Después de la subasta de liquidez del Banco Central Europeo a tres años en la que facilitó casi medio billón de euros a algo más de 500 entidades financieras, se esperaba con relativa inquietud qué pasaría con las subastas de deuda soberana de los países periféricos de la Unión Europea. Italia era el primero en comparecer ante los mercados, acuciada como está por tener que refinanciar más de 330.000 millones de euros a lo largo de 2012.
Inicialmente, había cierto temor a que los bancos europeos hubieran optado por colocar el dinero obtenido en la subasta del BCE en depósitos en el propio banco central, como así parecía indicarlo el fuerte crecimiento experimentado de una semana a otra en las posiciones de liquidez que mantienen en el BCE.
Y parecía que podía haberse truncado la estrategia de las autoridades monetarias consistente en que, como no puede adquirir deuda de los países en el mercado primario lo hicieran las entidades privadas para, a su vez, utilizarla como colateral en la obtención de fondos del BCE. Y ello a pesar de que, como reconocía el propio BCE y los bancos centrales de cada país de la eurozona, se les había indicado a los tesoreros de los bancos que acudieran a la subasta de liquidez para, posteriormente, adquirir deuda de los países.
En todo caso, las últimas subasta de deuda del Tesoro español, celebradas antes de la del BCE, parecían indicar que ese era el camino seguido por las entidades privadas ya que la demanda de títulos fue muy superior a la de subastas anteriores, lo que permitió que se colocar más papel del establecido como objetivo máximo y a unos precios sustancialmente más bajos que en momentos anteriores.
Por todo esto, la subasta del Tesoro italiano tenía relevancia al ser la primera después de la fuerte inyección de liquidez del BCE. Y las expectativas se han cumplido de forma razonable.
Italia quería colocar 9.000 millones de euros en letras a seis meses y lo ha conseguido completamente. Y lo ha hecho a un tipo de interés exactamente la mitad que en la anterior, celebrada a finales de noviembre. Si entonces tuvo que aceptar un tipo de interés del 6,5% en esta ocasión ha podido reducirlo hasta el 3,25%. Sigue siendo muy elevado, pero representa un respiro importante.
La demanda de títulos ha sido 1,69 veces la oferta hecha por el Gobierno italiano, ligeramente superior a la que hubo hace un mes que fue de 1,47 veces. Por tanto parece que la subasta puede considerarse un éxito y solamente cabría señalar como una pequeña mancha que Italia no ha logrado vender más del máximo que quería colocar en el mercado.
La prima de riesgo, después de la subasta ha registrado una caída de 23 puntos básicos, colocándose en 455 puntos y alejándose de los 500 donde ha estado situada en los últimos días.
El resultado de la subasta italiana ha tenido un efecto beneficioso para el resto de los diferenciales de la deuda de los países periféricos. La prima de riesgo española ha bajado incluso algo más de lo que lo ha hecho la italiana y está por debajo de los 320 puntos, con un descenso de 25 puntos. El diferencial de Francia respecto a Alemania está en 106 puntos, con una bajada de cuatro.
Todo parece indicar que el final del año y el inicio de 2012 puede ser relativamente tranquilo en los mercados de deuda, aunque los analistas señalan que habrá turbulencias y volatilidad porque el volumen a refinanciar es muy elevado y no ha desaparecido la desconfianza sobre la puesta en marcha de los ajustes por parte de algunos gobiernos y sobre la salud del sistema financiero europeo en su conjunto.
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