BBVA revisa si su OPA sobre Banco Sabadell le resultaría rentable

08/08/2025

M. V. R. Considera que el dividendo de 2.500 millones comprometido por el Sabadell con sus accionistas rompe con sus cálculos de 850 millones de sinergias, pero al mismo tiempo está evaluando el daño reputacional, y los perjuicios por contingencias y gastos relacionados con la adquisición, perder clientes o litigios relacionados con la OPA. O si podría verse "obligado a indemnizar al comprador por cuestiones similares o de otro tipo".

Imagen: CAPTURA DE PANTALLA EN RTVE

 

Después de más de un año desde que BBVA lanzara su oferta pública de adquisición (OPA) sobre el Banco Sabadell todo parece indicar que la operación cada vez se encuentra más lejos de realizarse. El último paso dado por los accionistas de la entidad catalana de dar su visto bueno a la venta de la filial británica TSB al Banco Sabadell, ha supuesto un nuevo traspié en las intenciones del banco que preside Ángel Torres. Tanto es así que BBVA ha enviado una carta a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) explicando que se encuentra «revisando» las sinergias de costes operativos y de financiación que se podrían materializar en los primeros tres años de funcionamiento, el plazo fijado por el Gobierno antes de que ambas entidades puedan fusionarse.

Según el BBVA en un suplemento al Documento de Registro Universal publicado en la CNMV, tras los últimos movimientos de Banco Sabadell (venta de TSB y reparto de 2.500 millones de euros de dividendos entre sus accionistas) existe el riesgo de no poder alcanzar «los beneficios esperados con la OPA», pero al mismo tiempo se encuentra analizando cómo le puede dañar reputacionalmente la retirada de su oferta.

“En el caso de que la oferta se liquidase, BBVA no puede asegurar que se alcancen algunos o todos los beneficios esperados con la operación, incluidos la reducción de costes y las sinergias de financiación”, admite la entidad a la CNMV, que en su día calculó unas sinergias de 850 millones de euros brutos anuales. El dividendo de los 2.500 millones de euros comprometidos por Banco Sabadell a sus accionistas pulverizaría estas previsiones, ya que de los 850 millones previstos, en torno a 450 millones de euros anuales serían costes de administración y tecnología, a los que habría que sumar un ahorro de 300 millones de euros de gastos de personal y 100 millones en costes de financiación.

Por ello, en su escrito al regulador confirma que está «revisando las sinergias de costes operativos y de financiación que se podrían materializar durante los primeros tres años (o eventualmente, cinco primeros años) como consecuencia de la toma de control de Banco Sabadell y aquellas que se podrían materializar una vez que la condición del Consejo de Ministros deje de estar en vigor y se pueda llevar a cabo la fusión”,  precisa, recordando la decisión del Gobierno de autorizar la OPA, pero con la condición de que no se produzca la fusión de ambas entidades en tres años, ampliables a cinco años.

Para el BBVA está clara su intención de «promover la fusión cuando la condición del Consejo de Ministros deje de estar en vigor», lo que según sus cálculos podría ocurrir en 6 u 8 meses. Si no puede haber fusión, entonces la operación desembocaría en un proceso de «integración» que llevaría todavía más tiempo y recursos, lo que también pondría en dificultades alcanzar los ahorros de costes y eficiencias operativas previstas. En todo caso, explica a la CNMV, si la fusión no pudiera completarse, podría dar lugar a la «imposibilidad de materializar gran parte de los beneficios esperados de la oferta, incluidos los ahorros de costes y otras eficiencias operativas”.

Y precisa a la CNMV que “la integración operativa de Banco Sabadell (incluida la migración del sistema informático de Banco Sabadell a BBVA)”, una vez pase ese periodo de tres o de cinco años “podría resultar especialmente difícil y compleja, podría desviar sustancialmente el tiempo, la atención y los recursos de la dirección, y podría suponer más costes, requerir más tiempo y recursos de lo previsto”. Por tanto, con estas premisas no parece que el BBVA vaya a seguir adelante con la OPA, aunque tampoco en su escrito lo confirma con rotundidad.

A modo de justificación de lo que puede pasar, el BBVA explica a la CNMV que “las adquisiciones son inherentemente arriesgadas por las dificultades que pueden surgir en la integración del personal, de las actividades y las tecnologías”, una vez pase ese periodo de tres años, por lo que “no es posible garantizar que los negocios que el grupo BBVA adquiera puedan integrarse con éxito o que, una vez integrados, tengan una evolución positiva, o que BBVA, tras la liquidación de la oferta y en la medida permitida por la condición del Consejo de Ministros, consiga coordinar los negocios de BBVA y Banco Sabadell, racionalizar las funciones administrativas duplicadas o generar ahorros en costes de financiación”, enumera.

“Asimismo, los resultados de explotación del grupo BBVA podrían verse perjudicados por contingencias y gastos relacionados con la adquisición y podrían darse potenciales impactos negativos derivados de la pérdida de clientes como consecuencia de su solapamiento y las estrategias de captación de clientes por parte de competidores”, resume.

Pero mantiene la OPA

Pese a todos los argumentos esgrimidos sobre la dificultad de seguir adelante con la operación de compra, BBVA vuelve a decir que mantiene, al menos de momento, la OPA, aunque, esos sí, recordando que hace unos días «ya dijo que se reservaba el derecho a retirarla tras la venta de TSB y el dividendo de 2.500 millones comprometido por el Banco Sabadell con sus accionistas.

“BBVA considera que la toma de control de Banco Sabadell y su integración en el grupo BBVA crea valor para los accionistas de ambas entidades, a pesar de que la condición del Consejo de Ministros retrasaría la implementación de las sinergias derivadas de la fusión”, insiste en su escrito, aunque precisa que “es posible que el grupo no concluya la oferta u otras operaciones en curso o futuras, en el momento oportuno”.

«La fusión legal estaría sujeta a la autorización del ministro de Economía, Carlos Cuerpo, y en caso de no obtenerla no se produciría y “es posible que resultase más difícil integrar las operaciones de BBVA y Banco Sabadell, pudiendo derivar en un proceso de integración complejo con un mayor consumo de tiempo y recursos del inicialmente previsto”.

Daño reputacional

Pero también insiste en que la unión con Sabadell “crea valor para los accionistas de ambas entidades, a pesar de que la condición del Consejo de Ministros retrasaría la implementación de las sinergias” y reconoce que “es posible que el grupo no concluya la oferta u otras operaciones en curso o futuras, en el momento oportuno”, después de que Sabadell haya vendido su filial británica TSB al Banco Santander y dado que la ley contempla su opción de desistir de la opa.

Por último, BBVA explica a la CNMV los objetivos en su nuevo plan estratégico dados a conocer a finales de julio. Espera alcanzar una rentabilidad ROTE promedio anual de alrededor del 22% en el periodo entre 2025 y 2028 y una generación de resultado en los ejercicios 025 a 2028 de 48.000 millones de euros.

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