
No por esperados, después de tantos anuncios en este sentido, el aumento de aranceles por parte de Estados Unidos a las principales economías, con algunas sonadas excepciones como Reino Unido, Rusia o Corea del Norte, ha empezado a poner la economía mundial patas arriba. Los principales mercados bursátiles ya lo han puesto de manifiesto con significativas caídas en todos los continentes. Sin embargo, la medida, con la que Trump ha encontrado más enemigos que socios, se puede volver en su contra, ya que algunos de los más prestigiosos economistas, como los de S&P Global, avanzan que cada vez es más probable que la primera economía mundial entre en recesión.
En porcentaje, las probabilidades se elevan en porcentaje del 25% anterior al 35%, entendiendo que la economía de un país entra en recesión cuando registra dos trimestres consecutivos de crecimiento (PIB) negativo, a lo que se suman factures como la profundidad, duración y dispersión de la debilidad de la economía afectada. Pero el porcentaje se eleva exponencialmente si se incorpora el análisis de JP Morgan Chase, que de un plumazo eleva las probabilidades en 20 puntos, hasta el 60%.
Para los expertos de JP Morgan Chase, la escalada arancelaria acumulada a lo largo del año del 22% se traduciría en la mayor subida de impuestos desde 1968. «Es probable que el efecto de esta subida impositiva se magnifique a través de represalias y que caiga la confianza empresarial estadounidense y haya perturbaciones en la cadena de suministro. Es posible que este impacto solo se vea moderado por […] una mayor relajación de la política fiscal», ha explicado el economista jefe de JPMorgan, Bruce Kasman.
El analista ha calificado las medidas de la Casa Blanca como un «importante shock macroecónomico» que, aunque la entidad norteamericana aún no ha incorporado a sus previsiones, es «probable» que provoquen una recesión tanto en EEUU como en el resto del mundo durante 2025.
En el caso de Estados Unidos, la recesión podría ser «suave», pero una política comercial restrictiva sostenida en el tiempo y unos menores flujos migratorios podrían presionar sobre sus costes de suministro. Esto reduciría el crecimiento del PIB del país a largo plazo.
Todo dependerá de las ‘represalias’ de los países afectados
El análisis realizado por S&P Global sobre los efectos que tendrá la subida de aranceles que aplicará Estados Unidos y que supone el inicio de la guerra comercial, dependerá de las «represalias» de los hasta ahora sus socios comerciales, además de cómo utilice la Administración Trump los ingresos arancelarios.
En todo caso, para S&P Global los aranceles son un «impuesto regresivo», que afectará sobre todo a los hogares que cuentan con los ingresos más bajos, ya que los aranceles incrementarán su gasto mensual. Como consecuencia de ello, muchas familias perderán poder adquisitivo.
El otro frente que aboca a la recesión es el que están viviendo las Bolsas estadounidenses, que acumulan grandes pérdidas para los inversores desde que Donald Trump comenzó a anunciar sus medidas a bombo y platillo. A estas pérdidas se añade la cada vez mayor incertidumbre a la hora de decidir si realizar una inversión o dónde depositar el dinero para elevar las ganancias. Esta situación también afectará al crecimiento económico, siempre necesitado de inversión para seguir avanzando.
¿Dónde irá el dinero recaudado por la subida de aranceles?
Los analistas de S&P Global también muestran su preocupación por lo que hará Donald Trump con la mayor cantidad de dinero recaudado con sus aranceles. Del destino de esos ingresos también dependerá el crecimiento de la economía. Si se utilizan para compensar a los consumidores por la pérdida de su poder adquisitivo por las represalias arancelarias a través de bajadas de impuestos, o si se destinan a otro tipo de ayudas.
Si la Administración Trump compensa a sus consumidores, en el caso de que las represalias de los socios comerciales sean moderadas, S&P Global estima que el crecimiento interanual del PIB real podría verse resentido en tres o cuatro décimas, esto es, la previsión de crecimiento del 1,6% anunciada en marzo, podría verse reducida al 1,3% o 1,2%.
Menos crecimiento y más inflación
Además del menor crecimiento, que podría acabar en recesión, los analistas de S&P Global también ponen el foco en otro factor que también se verá afectado por la subida de aranceles:la inflación. Aseguran los expertos que a corto plazo el impacto será «significativo», al alcanzar una subida de los precios del 4% en el cuarto trimestre del año, frente a las previsiones iniciales del 3%.
La presión sobre los precios vendría del lado de las importaciones, que traerían consigo un coste adicional de entre un 0,7% y un 1% adicional. Solo «si no se producen efectos secundarios importantes, las cifras de inflación deberían volver al objetivo del 2% para mediados de 2026», añade.
Como consecuencia de una posible subida de la inflación, a la Reserva Federal (Fed) no le quedará otra salida que mantener los tipos de interés en los niveles actuales durante todo el año, acabando con las expectativas de posibles bajadas de los tipos como esperaban los mercados. A ello suma los riesgos a la baja para empleo.
De momento, en S&P Global mantienen que la Fed recortará 25 puntos básicos los tipos a finales de 2025, si se observa un debilitamiento en el crecimiento del empleo mientras la inflación sigue aumentando. En este supuesto, «la Fed no podrá ignorar la inflación de costes impulsada por los aranceles». Y en el caso de que el gasto de consumidores y la demanda laboral «cayeran drásticamente, esperaríamos que la Fed recortara las tasas de forma agresiva».
También se reducirá el crecimiento económico en el resto del mundo
Como es obvio, en el análisis de S&P Global también se reconoce que el aumento de los aranceles «es más severo en alcance y magnitud que los incluidos en nuestro escenario base» por lo que es probable una próxima revisión a la baja de sus pronósticos de crecimiento del PIB.
En el caso de las grandes economías, como la Eurozona y China, probablemente verán ajustes menores en sus tasas de crecimiento, limitados a un cuarto de punto porcentual por año.
Y en el caso de las economías más abiertas, que dependen del comercio para el crecimiento, probablemente sufran ajustes mayores en sus expectativas de expansión, particularmente si mantienen fuertes lazos comerciales con EEUU, como sucede con Irlanda y Suiza en Europa y los ‘tigres’ de Asia-Pacífico.
Por lo que respecta a lo que ocurrirá sobre los tipos de interés, la agencia de análisis cree que los bancos centrales de las economías más grandes, con mayor liderazgo interno y menos dependencia de la financiación en dólares, tendrán mayor margen para recortar tipos en respuesta a un crecimiento más lento. En concreto, precisan los analistas que «podemos prever un recorte adicional por parte del Banco Central Europeo este año». En cambio, los bancos centrales de las economías más pequeñas, más abiertas y más dependientes del dólar, estarán más limitados por las acciones de la Reserva Federal.
¿Hacia dónde se dirigirán las represalias?
Por último, el informe de los analistas se refiere a las represalias que se producirán con la subida de aranceles decretada por Trump. Concretan que estas represalias, a falta de conocer la respuesta de los países afectados que no se producirá hasta dentro de dos o tres semanas, se centrarán en las industrias estadounidenses y afectarán a los más vulnerables, en lugar de aplicar subidas generalizadas como ha hecho la Administración Trump.
Tampoco los analistas descartan que se apliquen a Estados Unidos otras medidas, que no tienen que ver con los aranceles, que podrían afectar a los servicios (con superávit para EEUU en muchos países) o los flujos de bienes e inversiones, que podrían también aminorar el crecimiento de la primera potencia económica.
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