El 24 de agosto se reunirán en Jackson Hole los principales banqueros centrales del mundo. El Simposio Económico del Banco de la Reserva Federal de Kansas City, celebrado en Jackson Hole, Wyoming, es una de las conferencias de bancos centrales más antiguas del mundo, ya que se celebra desde hace más de 40 años en Wyoming, al pie de las Montañas Rocosas.
Especialmente desde la crisis financiera de 2007-2009, los presidentes de la Reserva Federal de EEUU (Fed) han utilizado Jackson Hole para anticipar cambios en la política monetaria o el entorno económico.
Este año se celebra hasta el 26 de agosto bajo el lema «Cambios estructurales en la economía global». Y se espera que Jerome Powell pueda explicar a los inversores cómo va a afrontar la Fed el dilema de una inflación persistentemente alta con una tasa de paro muy baja, y qué va a pasar con los tipos de interés.
La gran cuestión que presiona a la Fed es si EEUU se dirige hacia una recesión o no. Su presidente insiste en que la Reserva Federal no estaba tratando de provocar una recesión elevando los tipos interés para tratar de controlar la inflación, que está en su nivel más alto en décadas.
De lo que se hable en Jackson Hole interesa mucho al presidente Joe Biden, ya que un error de cálculo de la Fed puede provocar una caída de la economía, con el consiguiente coste electoral frente a un Donald Trump al que las imputaciones judiciales lo único que hacen es encumbrarle en las encuestas.
La reunión será inaugurada el jueves 24 de agosto, como es tradición, con un discurso del presidente de la Fed, Jerome Powell, muy esperado por los mercados y que puede marcar el tono del arranque del curso económico en septiembre, con especial atención a las pistas sobre la reunión sobre política monetaria del 20 de septiembre.
Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE), interviene el viernes 25 de agosto y puede dar pistas sobre reunión del Consejo de Gobierno del 14 de septiembre.
Comentarios de los analistas
Enguerrand Artaz, gestor de fondos de La Financière de l’Echiquier, recuerda que “el simposio de Jackson Hole del año pasado supuso un importante punto de inflexión en la dinámica de los mercados. Mientras los mercados se animaban con un optimismo renovado, con la expectativa de que la Fed se volvería menos restrictiva, Jerome Powell echó por tierra las esperanzas. Devolvió a los mercados de renta variable a una espiral bajista y a los tipos de interés a nuevos máximos. ¿Podemos esperar que se repita este escenario?».
«Hay ciertas similitudes con 2022. Los mercados están animados por una ola de optimismo, que combina la esperanza de un aterrizaje suave de la economía con el fin inminente de las subidas de tipos. Sin embargo, la situación ha cambiado radicalmente. Aunque el nivel absoluto de inflación sigue siendo elevado, está en vías de descenso y las perspectivas para los próximos meses son prometedoras. Y la Fed ha comenzado a plantearse la cuestión del equilibrio entre el riesgo de no hacer lo suficiente y el de hacer demasiado. Por lo tanto, es poco probable que Powell se muestre tan duro como el año pasado», opina.
«No obstante, tampoco creemos que el presidente de la Fed prepare el terreno para una inflexión brusca de la política monetaria, y mucho menos para una vuelta a la acomodación. Es probable que su discurso se centre en la necesidad de mantener los tipos de interés altos durante mucho tiempo y en el imperativo de seguir reduciendo el tamaño del balance (endurecimiento cuantitativo). Y ello, aunque los tipos se redujeran marginalmente más adelante. Este último punto, extraído de las actas de la reunión de julio de la Fed, es a la vez una novedad y una incógnita: se trataría de aplicar una política monetaria potencialmente acomodaticia sobre los tipos de interés, pero restringiendo el tamaño del balance. Un curioso mecanismo que, en nuestra opinión, bien podría ser el eje central del ejercicio pedagógico en el que está a punto de embarcarse Jerome Powell”, subraya.
Stephen Auth, director de inversiones en renta variable de Federated Hermes, considera que “a muchos les preocupa que, dadas las sólidas cifras del PIB estadounidense y el desempleo históricamente bajo, el presidente de la Fed aproveche el discurso en Jackson Hole para reiterar su preocupación por la inflación».
