La volatilidad no es un fenómeno nuevo, las crisis en los mercados bursátiles se repiten de forma cíclica: la asiática de 1997, la burbuja puntocom, las pérdidas originadas por los ataques de 2001.. Las crisis también son oportunidades para aprender valiosas lecciones de lo que hay y no hay que hacer. Tampoco conviene olvidar que tras las crisis los mercados suelen recuperar los niveles anteriores.
Sin olvidar el lema del umbral del sueño (si sus inversiones le quitan el sueño, venda), es cierto que ante la incertidumbre muchos inversores venden sus activos en momentos en que suelen ser los peores para tomar estas decisiones.
A los mercados no les gusta la incertidumbre y a menudo reaccionan excesivamente ante los acontecimientos. Este cortoplacismo supone que muchas veces los inversores reaccionan también en consecuencia y no ven las crisis con perspectivas, defienden en Fidelity (www.fidelity.com). Primer consejo: fijarse en lo que ha sucedido más allá de la historia más inmediata puede enseñarnos muchas lecciones. Por muy desagradables que sean los desplomes, que lo son, la historia demuestra que si bien las Bolsas reaccionan con fuerza antes grandes acontecimientos, suelen retomar la senda alcista en un espacio de tiempo corto.
Segundo consejo: las carteras deben estar diversificadas en distintas clases de activos para reducir riesgos. Los bonos y el efectivo suele comportarse mejor en periodos volátiles en los mercados. También, la diversificación dentro de las cotizadas es importante: durante las crisis, los desplomes copan los titulares y llevan a pensar que todas las acciones se han hundido pero puede que no sea así.
Tercer consejo: a largo plazo, la disciplina da frutos. Los mercados se mueven en ciclos. En periodos cortos, pueden ser más volátiles, sin embargo, cuanto más tiempo se mantenga la inversión, mayor es la probabilidad de que genere una rentabilidad positiva.
Cuarto consejo: tiempo en el mercado, no los tiempos del mercado. Es muy difícil predecir cuándo es tiempo de entrar o salir del mercado. La velocidad con la que éstos reaccionan ante las noticias significa que las cotizaciones y han absorbido los acontecimientos. Cuando los mercados se giran lo hacen deprisa, los que intentan encontrar el mejor momento para entrar o salir podrían terminar perdiéndose el rebote.
Quinto consejo: el valor de los dividendos. Cuando las cosas van bien y la Bolsa sube con fuerza, las rentabilidades adicionales de los dividendos pueden considerarse casi testimoniales. Pero cuando las cosas van mal, la rentabilidad que genera el dividendo se convierte en una parte valiosa de la ganancia total. El efecto de los dividendos se amplifica con el tiempo también debido al efecto de capitalización derivado de la reinversión en dividendos. Por ejemplo, 1.000 dólares invertidos en la Bolsa asiática durante los últimos diez años habrían crecido hasta un total de 2.138 dólares en septiembre de 2011.
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