He recibido un mensaje a través de mi Facebook a media sesión (aprovecho para invitarles a que me sigan e interactúen, que es más divertido) en el que un asiduo lector me preguntaba cómo interpretar la disparidad de trayectorias en los índices europeos de hoy. En ese momento, el Dax y el FTSE se mantenían en verde y el Ibex y el CAC en rojo, si bien el índice francés intentaba seguir al alemán. Curiosamente, al cierre se ha vuelto exactamente a la misma situación y como la pregunta sigue siendo válida vamos a intentar contestarla para todo el mundo.
Alemania presenta sus previsiones de crecimiento y asegura que se mantendrá en positivo en 2012, si bien no le queda más remedio que rebajar los objetivos frente a las previsiones anteriores. Prácticamente al mismo tiempo, el Banco Mundial sentencia que la Eurozona no crecerá prácticamente nada lastrada por la crisis de deuda y eso si la situación no empeora, algo que la institución no descarta ni mucho menos. Para terminar de completar el panorama internacional, el Fondo Monetario Internacional se las ve y se las desea para conseguir financiación con la que dotar un fondo de actuación rápida con el que frenar la crisis. Parece que lo va a intentar con el G-20, pero muchos de sus integrantes ya sabemos que van a decir aquello de «verdes las han segado».
¿Alguien en su sano juicio puede desentrañar este galimatías? Pues como los inversores no pueden, tienden a hacer lo qeu siempre se hace en estos casos, concentrar las inversiones allí donde se aprecia una mayor resistencia de la caída y salirse con cierta celeridad de aquellos mercados en los que los vaivenes te pueden dejar, literalmente, con la cartera tiritando. Traducción para el caso europeo: me concentro en el Dax, reduzco en el CAC y abandono el Ibex. El FTSE, como es «moneda extranjera» va por libre, pero siempre es un valor más estable.
¿Quiere esto decir que las cosas van a seguir así? Ni mucho menos. Quiere decir que posiblemente el Ibex está sentenciado a subir menos que el Dax, aunque de cuando en cuando corra para recuperar parte del terreno perdido. No he descubierto la pólvora con este razonamiento y la mejor prueba de ello es lo que ha subido o bajado cada índice en los que va de año. La prueba del algodón dice que en Europa está pasando exactamente esto desde comienzos de año:
Dax —- +7,73%
CAC —- +3,33%
FTSE —-+2,33%
Ibex —— -1,70%
Más claro el agua. Al cierre de Wall Street les pondré lo que haya pasado con los índices americanos, pero ya les adelanto que, de nuevo, los datos sugieren que en el Ibex no debemos invertir ni lo que nos sobre de comprar una bolsa de pipas. Si son estrechos de miras y solo se atreven con el selectivo español, mejor abstenerse en estos momentos. La relación riesgo-beneficio no merece la pena y la esperanza matemática es casi desesperanza.
En fin, que lo ocurrido hoy en Europa no es sino un reflejo claro de lo que está pasando desde hace tiempo aunque posiblemente de forma más sibilina. Al cierre, el Dax subió un 0,34%, el FTSE un 0,15%, el CAC cayó un 015% y el Ibex se dejó nada menos que un 1,34%.
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