Trump fija en «solo» el 30% los aranceles a los productos de la Unión Europea

13/07/2025

M. Vázquez del Río. Von der Leyen prefiere agotar todos los plazos de negociación hasta el 1 de agosto, pero ya sabe que deberá ampliar la lista que la UE había elaborado como respuesta a los aranceles de Trump, ya que el 30% no es el 10% con el que había amenazado Trump, y la respuesta será "firme y recíproca".

Foto: AGENCIAS (VNL RADIO)

 

Sigue el acoso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con sus aranceles. Este fin de semana ha dado la que puede ser su última palabra a los países de la Unión Europea: subirá los aranceles al 30% a todos los productos de la UE. La presidenta Ursula von der Leyen se resiste a responder lo que la mayor parte de los europeos piensan, devolverle con la misma moneda, pero sigue confiando en las negociaciones y que, al final, Trump entre en razón.

Pero no parece que el presidente estadounidense esté por la labor. Ha dicho que a partir del 1 de agosto se cobrará «un arancel de solo el 30% sobre los productos de la UE enviados a Estados Unidos» con independencia de los aranceles sectoriales (los que ya están en vigor para el acero y el aluminio del 25%), según figura en la carta enviada a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y publicada en su plataforma Truth Social.

La única puerta que deja abierta para recortar ese 30% es que la Unión Europea o sus empresas «decidan fabricar productos en Estados Unidos». Solo en ese caso dará todo tipo de facilidades para «obtener aprobaciones de forma rápida, profesional y rutinaria. Es decir, en cuestión de semanas», explicaba Trump, para seguir a continuación en su línea de amenazas, por si la UE no acepta sus condiciones y decide aumentar sus aranceles y tomar represalias: «la cantidad que elija para aumentarlos se añadirá al 30% que cobramos».

Por tanto, la decisión que se tome en la UE no va a ser fácil, dado que son 27 las voces que se deben atender, y de momento, ya han aparecido diferentes opiniones sobre cómo dar respuesta a Trump y su guerra particular contra todos. Hay muchos claroscuros, y posiciones extremas. Las tres grandes potencias europeas no comparten la misma respuesta. Mientras Francia pide mano dura contra Trump (no en vano hay cerca de 600 millones de potenciales consumidores de los productos estadounidenses frente a los 350 millones de habitantes de aquel país), Alemania e Italia  aún confían en que sea posible alcanzar un acuerdo.

Von der Leyen quiere esperar hasta agotar la negociación

A falta de poco más de 15 días para que se cumpla el 30% de aranceles (el 1 de agosto), la presidenta europea quiere esperar, no tomar ninguna decisión en caliente. Este domingo se reunían los embajadores de la UE para analizar la situación, y el lunes, un día después, los ministros de Comercio de los 27 comenzarán a estudiar la respuesta.

Pero el martes será un día clave, porque el 15 de agosto caduca la suspensión de los aranceles por valor de 21.000 millones de euros que la UE acordó como respuesta a los aranceles del 25% aplicados al acero y al aluminio. Trump había decidido dejar en suspenso el 10% de aranceles recíprocos, pero continuó con los del acero y el aluminio, y del 25% a los vehículos europeos. El deseo de llegar a un acuerdo frenó la respuesta, pero tras el ultimátum de Trump este sábado ya no parece que tenga sentido dar una respuesta firme y recíproca.

Von der Leyen quiere dejar en suspenso esta respuesta hasta el 1 de agosto, fecha en la que vencía el plazo para alcanzar un acuerdo que evite el arancel del 30%. “Prorrogaremos la suspensión de nuestras contramedidas hasta principios de agosto”, explicaba la dirigente europea, dando prioridad a lo manifestado por Alemania o Italia para alcanzar «una solución negociada».

Pero en este impasse, la UE no se quedará de brazos cruzados. La presidenta de la Comisión Europea ha confirmado que se seguirán preparando nuevas «contramedidas» con el fin de estar preparados por si el 1 de agosto no ha sido posible el acuerdo.

De momento, ya se conoce el listado de productos que podrían verse afectados por una subida de aranceles por parte de la UE con los que se recaudarían 95.000 millones de euros, aunque con el nuevo golpe sobre la mesa dado por Trump (un 30% más), esa recaudación se quedaría corta.

En la UE ya se ha visto lo que ha pasado entre EEUU y China y su guerra comercial: una subida de aranceles era respondida por otra subida similar, y al final alcanzaron un acuerdo. Por este motivo, von der Leyen prefiere no destapar sus cartas ni descubrir cuál será la jugada, aunque no parece que por el momento tenga entre las medidas el denominado «instrumento anticoarción», que supondría restricciones a importaciones y exportaciones o incluso impedir que las empresas estadounidenses ganen licitaciones públicas en ningún país de la UE. En opinión de la presidenta europea, «aún no estamos ahí». Este mecanismo se creó para «situaciones extraordinarias» y «este es el momento de las negociaciones», aunque esto «no significa que no estemos preparados para potenciales escenarios».

Von der Leyen quiere seguir exprimiendo cualquier posibilidad, aunque también deberá negociar con los socios europeos, como Francia, que propone una respuesta «firme» ya. El presidente galo, Emmanuel Macron, ya ha dicho que la UE debe defender resueltamente los intereses europeos. Y ademas ha concretado que se debe «acelerar la preparación de contramedidas creíbles, movilizando todos los instrumentos a su disposición, incluida la lucha contra la coerción, si no se llega a un acuerdo antes del 1 de agosto”.

Von der Leyen prefiere no entrar en el cuerpo a cuerpo con Trump, y considera que se puede «diversificar» su capacidad para negociar con otros mercados y alcanzar acuerdos comerciales como el firmado recientemente con Indonesia. Cuando la presidenta de la Comisión Europea firmó el acuerdo con el presidente indonesio, Prabowo Subianto, dijo que se trataba de enviar un «mensaje poderoso» porque «en tiempos difíciles, algunos se repliegan hacia el aislamiento y la fragmentación. Europa e Indonesia están eligiendo un camino diferente y una asociación abierta y una oportunidad compartida”. Siguiendo esta misma estrategia, la UE también ha llegado a acuerdos comerciales con Canadá y está negociando con otros países, como India, para dejarlos cerrados este mismo año.

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