La Generalitat ha dado un plazo de confianza Rajoy, pero está muy escamada por la actuación de los últimos meses del gobierno socialista que incumplió sus compromisos económicos con la Generalitat al no pagar los 759 millones por inversiones en infraestructuras, presupuestados y ratificados por escrito. Ello supuso un grave quebranto en las finanzas de la institución, que provocó un ajuste suplementario para no desviarse del déficit previsto y el temor que esta situación se pueda repetir.
Cuando el PP estaba en la oposición se pronunció por su inmediato pago y también avaló con sus votos que el gobierno socialista siguiera con la práctica de los anteriores años de adelantar dos año el pago de los 1450 millones del fondo de compensación territorial que prudentemente el conseller d´Economia catalán se había negado a incluir en la partida de ingresos en los presupuestos del año pasado.
Mientras Artur Mas trataba de mostrar en Madrid la cara más conciliadora posible y abría puentes para el entendimiento asegurando que su propuesta de pacto fiscal “España lo ha de ver como una oportunidad para reconducir el divorcio creciente entre Catalunya y las instituciones del Estado”, el conseller d´Economia, Andreu Mas Colell avisaba en una conferencia en el Cercle d´ Economía que la pretensión de Madrid de establecer un control previo a los presupuestos autonómicos supone, en el caso de Catalunya cruzar “una línea roja”.
Si bien consideró normal que se establezcan compromisos y se busquen mecanismos para controlar los déficits, ironizó sobre las propuestas de sanciones que pretende imponer el ministro Montoro. Irónico aseguró que “a Grecia le podríamos decir: O cumples o te expulsamos. Imagínense si esto lo dijéramos en Catalunya”, broma que fue celebrada con risas por la audiencia. Ante los controles que pretenden imponer en Madrid, Mas Colell avisó que “miraremos los detalles porque en estos temas el diablo está en la letra pequeña”. En este acto anunció una próxima reunión –posiblemente el martes- con Cristobal Montoro
Desde la Generalitat se acusó al anterior Gobierno de “deslealtad institucional” y de “moroso” por no satisfacer sus compromisos económicos, al tiempo que se denunciaba que Elena Salgado reclamaba mayores recortes, la de Sanidad, Leire Pajin, denunciaba los que la Generalitat hacía en los hospitales. Ahora es el Gobierno de Rajoy el que provoca reticencias cuando culpa de la deuda a las autonomías y olvida que “el ochenta por ciento del déficit lo tiene el Estado”, teniendo en cuenta que son las autonomías las que tienen las mayores competencias para aplicar el estado de bienestar, en valoración de Artur Mas. Y es que los dirigentes catalanes están más que molestos por que tras aplicar unos recortes de caballo se responsabilice al estado autonómico del déficit. “Nosotros hemos hecho los deberes” aseguran al tiempo que recuerdan que según la Constitución, “las autonomías son estado” .
De momento la Generalitat aplica aquella máxima bíblica que afirma “por sus hechos los conoceréis” y mientras tiene el país soliviantado por sus drásticos recortes y las manifestaciones son el pan nuestro de cada día, la desconfianza hacia el Gobierno central están a flor de piel.
Encierro de Mossos d´Esquadra
Mientras los funcionarios de prisiones mantienen sus protestas ante los centros penitenciarios impidiendo –o dificultando- el relevo de los diferentes turnos, un grupo de Mossos d´Esquadra se ha encerrado en el cuartel que tienen en la plaza de España para protestar por los recortes.
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