Leon Kamhi, Director de Responsabilidad de Federated Hermes, asegura que a lo largo de la COP28 han visto “pasos alentadores para lograr la transición a cero emisiones netas”. En particular, “un aumento de los anuncios y compromisos sobre soluciones renovables y climáticas, que consideramos esenciales si queremos alejarnos de los enfoques intensivos en carbono y mantener la disponibilidad de energía y otros bienes y servicios de consumo esenciales”.
“Uno de los objetivos centrales de la cumbre es la publicación del balance mundial, es decir, de los avances en la aplicación colectiva del Acuerdo de París, así como identificar soluciones para las diferentes lagunas. Aún quedan importantes decisiones por tomar sobre el texto crucial de negociación entre los países sobre la ‘eliminación progresiva’ de los combustibles fósiles, un área que seguimos de cerca a medida que se acercan el final de las negociaciones», explica.
«Cada vez están más claros los argumentos comerciales para que las empresas mitiguen y aprovechen mejor las oportunidades que presenta la transición climática, algo que subrayamos a través de nuestro compromiso con los inversores», insiste.
«Nos sentimos prudentemente alentados al ver que el fondo de pérdidas y daños se estableció el primer día de la cumbre, con más de 700 millones$ en contribuciones hasta la fecha. Sin embargo, se necesita un respaldo mucho mayor para ayudar a los países en desarrollo a hacer frente a los efectos del cambio climático. Se calcula que el coste anual de las pérdidas y daños en los países en desarrollo oscila entre los 100.000 y los 580.000 millones, y se prevé que aumente», matiza.
«Además, para que la transición sea justa, nos gustaría que los países nos dijeran cómo van a garantizar la seguridad y asequibilidad de la energía y los alimentos, así como la seguridad del empleo. Si no se abordan estos retos sociales, será difícil lograr una transición eficaz y justa», añade.
«Más de 50 empresas petroleras y gasísticas se comprometieron a alcanzar un nivel casi nulo de emisiones de metano de aquí a 2030 (con planes para 2025), a eliminar el “flaring” o “quemado en antorcha” de aquí a 2030 y a alcanzar un nivel neto nulo de aquí a 2050 en sus propias operaciones. Aunque entendemos el deseo de haber ido más lejos para incluir las emisiones de Alcance 3, se trata de un paso significativo en la dirección correcta del que esperamos otros se hagan eco», resalta.
abrdn: los inversores necesitan señales políticas claras
Eva Cairns, head of sustainability insights&climate strategy de abrdn, considera «especialmente positiva» la declaración sobre agricultura sostenible, sistemas alimentarios resilientes y acción por el clima. «Durante mucho tiempo se ha descuidado la alimentación y esta declaración ha sido firmada por 134 países, que cubren el 70% de la tierra del mundo comprometiéndose a integrar la alimentación en sus planes climáticos para 2025».
«Sin embargo, es decepcionante que el texto oficial no haga referencia a la acción alimentaria y agrícola, y que se proponga que las conversaciones continúen en junio de 2024», recalca.
Cree que «el compromiso de 117 países con el Acelerador Mundial de la Descarbonización cambiará el ritmo y la escala de la transición, por ejemplo comprometiéndose a triplicar las energías renovables y duplicar la eficiencia energética para 2030, y la creación del Acelerador de la Transición Industrial cofinanciado por Bloomberg, que creará nuevas oportunidades de inversión. Se hace especial
hincapié en la financiación de la transición y en la necesidad de considerar un conjunto de soluciones e instrumentos financieros para la transición en todos los sectores y regiones, y no dejar atrás a las industrias que emiten grandes cantidades de gases de efecto invernadero».
Destaca que «en esta COP también se presta especial atención a las personas, con la celebración por primera vez de un día dedicado a la salud y una declaración en la que se reconoce el impacto del cambio climático en la salud; un día dedicado a la transición justa, con la primera mesa redonda ministerial sobre esta cuestión, centrada en cómo puede llevarse a cabo la transición con beneficios sociales para los trabajadores, las comunidades y los distintos grupos comunitarios sin dejar a nadie atrás. Esto es importante a nivel de empresa y de país, por ejemplo, las Asociaciones para una Transición Energética Justa están en marcha para apoyar la transición de naciones dependientes del carbón como Sudáfrica e Indonesia».
«Otro anuncio importante para los inversores es la armonización de las normas y la integridad de los mercados voluntarios de carbono», ya que permitirá desarrollar un marco de integridad para los créditos de carbono, y «movilizar capital para la reducción a cero de las emisiones netas».
Pero esta experta avisa: «Todos los anuncios extremadamente positivos, los compromisos de capital y las declaraciones no compensan el hecho de que es necesario acordar una eliminación progresiva de los combustibles fósiles».