«Uno de los riesgos que corre la Fed al acercarse tanto a su objetivo de inflación es que el mercado de renta fija se le adelante y vuelva a estimular la economía con un fuerte descenso de los rendimientos. Los bonos ya están valorando tres recortes de la Fed en 2024, y una actualización demasiado pesimista la semana que viene podría disparar aún más las expectativas de recorte de tipos. Powell es consciente de ello y, en nuestra opinión, es poco probable que renuncie a la credibilidad ganada a pulso el año pasado con un cambio prematuro hacia una política más laxa», argumenta.
«Por otra parte, con la inflación claramente en declive y las presiones deflacionistas que ahora se avecinan desde China, será difícil para Powell mantener un tono demasiado duro. Y lo que es más importante, cuanto más duro se muestre Powell, más cautelosos se comportarán los directivos empresariales e incluso los líderes sindicales, lo que mantendrá la tendencia positiva de la inflación”, subraya.
«Esperamos la recesión en EE.UU. a final de año, pero menos profunda», afirma Paolo Zanghieri, economista senior en Generali Investments. Según la primera lectura del PIB, en el segundo trimestre éste aumentó un 2,4% en tasa anual desestacionalizada al alza, por encima de las expectativas. El crecimiento se vio impulsado no sólo por la estabilidad del consumo, sino también por el repunte de la inversión. La demanda interna no parece aún muy afectada por la subida de más de 500 puntos básicos del tipo de interés oficial. El consumo privado se ve impulsado por el ahorro residual que acelera las rentas reales del trabajo y por su inclinación hacia los servicios, poco sensibles a los tipos: el gasto público sigue aportando una contribución positiva. La inversión se beneficia del hecho de que, antes del inicio del ciclo alcista, las empresas pudieron asegurarse unos tipos de interés muy bajos. Sin embargo, este impulso a las inversiones se desvanecerá, ya que la deuda deberá renovarse a tipos mucho más elevados. El impulso más duradero vendrá de la entrada en vigor de la Ley de Reducción de la Inflación (IRA).
«La demanda seguirá siendo fuerte en el tercer trimestre, pero prevemos que la economía entre en una recesión poco profunda hacia finales de año, con cierta debilidad que se prolongará hasta principios de 2024. La nueva previsión de crecimiento del Fondo Monetario Internacional (1,8% en 2023 y 1% en 2024) nos parece optimista, pero reconocemos que las perspectivas han mejorado», explica.
La fuerte demanda impide un rápido descenso de la inflación. En junio, la inflación subyacente de los servicios PCE (Personal Consumer Expenditures, en español gastos de consumo personal), excluida la vivienda (la medida que la Reserva Federal está examinando actualmente), disminuyó, pero continuó siendo muy alta (3,8%). El enfriamiento del mercado laboral ha llevado al índice de costes laborales a crecer en el segundo trimestre al ritmo intertrimestral más lento en dos años (1%); sin embargo, con un 4,6%, sigue estando 1 punto porcentual por encima del nivel compatible con una inflación del 2%. La ralentización de los precios de producción también reducirá la inflación en los próximos meses, pero los riesgos para nuestra previsión de inflación subyacente del IPC del 4% a finales de año (3,5% para el IPC) siguen inclinándose al alza.
La subida de tipos de julio situó el tipo de los fondos federales en línea con los puntos de junio: el Comité Federal del Mercado Abierto (FOMC), dentro de la Fed, no ofreció ninguna orientación firme sobre los próximos movimientos. «Nuestro escenario de referencia no contempla nuevas subidas de tipos, ya que los tipos reales se encuentran en territorio positivo en todos los plazos y la estabilidad financiera sigue siendo motivo de preocupación, sobre todo por el aumento de los impagos. Sin embargo, no pueden descartarse en caso de que los indicios de deflación resulten temporales. La desaceleración de la economía justificará un recorte de los tipos a finales del primer trimestre de 2024 o algo más tarde», concluye.
