Draghi: el enemigo está en casa

19/12/2011

Miguel Larrañaga. 19-12-2011

Mucho se esperaba del discurso de Mario Draghi ante la Eurocámara y la verdad es que no ha decepcionado ni lo más mñinimo a los que, como yo, tenemos una escasa confianza en el ex jefe de Goldman Sachs en Europa.

Les prometo que no soy simpatizante de las teorías conspirativas, pero esto empieza a olerme raro. Mientras los grandes nos zurran de los lindo en los mercados (que no los mercados), con Goldman Sachs al frente de los «terrobajistas» en deuda europea, el jefe del Banco Central Europeo apenas si sabe hacer algo más que describir cosas, las que pasan de verdad y las que pasan por su imaginación. Tan pronto hace el innecesario ejercicio de alertar de los peligros que se ciernen sobre quien abandone el euro como subraya la necesidad de un pacto fiscal rápido para alejar los peligros que se ciernen sobre Europa.

Mire señor Draghi. Le pagamos una pasta porque usted se enfrente a los problemas no porque los describa porque lo que usted ha hecho hoy lo hago yo también a las mil maravillas. le pagamos a usted una pasta porque desincentive la perniciosa práctica de los bancos europeos de tener el dinero en depósitos en el BCE en lugar de prestarlo en el interbancario. Le pagamos una pasta porque ilumine el camino, porque haga propuestas válidas, porque aporte soluciones y no porecisamente para que haga de quintacolumnista de los bajistas.

Señor Draghi. Usted no está aquí para meter más miedo. No sé si ha sido usted capaz de cambiar el chip, pero usted ya no es de los malos, se ha pasado usted al bando de los superhéroes, de los que nos tienen que salvar, aunque no deja de tener gracia que tenga que salvarnos quien primero metió a Grecia en el problema hasta las trancas, ya fuera por acción o por omisión.

En fin, que fue hablar quien en teoría debe ser el estandarte de la ofensiva europea frente a los «malvados especuladores» y caerse el mercado. ¿Razones? Sencillo. Sus palabras parecían más de un «malvado especulador» que de alguien que confía y trabaja para sacar adelante el euro.

Al cierre, sólo el CAC y el Ibex aguantaron en ganancias. El Dax se precipitó en el terreno negativo pese a haber ido ganando más de un 1% a media mañana. Así de devastadoras son las cosas cuando tenemos al enemigo en casa.

El Dax perdió un 0,54% y el FTSE un 0,42%, en tanto que el CAC avanzaba un pírrico 0,06% y el Ibex un consistente 0,60%

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