«Hemos visto ambición y compromisos financieros considerables, pero para
ayudar a movilizar el capital privado, los inversores siguen preocupados por el hecho de que los incentivos políticos no apoyen la inversión para alcanzar el objetivo de cero emisiones netas en 2050. Las emisiones tienen que reducirse un 43% para 2030, pero según los objetivos de los países, en lugar de eso, están en una trayectoria de aumento de alrededor del 10% y, basándonos en los objetivos actuales, estamos en una trayectoria de 2,5C. Los inversores necesitan señales políticas claras, por ejemplo, a la hora de abordar las subvenciones a los combustibles fósiles y los precios del carbono, así como los retos relacionados con los incentivos políticos a corto plazo que pueden hacer descarrilar la acción por el clima. En reconocimiento de esto, ha sido positivo ver el lanzamiento de un grupo de trabajo para la política de cero emisiones netas, que será dirigido por el PRI para mejorar la colaboración en este tema», concluye.
Schroders: necesidad estructural de descarbonizar la economía
En la misma línea, Andy Howard, director global de inversión sostenible en Schroders, subraya que «son las medidas políticas de cada país las que ayudarán a los inversores a diferenciar entre ganadores y perdedores». En este sentido, «se han logrado avances significativos», aunque estén muy por debajo de los compromisos adquiridos en París en 2015 de mantener el aumento de la temperatura media
mundial muy por debajo de 2°C por encima de los niveles preindustriales.
El análisis de la ONU prevé un calentamiento a largo plazo de 2,4-2,6°C (o de 1,7-2,1°C en el mejor de los casos, cuando se cumplan todos los compromisos). «Hace una década, análisis similares apuntaban a un calentamiento a largo plazo de entre 3,7 y 4,8°C. Cuando se alcanzó el Acuerdo de París en 2015, menos del 5% de las emisiones globales procedían de países con objetivos netos cero. Actualmente,
cerca del 90% de las emisiones están cubiertas», remarca.
«Sean cuales sean los resultados de la COP28, persiste la necesidad estructural de descarbonizar la economía, las industrias y las carteras globales. Seguimos centrados en identificar los riesgos y oportunidades que creará la transición y en gestionar las carteras anticipándonos a ellos, en lugar de esperar a que se materialicen. En ese contexto, los riesgos y las oportunidades dependen tanto de los efectos fundamentales que la transición climática pueda tener en las empresas y los activos, como de su valoración y de la medida en que los beneficios o los riesgos se reflejen en sus valoraciones», subraya.
«Identificar las empresas capaces de beneficiarse del crecimiento estructural que ofrece el mercado será cada vez más importante, frente a la esperanza de que un impulso delas empresas de energías limpias levante a todos los actores», reitera.
«Nuestro objetivo es adoptar un enfoque equilibrado y reflexivo para garantizar que el
proceso de descarbonización de las carteras que gestionamos se beneficie de las discrepancias de valoración que pueden surgir entre los futuros ganadores y perdedores», enfatiza.
Vontobel: La inversión privada juega un papel importante
Pascal Dudle, Head of Listed Impact de Vontobel, prefiere poner el foco en el papel de la inversión privada para que puedan cumplirse los objetivos globales, ya que
las perspectivas son «atractivas». La oportunidad de inversión se sitúa en torno a los
200 billones$, ya que los esfuerzos en la transición energética deben aumentar para que el mundo alcance sus objetivos de cero emisiones netas en 2050. Esto supone un gasto anual de unos 6,5 billones, frente a los 2 billones de 2021, o lo que es lo mismo, una media de aproximadamente el 2% del PIB mundial (casi el equivalente a lo que gastan los aliados de la OTAN en presupuesto militar).
«Ámbitos como la energía eólica, los vehículos eléctricos y las bombas de calor tendrán que crecer drásticamente. Si tomamos como ejemplo la energía eólica en Estados Unidos, su capacidad tendrá que pasar de los 100 gigavatios actuales a 4.200 gigavatios en 2050. O pensemos en el aumento de cientos de miles de estaciones de recarga de vehículos eléctricos en medio del cambio hacia el transporte por carretera impulsado por baterías. Todos estos sectores necesitarán que sus mercados crezcan entre 40 y casi 200 veces su tamaño actual, y ese crecimiento requerirá capital. Se necesitarán unos 110 billones para transformar la forma en que consumimos la energía, por lo que habrá que pensar en bombas de calor, vehículos eléctricos y reciclaje sostenible. Los 90 billones restantes se destinarán a los activos de suministro energético, que incluyen la infraestructura de red y la captura de carbono», explica.
«Los incentivos han comenzado a reforzarse en EE.UU. y Europa hasta el punto de que las inversiones en transición energética ya están al borde de superar a las destinadas a combustibles fósiles, una tendencia que se acelerará drásticamente en los próximos años. Las empresas con una ventaja competitiva en este ámbito son exactamente el tipo de inversiones que tenemos en cuenta, ya que se beneficiarán de una afluencia de capital, a menudo ofreciendo soluciones más baratas y la oportunidad de crecer con mayor rapidez», subraya.
«Las inversiones en tecnologías que hagan avanzar la construcción de inmuebles energéticamente eficientes, el transporte por carretera ecológico y las alternativas a los procesos intensivos en carbono son tan cruciales como el desarrollo de energías
renovables tales como los parques eólicos y solares», apunta.
«Es probable que las presiones normativas contribuyan a despertar el apetito de los inversores por las inversiones de impacto», y que también ejerzan «una presión adicional sobre las empresas para que se sumen a la lucha contra el cambio climático».
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