Vuelve a correr la especie de que Francia perderá su triple A de solvencia y aunque las agencias de rating se apresuran a desmentirlo se hace bueno aquello de «calumnia que algo queda». El rumor puede a la noticia y eso siempre será así en el mercado.
Tampoco es que podamos tener muchas más «agarraderas» en este momento poorque el dato de PIB alemán ha dejado lecturas contrapuestas. En tasa anual se produce un sólido crecimientod el 3,0%, lgeramente inferior al de 201’0 pero tan saludable como que para sí lo quisieran el resto de países de la Eurozona. Pero en taqsa intertrimestral, la primera lectura del último cuartod el apsado año arroja un procupante -0,25%.
En realidad no sé por qué nos asombra este dato. Desde mediados del pasado año, las exigencias de la señora Merkel al resto de socios de la UE y la fortaleza del euro juegan claramente en contra del crecimiento económico alemán, muy apoyado en su potencia exportadora. Lo único que hace el dato es constatar numéricamente algo que en esta columna se ha dicho varias veces, pero es que está visto que no me leen en Alemania, no sé si porque no soy capaz de escribir en alemán o porque nadie de la embajada se ocupa de traducirle a la señora Merkel lo que voy escribiendo sobre ella.
De momento, me anoto un diez en mis predicciones sobre los efectos de su cerril comportamiento en la UE, pero no se preocupen ustedes que no me haré tan famoso como el tal Roubini, que vive desde hace años de haber vaticinado la crisis actual con antelación y que desde entonces viene anunciando poco menos que el fin del mundo con escaso éxito y menor concreción.
En fin, que el mercado ha decidido hacer hoy un alto tras el subidón de ayer y apoyarse en el rumor que más le convenía a sus intereses. Lo que no deja de ser significativo es que tanto el Dax como el CAC amenazaron mucho más seriamente de lo que finalmente hicieron al cierre, donde se contentaron con cosechar pérdidas casi anecdóticas.
Más serias estuvieron las cosas en el FTSE británico, al que parece atragantarse el fortalecimiento de la libra frente al euro, y el Ibex patrio, al que se le ha hecho muy cuesta arriba remontar el lastre dejado por Repsol y la colocación del famoso 5% procedente de Sacyr y que ha supuest0 pérdidas del 5,71% a la cotización de la petrolera.
En fin, que todo sigue más o menos revuelto a la espera de que el BCE y la subasta de deuda española despejen mañana el camino o terminen de enrevesarlo más, que nunca se sabe. Al cierre, el Dax marcaba pérdidas del 0,17%, el CAC del 0,19%, el FTSE del 0,45% y el Ibex del 0,54%.
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