El director de Inversiones (CIO) de AXA Investment Managers, Chris Iggo, advierte de las dificultades en la renta variable para mantener el actual ritmo de beneficios esperado y avisa de una presión aún mayor sobre los valores ligados a la inteligencia artificial (IA) para que mantengan sus resultados.
“Los mercados de renta variable han tenido un buen mes en lo que va de noviembre, aunque la mayoría de los mercados siguen estando por debajo del nivel en el que se encontraban cuando la Reserva Federal subió por última vez los tipos de interés el 26 de julio. De cara al futuro, todo gira en torno al crecimiento. Los mercados han acogido con satisfacción los datos de inflación más bajos y la relajación de los rendimientos de los bonos», explica.
«Si hace falta una mayor desaceleración del crecimiento para que la inflación baje verdaderamente, puede suponer un problema mayor en los mercados de renta variable, ya que inevitablemente se reflejará en una ralentización de los ingresos
brutos y en una presión sobre los márgenes si sigue existiendo la tentación de acumular mano de obra. Aunque prevemos un menor crecimiento del PIB nominal en 2024, el escenario de aterrizaje suave puede bastar para sostener el crecimiento de los beneficios», añade.
El consenso del mercado es de un crecimiento del 10% para el próximo año. «Esto es más de lo que se ha conseguido en 2023 (hasta ahora) con un ritmo de crecimiento nominal mucho mayor. Si se cumplen estas estimaciones de crecimiento, la presión sobre los valores tecnológicos relacionados con la inteligencia artificial para que cumplan será aún mayor», advierte.
Con el índice de volatilidad VIX cotizando por debajo de un precio de 14 actualmente, «resulta sencillo cubrir la exposición a la renta variable y el riesgo de que cualquier
desviación del aterrizaje suave afecte a la capacidad del mercado de renta variable estadounidense para mantener los niveles de valoración actuales. En el resto del mundo, la preocupación por las valoraciones es más limitada. Cualquier fisura en el optimismo de la renta variable estadounidense supondría un rendimiento superior de las acciones europeas y japonesas», apunta.
“Percibo un cambio en el impulso macroeconómico. En los últimos meses, el aumento mensual del índice de precios al consumo del Reino Unido se ha acercado mucho más a la media de la variación histórica de precios de cada mes (entre 1990 y 2022) que en cada uno de los dos últimos años. En otras palabras, la inflación se está normalizando. La tasa interanual sigue siendo elevada, pero si se mantiene el impulso reciente, la inflación será menor el año que viene. El mercado de bonos lo intuye. Al mismo tiempo, los bancos centrales pueden estar relajándose en lo que podrían ser unas campañas electorales cruciales en EE UU y el Reino Unido en 2024”, recalca.
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