que no, que es algo que todo el mundo sabía el viernes, pero parece que se han caído del guindo esta mañana y que se han dado cuenta de la cruda realidad. Seguimos teniendo una Europa unida pero Gran Bretaña se ha descolgado, posiblemente para siempre.
Hay dos cuentas, porque los británicos están que trinan con Cameron y su «brindis al sol» con los euroescépticos. Al poder económico no ha gustado nada la postura de Cameron, ni siquiera a la banca a la que en teoría dice haber protegido con su exigencia de no fiscalización por parte comunitaria. Y en el plano político, ni siquiera su aliado Clegg respalda a Cameron, mientras los laboristas le acusan directamente de haber tomado una decisión para el país en base a criterios partidistas.
Mi particular punto de vista, en cambio, es algo más positivo. Merkel ha llevado las cosas hasta donde quería y, al final, ha dejado alguna puerta abierta. Sarkozy ha hecho de «hombre bueno» pero a la hora de la verdad ejerció de sabueso frente a las exigencias británicas, respaldando sin fisuras a Merkel. Y aunque sea con retraso, Europa es algo más operativa que antes, lo que no está nada mal para como andan los tiempos.
Total, que no soy tan pesimista como reflejan las caídas de los índices. Una corrección es algo natural en el mercado y la que nos ocupa ahora mismo está dentro de lo razonable. También les comenté el viernes que pese a la subuda de los índices, la vela del Dax era claramente bajista. Hoy se han confirmado los peores augurios, pero cabe una pequeña esperanz: la vela del CAC en el día de hoy es alcista y los tres índices principales están cerca de niveles en los que teóricamente podría apoyarse para rebotar. Mañana es un día clave para esta posibilidad.
Entre tanto, los índices han decidido exagerar el gesto y han cosechado fuertes pérdidas. El Dax ha bajado un 3,36%, el CAC un 2,61%, el FTSE un 1,83% y el Ibex un 3,11%, lastrado por el sector bancario y un nuevo repunte de la prima de riesgo.
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