Youngman ha trasladado a Saab que no puede concluir la transacción de fondos para completar la reorganización de la empresa, como consecuencia de la posición de General Motors, antigua propietaria de la firma escandinava, que se opone a la transacción por cuestiones de derechos de propiedad intelectual sobre su tecnología.
Saab admite que no tiene otras formas de obtener financiación adicional, lo que le convierte en una empresa insolvente. El consejo de la firma ha decidido pedir la suspensión de pagos, al considerar que es lo mejor para sus acreedores.
La compañía espera que el juez apruebe la petición a la mayor brevedad posible y que nombre a los administradores para la gestión de la empresa.
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