En la segunda mitad de 2021 se empezaron a registrar tensiones derivadas de los problemas de suministro de materias primas, que resultaron en un aumento notable de su precio; en particular, del de la energía (gas y petróleo). Estas tensiones se prolongaron y agudizaron en 2022, con la invasión rusa de Ucrania. Aunque han remitido más recientemente, se han traducido en un significativo incremento de los costes de producción de las empresas, especialmente de los asociados a la energía.
Un trabajo de Roberto Blanco, Dmitry Khametshin, Álvaro Menéndez y Maristela Mulino, del departamento de Análisis Macrofinanciero y Política Monetaria del Banco de España, y publicado en su Boletín Económico, analiza el grado de traslación del incremento de los costes de producción de las empresas a sus precios de venta. Y examina cuáles han sido los efectos directos que ha tenido el aumento de los costes de las materias primas sobre la producción, los salarios, el empleo y la productividad del trabajo.
Este análisis permite estimar los efectos directos que tiene el aumento de
los costes de producción sobre los precios de venta y los salarios. «El encarecimiento de la energía y del resto de los insumos genera un repunte de la inflación de los bienes y servicios, lo que tiende a presionar sobre las demandas salariales de los trabajadores en un intento de limitar la pérdida de su poder adquisitivo que se puede traducir, en última instancia, en un incremento general de los salarios», subrayan los expertos del Banco de España.
«El seguimiento de los márgenes sobre ventas permite inferir el grado de traslación relativa de costes a precios, pero es insuficiente para la medición de la
traslación absoluta», precisan.
Heterogeneidad entre sectores
En la industria de transformación de los metales y en la química, ambas con un uso muy intensivo de la energía en sus procesos productivos, se registró un aumento de los costes unitarios más intenso que en el resto de subsectores manufactureros.
En esta misma línea, en los sectores de la energía y el refino de petróleo se observó un fuerte aumento de los costes de producción unitarios, debido a que, en ambos casos, su principal input son materias primas relacionadas con los bienes energéticos, y por ello son también las ramas en las que estos costes tienen un mayor peso relativo.
No obstante, hay también algunas excepciones. La industria alimentaria y la textil han experimentado incrementos sustanciales de sus costes de producción unitarios en 2022, a pesar de no figurar entre aquellas en las que los gastos de energía tienen un
peso más elevado en sus costes. Esto es «indicativo de que estos sectores usan otras materias primas cuyos precios también habrían aumentado notablemente, en parte como consecuencia del encarecimiento de la energía, presionando significativamente al alza sus costes de producción», señala el análisis del Banco de España.
«En sentido contrario, llama también la atención el sector del transporte y almacenamiento, en el cual, aunque los costes energéticos son relevantes, no solo no se habría registrado un aumento de los costes unitarios, sino que incluso se habrían reducido levemente entre 2021 y 2022», apunta. «En muchas de las empresas
que se dedican al transporte la conjunción de unos costes fijos altos con el hecho de que, en 2022, una vez eliminadas las restricciones a la movilidad, estas compañías hubieran experimentado un incremento extraordinario de su actividad, dio lugar a una reducción de los costes fijos unitarios que les habría permitido absorber el aumento de los costes de la energía (de tipo variable) que se produjo en este período», explica.
Aumento de los precios pese a las menores ventas
El análisis del Banco de España demuestra que «en la mayoría de los principales sectores económicos se habría producido una traslación muy elevada, prácticamente completa» de los mayores costes a los precios de los productos.
En el sector de la energía eléctrica y el gas y el del refino, los precios de venta crecieron más que sus costes unitarios. También sucede, aunque de forma mucho más moderada, en el transporte y almacenamiento y la de la hostelería, por la fuerte recuperación de la demanda experimentada en 2022 tras el levantamiento de las restricciones a la movilidad introducidas para frenar el avance de la pandemia, en el comercio mayorista y en la construcción.
El aumento del coste de las materias primas tiene un impacto positivo sobre los precios de venta y negativo sobre el volumen real de ventas, al reflejar la caída de la demanda
como consecuencia del incremento del precio. En cambio, el impacto directo sobre el empleo y el salario medio es nulo. «Pero la caída de la productividad genera, a corto plazo, un aumento del coste laboral unitario», advierten los expertos del Banco de España.
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