Un acuerdo entre el Parlamento Europeo, la Comisión y el Consejo alrededor de la Ley de Restauración de la Naturaleza supone «un paso de gigantes para una normativa que ha tenido que surfear un clima político y unos obstáculos politizados que nada tienen que ver con sus propios objetivos», subraya Global Nature. Este acuerdo es más ambicioso que el que salió del Parlamento Europeo en julio, algo poco usual en estos procedimientos, y ha recuperado, por ejemplo, los requisitos concretos para aumentar la naturaleza en las tierras de cultivo, así como para restaurar turberas.
“Sin biodiversidad, no habrá seguridad alimentaria, ni podremos afrontar la grave crisis climática a la que nos enfrentamos”, insiste la fundación, que destaca que la Ley pretende rehabilitar, al menos, el 20% de los ecosistemas degradados de Europa de aquí a 2030.
El acuerdo alcanzado debe ser respaldado por los Estados miembros, así como someterse a una votación crucial en la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo, a finales de noviembre. Posteriormente se someterá a una votación final durante la votación plenaria del Parlamento, que se espera que tenga lugar en diciembre de 2023.
Desde Fundación Global Nature se celebra que la Ley sigue adelante, pero también critica una “flexibilización que se introduce para contentar a todas las partes que debilita algunos de los objetivos más importantes de la ley”.
El Consejo Europeo destaca que se ha establecido un mecanismo de financiación y que, un año después de la entrada en vigor de la Ley, la Comisión debe presentar un informe con «propuestas de medidas financieras adecuadas”.
También, que se incluya un requisito para evitar el deterioro significativo de las áreas sujetas a restauración que han alcanzado buenas condiciones y de ciertas áreas enumeradas de hábitats terrestres y marinos.
Pero se incluye una disposición para suspender la implementación de la Ley en la agricultura “por hasta un año a través de un acto de implementación, en caso de eventos imprevisibles y excepcionales fuera del control de la UE y con graves consecuencias en toda la UE para la seguridad alimentaria”.
Los principales componentes del acuerdo son:
- serán los Estados miembros lo que decidan el ámbito de aplicación de la restauración en hábitats terrestres
- El requisito de prevenir el deterioro se ha visto gravemente socavado, lo que dificulta su aplicación.
- Respecto a ecosistemas agrarios, afortunadamente, los requisitos concretos para aumentar la naturaleza en las tierras de cultivo, así como para restaurar turberas, se han incluido en el acuerdo. Pero con importantes concesiones, indicadores de seguimiento más débiles, y la posibilidad de pausar la implementación de la legislación, también conocida como el «freno de emergencia».
- Se mantienen los objetivos para revertir la pérdida de polinizadores, y para restaurar 25.000 km de ríos.
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