Marco Giordano, director de inversiones de renta fija en Wellington Management, opina que «parece que este ciclo de subidas -uno de los más rápidos y agresivos de las últimas décadas- ha llegado a su fin, en lugar de tomarse una pausa». A lo largo del otoño, cinco bancos centrales mantuvieron los tipos sin cambios (Japón, BCE, Australia, Nueva Zelanda, y Canadá). La lista se extiende a 7 en la primera mitad de noviembre, con la Reserva Federal y el Banco de Inglaterra
«Este panorama se enmarca en un entorno poco habitual. La inflación sigue lejos del objetivo, e incluso ha aumentado en algunos países. En EE.UU. se produjo un sorprendente repunte hasta el 3,7%, con lo que la inflación casi duplica el objetivo declarado del 2%. La tasa de desempleo sigue siendo baja (3,8%), muy por debajo de la NAIRU o tasa de paro no aceleradora de la inflación (4,5%). Por otra parte, la inflación ha descendido desde su nivel máximo y estamos asistiendo a una desaceleración significativa en varias economías, lo que hace que la disyuntiva crecimiento-inflación esté en el punto de mira de los responsables políticos de todo el mundo. Los tipos siguieron subiendo y continuaron la tendencia al alza observada en septiembre y comienzos de otoño, con los bonos a largo plazo cediendo más que la parte delantera de las curvas», describe.
«Se trata de un difícil ejercicio de equilibrio para los bancos centrales, cuyo mensaje parece haber pasado de la lucha contra la inflación a toda costa a otro mucho más matizado centrado en no dañar innecesariamente el ciclo económico. Los mercados parecen estar atrapados en el mismo paradigma, ya que prevén un entorno de tipos más altos durante más tiempo y, al mismo tiempo, predicen recortes de tipos ya en el primer semestre de 2024. Creemos que esto conducirá a una mayor volatilidad y divergencia, ya que los distintos responsables políticos enfocan el dilema de manera diferente», advierte..
«Algunos se centrarán más en conseguir que la inflación vuelva al objetivo, mientras que otros serán especialmente sensibles a los indicadores de crecimiento y a los datos de desempleo. Los mercados apuestan claramente por recortes en 2024, pero para nosotros sigue sin estar claro si es lo correcto, teniendo en cuenta el cambiante panorama macroeconómico en el que nos encontramos. Si no se controla la inflación, los beneficios a corto plazo pueden causar perjuicios a largo plazo», recalca
Jeffrey Cleveland, Economista Jefe de Payden & Rygel, señala que la Reserva Federal tiene tres opciones: optar por nuevas subidas de tipos, iniciar recortes o mantenerse a la espera, como ocurrió a mediados de los noventa y durante gran parte de la década de los 2000. Los últimos datos macroeconómicos dibujan los tradicionales escenarios de subidas y recortes, pero perfila también «nuestra conclusión alternativa de un escenario de espera».
«Tras los últimos datos de empleo en EE.UU., que registraron 150.000 nuevos puestos de trabajo, el mercado de renta fija parece inclinarse a creer que los recortes de tipos están al caer. Sin embargo, ampliando la perspectiva, podemos ver que la media móvil a 3 meses es de 204.000 y la media móvil a 6 meses es de 206.000, por lo que no vemos señales de alarma en el mercado laboral», argumenta..
La tasa de crecimiento del 1,2% prevista para el cuarto trimestre de 2023 indica que la economía seguirá creciendo un 2,6% interanual, muy por encima de la tendencia.
«Para los próximos seis meses, nuestra hipótesis sigue siendo la de un «aterrizaje suave» (caracterizado por una inflación moderada y un crecimiento estable) de una Fed a la espera, aún no dispuesta a recortar tipos. Sin embargo, nos gustaría hacer especial hincapié en el riesgo del segundo escenario más probable: el de «no aterrizaje», con un crecimiento por encima de la tendencia, pero una inflación todavía demasiado pegajosa, lo que llevaría a la Fed, tras una pausa, a subir de nuevo los tipos. Por el momento, creemos que los inversores no tienen en cuenta este escenario, y mucho menos lo incorporan en sus valoraciones», advierte.
François Rimeu, estratega senior de La Française AM, aporta otro punto de vista: «Los tipos de interés reales siguieron subiendo con fuerza en octubre, sobre todo en Estados Unidos y en los países anglosajones, y la parte larga de la curva sufrió mucho, así como un cambio significativo de las curvas. Estos movimientos se explican en parte por una economía estadounidense que sigue en buena forma, con un crecimiento anualizado del 4,9% en el tercer trimestre (muy por encima de las previsiones de los economistas) y un mercado laboral que muestra pocos signos de agotamiento. Las demás razones de esta corrección de la renta fija son las mismas que en septiembre: gran cantidad de emisiones por digerir, primas por plazo aún bajas y programas de endurecimiento cuantitativo aún en curso».
«Los bancos centrales se mostraron muy proclives a subir los tipos a largo plazo, indicando que ello estaba contribuyendo a endurecer las condiciones financieras y, por tanto, reduciendo la necesidad de que prosiguieran su ciclo de subidas de tipos. Esto es aplicable tanto en Estados Unidos como en Europa, salvo en caso de sorpresas al alza significativas en materia de inflación en los próximos meses», apunta.
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