Luca Paolini, estratega jefe en Pictet AM, explica que el repunte en los mercados de renta variables ha estado liderado por acciones de crecimiento, sobre todo tecnología, con subidas de casi 40% este año. Estas acciones han captado la mayoría de los flujos de inversión las últimas cuatro semanas ante la perspectiva de aumento de beneficios y menores tipos de interés. De hecho, el repunte en el índice S&P 500 ha sido liderado por el más reducido puñado de compañías desde la década de los 80, ahora los «Magnificent Seven» -Alphabet, Amazon, Apple, Meta, Microsoft, Nvidia y Tesla, que han llegado a subir 68 % en comparación con 6 % del resto del índice.
«Históricamente esto hace el mercado vulnerable a cambios de sentimiento. Además, la caída de la volatilidad es motivo de preocupación. La menor negociación del verano facilita que las condiciones empeoren repentinamente cuando los volúmenes netos de opciones call sobre el índice S&P 500 están en máximo de dos años y el sentimiento de los inversores minoristas en euforia», avisa.
«Así que estamos neutrales en tecnología. Sin embargo, estamos reduciendo infra ponderación en sector financiero ante la perspectiva de que los grandes bancos obtengan ingresos saludables. Además, sobre ponderamos servicios de comunicación y consumo básico», subraya.
Aterrizaje suave de la economía global
«Ha habido sorprendentes señales positivas de la economía estadounidense, aunque las perspectivas son inciertas, dada la política monetaria restrictiva y desaceleración del gasto en consumo, que apuntan a crecimiento por debajo del potencial los próximos trimestres. Pero, aunque los beneficios empresariales han bajado respecto al año pasado, las cifras del segundo trimestre están cómodamente por encima de expectativas y, por primera vez en un año, las revisiones al alza de los analistas superan las degradaciones. El caso es que el efecto del aumento de los tipos de interés comenzará a sentirse en la economía los próximos trimestres. Las ventas están empezando a reducirse y los márgenes a ser negativos. Con todo, aunque la recesión sigue siendo un riesgo, pero las probabilidades de evitarla han mejorado», comenta Paolini.
«Sin embargo, las perspectivas para la zona euro son menos alentadoras. La caída de los precios de la energía no se ha traducido en aumento de ingresos disponibles y la reactivación del gasto del consumidor parece menos probable ante el coste del endeudamiento en máximos de una década. Además, la menor demanda de China reduce las exportaciones europeas, exacerbando la recesión manufacturera. Un euro fuerte es un lastre para las exportaciones. Estamos cautelosos respecto a acciones europeas», precisa.
«En este estado de cosas hemos mejorado la exposición a renta variable global a neutral. Para sobre ponderar la renta variable necesitaríamos pruebas de que la economía mundial se acelera, no simplemente se estabiliza», remarca.
«De todas formas, valoraciones y perspectivas económicas favorecen a los bonos. Hemos reducido peso de la liquidez, pues su rentabilidad puede reducirse los próximos meses a medida que el ajuste monetario alcanza máximo. Dada la escasa rentabilidad adicional del efectivo y que la economía estadounidense se desacelera, hemos pasado crédito estadounidense grado de inversión a de EE. UU. a neutral. Pero sobre ponderamos bonos en moneda local de mercados emergentes. La fortaleza de la moneda local facilita a estos gobiernos el pago de la deuda en dólares, lo que reduce riesgo soberano», insiste.
«Nuestra mayor convicción son los mercados emergentes. Estamos positivos en renta variable de mercados emergentes sin China y bonos en moneda local de mercados emergentes», resalta el experto de Pictet
«Hay que tener en cuenta que los mercados emergentes iniciaron antes la batalla contra la inflación y su crecimiento se recupera. Su inflación está reduciéndose más rápido, lo que puede llevar a sus bancos centrales a comenzar a recortar tipos de interés, especialmente en América Latina -en Chile ya se ha producido un recorte de 1%-, Europa emergente, así como partes de Asia para apoyar el crecimiento. Además, un dólar débil, dado el probable máximo en tipos de interés en EE. UU., ayudará a estas economías, cuyo crecimiento superará a las desarrolladas en 2,6% este año y 3,4% en 2024, por encima de la media móvil de cinco años», explica.
«A esto se añade que nuestros modelos de liquidez indican drenaje en la mayoría de las principales economías desarrolladas, pero nuestra postura positiva en activos emergentes puede reforzarse si China toma medidas de apoyo estos meses, especialmente en infraestructuras y vivienda. Sus responsables políticos, hasta ahora limitados a medidas específicas en sectores selectivos, parecen más dispuestos a apoyar la economía. Además, las valoraciones en mercados emergentes parecen atractivas, sobre todo las acciones latinoamericanas. Nuestro pronóstico de aumento de beneficios este año y el próximo en economías emergentes supera 12% anual, casi el doble que Japón, la más fuerte entre las economías desarrolladas», recalca.
«En China nos mantenemos neutrales, mientras esperamos más evidencia de repunte del gasto del consumidor y recuperación del sector inmobiliario. La estabilización de las relaciones con EE. UU. es necesaria para que estemos más positivos en acciones chinas», matiza
El aumento de beneficios en mercados desarrollados se debilitará
Sin embargo, en mercados desarrollados el aumento de los beneficios se debilitará entre este año y 2024, según la gestora del grupo suizo. «Estamos neutrales en acciones de EEUU, donde la ratio precio/beneficio a doce meses de las acciones está en alrededor de 25% por encima del valor razonable a largo plazo. De todas formas, vemos potencial a corto plazo ante las aún escasas revisiones a la baja del aumento de beneficios y máximos en la política monetaria de la Reserva Federal, con moderación de la inflación y menor probabilidad de recesión. El optimismo sobre el impacto de la inteligencia artificial puede respaldar los múltiplos un tiempo», explica su estratega jefe.
«Pero infra ponderamos Europa, cuya economía sigue débil, con recesión en Alemania. En todo caso, preferimos empresas y sectores de alta visibilidad de beneficios y bajo apalancamiento, que suelen comportarse bien en un entorno incierto de bajo crecimiento. Suiza tiene alta concentración de estas empresas, como bienes de consumo», concluye.
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