Pedro del Pozo, director de Inversiones Financieras de Mutualidad, cree que “2023 ha sido un año de idas y vueltas, lo que lo ha convertido en un ejercicio muy muy difícil de gestionar. Sin embargo, el año claramente ha ido de menos a más”. “Los últimos dos meses de cotización nos llevan a hacer un balance francamente positivo, pese a que buena parte de los índices de renta fija y, desde luego, los de renta variable, se encuentran ligeramente sobrecomprados”. Por lo tanto, avisa, “no hay que descartar algún tipo de consolidación o algún tipo de retroceso en el corto plazo”.
En lo que a la parte macroeconómica se refiere, además, “ha sido un año de progresiva normalización, especialmente de la inflación, con un crecimiento ralentizando”, agrega. Y, precisamente el crecimiento “va a ser la variable de referencia macroeconómica en 2024, relevando en cierta manera lo que ha sido la inflación en 2023”, afirma.
“Dado el mayor deterioro macroeconómico de Europa frente a Estados Unidos, con una economía alemana que preocupa y mucho -aunque prevemos que pasará un crecimiento leve pero ligeramente positivo en 2024-, la Eurozona podría e incluso debería bajar los tipos antes que Estados Unidos”, afirma Del Pozo, que espera “al menos dos y probablemente tres” descensos de las tasas, pero apunta a que no se darán hasta la mitad del ejercicio, dadas “las diferencias entre países europeos y para evitar también posibles distorsiones en la cotización de la deuda en países periféricos y centrales”.
Por su parte, Natixis CIB ha elaborado el informe ‘¿Qué expectativas de inflación debemos tener en cuenta en la zona euro?’, que aporta estos datos:
- – Las expectativas de inflación a medio plazo (5 años) de los economistas profesionales siguen siendo bajas (2,1% desde principios de 2023), pero son ligeramente más altas que en el pasado.
- – Las expectativas de inflación de los hogares (a 3 años) siguen siendo elevadas (4,3% en otoño de 2023).
- – Las expectativas de inflación en los mercados financieros (swap de inflación a 10 años) han bajado del 2,8% al 2,18% debido a la caída de la inflación general.
En cuanto al significado que esto puede tener para la política monetaria, el informe apunta que “la inflación esperada por los hogares (porque repercute en los aumentos salariales) y la inflación esperada en los mercados financieros (porque orienta el tipo de interés a corto plazo esperado y los tipos de interés a largo plazo y porque puede estar muy sesgada) son las medidas de inflación más importantes para el BCE”.
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