«Los efectos sobre el nivel de actividad económica de unas condiciones de financiación
endurecidas y de la contracción del crédito en gran parte de las economías del orbe seguirán
trasladándose a la economía real en forma de menores crecimientos, dibujando un panorama para la actividad aseguradora de crecimientos moderados en el volumen de negocio,
especialmente para aquellos segmentos más vinculados al ciclo económico y al volumen de
crédito, como son el seguro de Autos, los
relacionados con la construcción y la inversión
empresarial o los seguros de Vida riesgo».
Es el vaticinio que hace el Panorama económico y sectorial 2024,
elaborado por Mapfre Economics y publicado por Fundación Mapfre.
Las expectativas de futuros recortes de tipos de interés por parte de los
principales bancos centrales están generando movimientos en las curvas de tipos de interés con tendencia a la baja. No obstante, los altos niveles de los tipos de interés comparados con los de la última década, así como la expectativa de que puedan continuar bajando, seguirá favoreciendo el negocio de los seguros de Vida Ahorro.
«El entorno sigue marcado por unas curvas de tipos de interés libres de
riesgo invertidas en los principales mercados, particularmente en Estados Unidos y en la Eurozona, lo que obliga a adaptar la oferta a una situación en la que no se puede ofrecer una prima por plazo positiva en los productos de mayor duración, por la pendiente negativa de la curva de tipos de interés», advierte el informe.
El encarecimiento del coste de financiación en un entorno de altos niveles de endeudamiento y de elevados déficits fiscales de los gobiernos, muchos de
ellos en procesos electorales, puede tensionar las primas de riesgo en los próximos meses.
La renta variable sigue la evolución positiva con la que terminó 2023 gracias, entre otros factores, a la expectativa de bajadas de tipos.
Este entorno «sigue favoreciendo el desarrollo de los productos de seguros de Vida en los que el tomador asume el riesgo de la inversión, que pueden ampliar la composición de los activos de referencia hacia un mayor peso de la renta fija en la combinación de productos que se ofrezcan en el mercado», remarca el informe.
La rentabilidad del seguro, que ha sufrido en los dos últimos años por el fuerte repunte de la inflación, mejorará por las revisiones al alza de las primas y la moderación en el crecimiento de los costes de las aseguradoras.
Los mayores ingresos financieros de las carteras de inversiones de las aseguradoras
contribuirán también a esta mejora de la rentabilidad. Sin embargo, el aumento en
la frecuencia y severidad de los eventos catastróficos de la naturaleza a consecuencia del cambio climático y la mayor litigiosidad en las reclamaciones, actuarán en la dirección contraria.
Los expertos de Mapfre Economics vaticinan una disminución en la suscripción de Seguros Generales debido a la desaceleración económica, con un aumento del 5% promedio entre 2024 y 2025 a nivel mundial frente al 7,1% esperado para 2023. El rendimiento de Vida Ahorro ayudará a que Vida crezca el 7%.
En España, la desaceleración económica se trasladará antes a las líneas más cíclicas del sector asegurador, como Autos, construcción, empresas, o Vida Riesgo (muy vinculado a las hipotecas y a la compra de viviendas). Seguros Generales registrará un crecimiento en primas del 6,8% en 2023, 4,3% en 2024, 3,4% en 2025.
Por su parte, Vida, tras un espectacular 2023 (+36,34%), crecerá el 9,16% en 2024,m y el 6,76% en 2025.
El mejor comportamiento de la inflación puede repercutir de forma positiva en la rentabilidad del seguro, que en los dos últimos años ha venido sufriendo las consecuencias del repunte de los precios en el coste de las prestaciones, reparaciones y gastos operativos. La moderación de la inflación, la revisión progresiva al alza aplicada a las primas, los mejores resultados de las carteras de inversión y el buen
comportamiento del negocio de Vida Ahorro (que crecerá el 9,2% en 2024), ayudarán a que la rentabilidad del seguro en España mejore.
Los altos niveles de tipos de interés siguen generando un entorno en el que las entidades aseguradoras están en condiciones de ofrecer tipos garantizados que
pueden competir con los depósitos bancarios, que han trasladado de una manera mucho más lenta esos movimientos.