Si el alcalde de Barcelona, Xavier Trias, al igual que el president de la Generalitat, se encuentra cómodo gobernando a través de la geometría variable (que normalmente se reduce al apoyo del PP), los populares catalanes han exteriorizado su papel en el consistorio y el presidente del grupo municipal, Alberto Fernández Díaz, ha anunciado que tras los ciento cincuenta días “de cortesía” pasan a la oposición que anuncian será “impecable en aspectos imprescindibles para la ciudad y sensata conscientes de las dificultades del momento”. Justificó esta actitud por la “deriva independentista” del gobierno Trias. “No sacrificaremos nuestros principios a cambio de formar parte del gobierno de Barcelona”.
Integrarse al equipo de gobierno era un deseo de los populares han manifestado en reiteradas ocasiones dada la correlación de fuerzas en el ayuntamiento barcelonés, aunque el alcalde nunca les ha hecho esta oferta, como recordó el primer teniente de alcalde Joaquim Forn, al señalar que con los populares sólo han tenido “una colaboración importante” a la hora de aprobar los presupuestos. CiU gobierna la ciudad en minoría.
Antes de hacer pública esta decisión, Fernández Díaz se la comunicó al alcalde en una reunión una reunión que calificó de larga y sincera. Sin embargo expresó sus dudas sobre el liderazgo del alcalde al asegurar que “no sabemos quien gobierna la ciudad,” y se preguntó si lo hacía Trias, si mandaban “en el otro lado de la plaza de Sant Jaume” (Generalitat) o directamente desde la sede de CiU. Sin embargo el veterano dirigente popular tendió una mano a la gobernabilidad brindándole el diálogo para tratar las propuestas que le presente el equipo de Trias, al tiempo que anunciaba que si en el futuro los convergentes superan sus complejos los populares podrían replantearse su decisión.
El portavoz del gobierno de la Generalitat, Francesc Homs, interpretó que la posición del PP en el ayuntamiento de Barcelona no tiene por qué afectar a las negociaciones que CiU mantiene con los populares para recabar su apoyo en los presupuestos. Consideró que un cambio en la actitud de los populares en este tema “nadie lo entendería, ya que la negociación se hace sobre el contenido de los presupuestos y entendemos que no se pueden mezclar los dos temas”.
Huelga de tranvías
El boicot al transporte público que habían convocado desde twitter en imitación-homenaje a la primera huelga que hubo en España durante el franquismo, en el año 51, cuando los barceloneses boicotearon los transportes públicos urbanos por una subida de precios que consideraron abusiva, tuvo poca incidencia, aunque se registraron algunos incidentes.
Por la mañana una veintena de encapuchados pinchó las ruedas de un autobús y en algunas estaciones de metro fueron saboteadas las máquinas validadoras de los billetes. Fuentes de Transportes Metropolitanos consideraron que el uso del transporte público fue similar al de cualquier martes laborable.
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