Un choque entre un buque cisterna de gas licuado y un petrolero que lo seguía causó la suspensión durante varias horas del tráfico en esta vía marítima esencial para el comercio mundial. Por el Canal de Suez transita el 10% de las mercancías del mundo.
El incidente no ha provocado «daños graves ni incidentes de contaminación en el Canal”, según el Gobierno de Egipto, pero es el séptimo en lo que va de año.
A principios de agosto colisionaron un remolcador y un petrolero, lo que provocó la suspensión temporal del tráfico en el Canal y causó la muerte de un tripulante del remolcador. Y dos meses antes, el petrolero Seavigour paralizó el tránsito en el Canal tras sufrir un fallo mecánico y tener que ser reflotado.
El incidente más grave se produjo en marzo de 2021 cuando el buque EverGreen bloqueó el Canal con 18.000 contenedores a bordo ocasionando un enorme atasco.
A los problemas en el Canal de Suez se suman los del de Panamá, que es utilizado por el 3% del comercio mundial. Aquí el problema fundamental es la sequía: la falta de agua está provocando un atasco, con más de un centenar de buques esperando entre 9 y 11 días para cruzar el Canal. Además, ahora se tardan cuatro días en atravesarlo, cuando en circunstancias normales se hace en una sola jornada.
Desde el 30 de julio la administración del Canal de Panamá redujo de 38 a 32 el número de buques que pueden transitar diariamente para evitar más reducciones de la profundidad a la que pueden circular los barcos. De hecho, actualmente el calado máximo se encuentra en 44 pies (13,4 metros) de un máximo de 50 pies (15,24 metros) que ofrece la estructura.
La reducción del calado implica que los buques deben pasar con menos carga, lo que impacta en la tarifa del peaje que cobra el Canal. De hecho, su administrador, Ricaurte Vásquez, informó que sus ingresos en 2024 se verán disminuidos en alrededor de 200 millones$.
Su administrador reconoce que será imposible recuperar el flujo normal de barcos cruzando diariamente el Canal hasta septiembre de 2024.
Las multinacionales dedicadas a la logística anticipan que, si el flujo de contenedores continuaba siendo lento, “los negocios podrían sufrir problemas de abastecimiento antes de Navidad”.
En EEUU preocupa especialmente el impacto en la inflación, mientras las navieras asumen que sufrirán pérdidas.
Todo esto provoca preocupación en el seguro de transporte marítimo, que aplica incrementos de primas de hasta el 15%, al tiempo que muestra sin reparos una menor disposición a proporcionar ampliaciones de cobertura en sus pólizas. Se registra un incremento del nivel de exigencia de las aseguradoras y una disminución evidente de su interés por hacerse cargo de determinados riesgos.
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