Si no fuera porque, por una vez, los estadounidenses han decidido no abstraerse a lo que ocurre más allá de sus fronteras y se han mostrado especialmente sensibles a la crisis de deuda europea, los índices americanos estarían comenzando una reacción de las buenas, casi tan buena como lo que parecen pintar sus datos macroeconómicos.
El empleo, considerado por todos el factor clave para la recuperación definitiva de la economía estadounidense, ha comenzado a dar síntomas de que la mejora puede ser sostenible en el tiempo. las peticiones iniciales de desempleo se han situado ya en el nivel más bajo desde 2008, y eso es mucho decir.
Siguiendo con el goteo de datos favorables, el Empire State Index, que mide la situación de la industria del área de Nueva York, y el Philly Fed, que mide lo mismo en el área de Filadelfia, han arrojado datos mucho más positivos de lo previsto. Avanzan a zancadas y aunque nada es reversible, comienzan a apuntar a una recuperación clara de la actividad industrial en ambas zonas.
Estas no son las únicas diferencias con la situación que se vive en Europa. Los bancos tampoco están allí para echar cohetes, pero sí hay una diferencia fundamental: ellos sí consiguen financiación. Y no hay que menospreciar el hecho de que aunque en el seno de la Fed existan diferencias, a la hora de la verdad hay una sola voz, lo que contrasta enormemente con el gallinero de los bancos centrales europeos y el propio BCE.
En definitiva, en Estados Unidos la economía ha empezado a carburar lo suficiente como para que la propia Fed indique que será capaz de mantener un crecimiento moderado incluso si empeora la situación en Europa. Todo un contraste con lo que ocurre en el Viejo Continente.
Pero los índices americanos andan de capa caída, demasiado afectados por lo que ocurre fuera de sus fronteras. Todos estos datos aparecidos hoy solo han conseguido en la Bolsa un avance mínimo en una sesión que se ha ido apagando poco a poco y que incluso ha llevado al Nasdaq 100 al terreno negativo.
Si no fuera por Europa, los datos de hoy hubieran propiciado un festival pero, en cambio, los temores sobre Europa, las rebajas de rating a entidades financieras del Viejo Continente y las declaraciones del FMI sobre la crisis de deuda europea han pesado mucho. Esperemos que algún día, no demasiado tarde, se «tranquilice» la crisis en Europa y Wall Street pueda valorar debidamente los datos de su propio país. De momento, o no puede o no se atreve.
Al cierre, el Dow Jones subió un 0,38%, el S&P 500 un 0,32% y el Nasdaq Composite un 0,07%.
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