Preocupante violencia

21/06/2024

Josep M. Orta.

“El que pueda hacer algo que haga”. Estas palabras de Aznar eran algo más que una frase que apareciera en los titulares de los medios, era una bendición del expresidente a una violencia que apadrinada por determinadas formaciones políticas cada día adquiere mayor presencia en nuestra sociedad, con la rara virtud de crear problemas donde no los había y con el gran cinismo de hacerlo en nombre de la libertad.
Todo empezó con la irrupción de Ciudadanos en el Parlamento catalán y sus mentidas sobre la discriminación del castellano. Esta campaña se extendió pronto en unas islas Baleares donde – como en Galicia- hablar catalán era algo asumido por todo el mundo. Hay que reconocer que en esta lucha los primeros en realizarla fueron los españolistas de la Comunidad Valenciana. Los episodios de violencia con artefactos en determinadas librerías o en la casa de intelectuales catalanistas vienen de lejos, así como las agresiones en las celebraciones tradicionales por parte de grupos ultras ante el beneplácito de las fuerzas policiales hace tiempo que son habituales.
Eran los primeros pasos antes de extenderse a otros ámbitos mucho más generales. Basta ver los debates en el Congreso con las diatribas de los dirigentes de VOX y las no menos violentas de los centristas del “PP”, o la crispación en aquellas comunidades que PP y VOX gobiernan juntos que dan un buen ejemplo de lo que es la tolerancia y el respeto al rival político con unas consecuencias que son los ciudadanos quienes las sufren. Esta violencia oral se va contagiando,  extendiendo con alarmante frecuencia a los seguidores de estas formaciones o de grupos afines. De las diatribas orales de las grandes concentraciones propiciadas por estos grupos se pasa a que otros grupúsculos hagan caso a Aznar y con su parafernalia muchas veces militar no dudan en actuar de forma contundente. Son los que hacen caso a aquellos que tiran la piedra y esconden la mano”. Además, unos jueces indignados cuando se les acusa de “lawfare” son más que benévolos a los protagonistas de estos actos.
La violencia se sabe como empieza, pero es muy difícil acabar con ella.  Y con la política del “aquí vale todo” de la extrema derecha y la derecha extrema podemos ir acercándonos a un enfrentamiento civil como el sufrido en el pasado siglo, porque estos tristes episodios se van repitiendo cada vez con mayor frecuencia y violencia y parece que los que tendrían que cortarlo de raíz están encantados de ir tirando leña al fuego

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