Michael Lewis, Responsable de Investigación ASG en DWS, habla, tras la COP28, de » buenas y malas noticias para los inversores» para 2024. El Compromiso Mundial contra el Metano para poner fin a la quema rutinaria en 2030, los compromisos para
triplicar las energías renovables y duplicar la eficiencia energética fueron algunos de los varios anuncios positivos al final de la COP28.
«Sin embargo, sigue siendo necesario tomar más medidas en un momento en el que las emisiones mundiales de CO2 alcanzarán un nuevo máximo histórico en 2023», avisa.
Mientras tanto, los esfuerzos para apoyar la financiación de la lucha contra el cambio climático en los mercados emergentes se aceleran. El compromiso asumido por los países desarrollados en 2009 de aportar 100.000 millones$ a los países en desarrollo se cumplirá este año, aunque con tres años de retraso.
«Si bien el acuerdo de la COP28 de ‘abandonar los combustibles fósiles de forma justa, ordenada y equitativa’ parece positivo, lo que significa en la práctica para las empresas y los inversores requiere urgentemente más debate. Por ejemplo, cómo las empresas de combustibles fósiles invierten en nuevas tecnologías, son conscientes del riesgo que entrañan los proyectos de combustibles fósiles de larga duración y pueden abogar
por apoyar las políticas públicas en torno al clima. Estas acciones son necesarias junto con la reducción de emisiones en las empresas de combustibles fósiles y los esfuerzos para reducir la demanda de combustibles fósiles en toda la economía, lo que proporcionaría una pista sobre si es probable que esta ambición se produzca», explica el experto de DWS.
Además, la COP28 no logró alcanzar nuevos acuerdos sobre el mercado internacional de compensación de emisiones. «Debería darse prioridad a los mercados de carbono regulados. Esto parece probable, sobre todo teniendo en cuenta que el impuesto europeo sobre el carbono está empezando a animar a más países a desarrollar sus propios mercados de carbono. Consideramos que los derechos de emisión de carbono
europeos son una inversión atractiva, debido a la disminución de la oferta de derechos de emisión de carbono y a los posibles beneficios para el inversor derivados de la diversificación de la cartera», apunta.
El hecho de que más de cien países vayan a duplicar su eficiencia energética de aquí a 2030 debería contribuir a la creación de empleo, al fomentar la renovación de edificios y mejorar así la seguridad energética de los países. Esto tiene el atractivo añadido de que las oficinas comerciales energéticamente eficientes han demostrado ser más valiosas. «Nuestra experiencia nos dice que la renovación de edificios puede acelerarse cuando los gobiernos se asocian eficazmente con las instituciones financieras para facilitar una financiación y unas inversiones», subraya..
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