
El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha confirmado que los precios subieron dos décimas en el mes de julio, tras dos meses de moderación, confirmando lo adelantado el pasado 28 de julio.
Con esta subida, el índice de precios de consumo (IPC) interanual se elevó al 2,3% en el séptimo mes del año, lo que supone una subida de casi medio punto porcentual con respecto a junio. El dato preocupante continúa siendo la inflación subyacente, que tras excluir alimientos no elaborados y productos energéticos, se elevó tres décimas, hasta el 6,2%.
El incremento al 2,3%, tres décimas por encima de los parámetros exigidos por el BCE, se debió principalmente por la subida de cinco décimas de los alimentos y bebidas no alcohólicas en julio, situando su tasa interanual en el 10,8%. La subida de los precios de las frutas y los aceites y grasas jugaron un papel fundamental, sobre todo si se tiene en cuenta que estos mismos productos habían descendido en julio de 2022.
La segunda rúbrica del IPC que contribuyó a elevar la inflación fue el de los carburantes, que se han incrementado un 2% con respecto a junio, pese a ser un 5,3% más bajos que en julio de 2022. En este sentido, el INE explica que este aumento de julio “se debe a la subida de los precios de carburantes y lubricantes para vehículos personales, frente al descenso en julio de 2022″, motivado entre otros factores por la bonificación de los 20 céntimos por litro de carburante.
Pero también, en menor medida, tuvieron un impacto negativo sobre la inflación el precio de la ropa, que se encareció un 2,1% interanual. A ello se suma que los precios del ocio subieron un 7,2% interanual por el repunte de los paquetes turísticos con un sector plenamente recuperado de la pandemia.
El INE también considera que influyeron a la baja los precios de la vivienda, que disminuye su variación más de dos puntos, hasta un 14,9% negativo. “Este comportamiento es debido a la bajada de los precios de la electricidad y del gas, que aumentaron en julio del año pasado”.
Pese a las dos décimas de subida de julio, el séptimo mes del año registró la segunda tasa más baja desde abril de 2021, en que se situó en el 2,2%. Con ello, se puede asegurar que la inflación en España ha vuelto a los niveles previos a la guerra de Ucrania.
Sin embargo, no sucede lo mismo con la tasa subyacente, que se mantiene elevada y en cifras similares a las de hace justo un año, cuando se situó en el 6,1%.
Los alimentos siguen sin controlar los precios, pese a la bajada del IVA
Al desagregar por productos, el INE señala como parcelas con mayor repercusión positiva a la subida de los precios a las frutas (que suben un 7,1% mensual), los aceites y grasas (3,4%) y el pescado y el marisco (0,6%) dentro del grupo de la alimentación. Otros componentes son los paquetes turísticos (con un avance del16% mensual), los carburantes y lubricantes para vehículos (2,2%), los servicios de alojamiento (3,7%) y los combustibles líquidos (6,5%), entre otros.
Los productos que más ayudan a la moderación de los precios son, por su parte, las legumbres y hortalizas dentro del grupo de los alimentos cuya tasa mensual se sitúa en el 2,3% negativo. También caen con fuerza las prendas de vestir (-10,5%) y el calzado (7,6%), así como los artículos textiles para el hogar (-3,9%).
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