Para James McCann, Economista Jefe Adjunto de abrdn, «aquellos que esperaban señales claras sobre la dirección de la política monetaria a corto plazo por parte del presidente de la Reserva Federal, Powell, en la reunión de Jackson Hole de este año podrían verse decepcionados». «Durante la reunión de julio del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), Powell dejó claro que, a partir de ahora, las decisiones de política monetaria estarán supeditadas a los datos, ya que el banco central observa cómo el endurecimiento que ha llevado a cabo hasta ahora se está transmitiendo al crecimiento interno y a la inflación. Teniendo en cuenta que aún quedan por publicarse varios datos importantes antes de la reunión de septiembre, sería extraño que la Presidenta de la Reserva Federal señalara claramente hacia dónde apunta antes de esta reunión. En su lugar, es de esperar que Powell enfatice que todas las próximas reuniones son importantes y que el FOMC está preparado para endurecer aún más la política monetaria si es necesario», opina.
«El tema de la reunión de este año es «Cambios estructurales en la economía mundial», lo que podría abrir la puerta a un debate sobre hasta qué punto los tipos de interés neutrales podrían haberse desplazado al alza tras la pandemia. Powell se ha mostrado sistemáticamente escéptico sobre el uso de estimaciones inciertas de los tipos de interés neutrales para calibrar la política. De hecho, podría utilizar esto como una oportunidad para reiterar el beneficio de dejar que el flujo de datos le diga a la Fed lo restrictiva que se está volviendo la política», añade.
«Se ha especulado con la posibilidad de que la Fed permita que la inflación se desvíe más lentamente hacia el objetivo para ayudar a garantizar un aterrizaje suave, o incluso que cambie su objetivo de inflación para dar cabida a una mayor inflación. Sin embargo, Powell ha insistido en que este sería un mal momento para elevar los objetivos de inflación, ya que podría socavar la confianza en la voluntad del banco central de cumplir cualquier objetivo futuro y advirtió de los grandes costes de permitir que la inflación por encima del objetivo se afiance. Por lo tanto, no esperaríamos fuegos artificiales en este frente», advierte.
Craig Erlam, analista de mercado sénior, Reino Unido y EMEA de OANDA, ve a los inversores pendientes de Jackson Hole en busca de pistas sobre futuros movimientos de la política monetaria. «En ocasiones, el evento se ha utilizado como plataforma para comunicar un cambio significativo en el enfoque, y con la Reserva Federal y otros cerca o al final de sus ciclos de ajuste, hay muchas posibilidades de que se utilice de una manera similar de nuevo», pero «la perspectiva de que la Reserva Federal y otros se vuelvan repentinamente pesimistas no es realista. Si bien pueden indicar que el ciclo de endurecimiento probablemente haya terminado, lo que supondría un gran cambio en la comunicación, es casi seguro que se opondrán a la perspectiva de recortes de tipos en un futuro próximo».
«Los inversores buscan en Jackson Hole la confirmación de que la actual política de la Fed es suficientemente restrictiva», opina Mondher Bettaieb-Loriot, director de deuda corporativa de Vontobel. «En el simposio de este año creemos que el presidente de la Fed, Jerome Powell, destacará que la política actual del banco central es lo suficientemente restrictiva como para devolver la inflación a su objetivo del 2%», añade.
«Podríamos estar avanzando hacia una configuración restrictiva durante más tiempo, en la que el banco central aplicaría recortes de tipos a partir de 2024, a medida que la inflación siga desacelerándose y hasta que la economía vuelva a una inflación subyacente del 2%. Cuando se alcance ese nivel, podrían plantearse situar de nuevo los tipos reales en el nivel neutral», apunta.
Por otra parte, la reciente volatilidad del mercado del Tesoro estadounidense, que ha impulsado al alza los rendimientos, se ha debido a un aumento de los reembolsos y de la oferta de bonos durante un periodo estival muy falto de liquidez. Entre los factores que están impulsando al alza los rendimientos también se incluyen la rebaja de la calificación crediticia de Fitch de EEUU y el ajuste de control de la curva de rendimientos del Banco de Japón. «Nada de esto cambia mi convicción de que deberíamos ver rendimientos mucho más bajos a finales de junio de 2024, a menos que la inflación subyacente deje de caer al mismo tiempo que el PIB se desplace materialmente al alza desde la previsión actual de la Fed de un crecimiento del 1 – 1,5% en 2024. Estos cambios tendrían que producirse conjuntamente», recalca.
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.