Recurriendo a uno de los recursos más utilizados en su Manual de Resistencia, Pedro Houdini Sánchez, nos está ofreciendo una nueva versión del escapismo, buscando una salida exterior para intentar tapar los ecos de un inicio de curso “horribilis” marcado por las vergüenzas y problemas judiciales que le rodean a él, a su entorno familiar, a sus más directos colaboradores, a su partido y a su gobierno.
Un inicio del curso político que comienza con la comparecencia en el Senado de la fontanera Leire Díaz, la declaración ante el juez de su mujer, Begoña Gómez, la entrevista de la exmujer de José Luis Ábalos y la sonora derrota parlamentaria de su proyecto de ley de reducción de la jornada laboral.
Salida que desemboca en la franja de Gaza, con Israel como enemigo exterior y con un paquete de medidas que no son más que una cortina de humo. Medidas unas, la mayoría, de eficacia cero, y otras repetidas e incumplidas, como el manido embargo de armas que nos había anunciado ya hace más de un año.
Los datos que oficiales que ofrece el propio gobierno del sanchismo en el portal DataComex de la Secretaría de Estado de Comercio muestran que España importó en mayo de este año el 78% de las armas y municiones enviadas por Israel a la Unión Europea por importe de casi 6 millones de euros en “armas y municiones”, los que se suman otros 548.623 euros en importaciones de carros y vehículos blindados. Unas cifras que, de acuerdo con la misma fuente, reflejan que el pasado mayo fue el mes con la mayor cantidad importada por España de armas y municiones de Israel desde octubre de 2023. Mentían entonces Sánchez y sus cofrades del gobierno, o mienten ahora.
En dirección contraria, el último informe del Centre Delàs sobre las relaciones armamentísticas entre España e Israel revela que el Gobierno de Netanyahu registra compras de armas a España por un valor de 5,3 millones de euros en 88 envíos, entre el 7 de octubre de 2023, cuando se produjeron los atentados de Hamás, y marzo de 2025.
Añadir a esto que el control marítimo y aéreo es inútil, dado que los países que quieran enviar armas a Israel sólo tienen que cambiar de ruta para solventarlo. Como tampoco puede el gobierno español controlar las rutas y el contenido de los barcos o aeronaves que puedan salir con armas para Tel Aviv, desde las bases de norteamericanas de Rota o de Morón. Además de que como exponen altos mandos militares, la tecnología militar israelí, la más avanzada del mundo es fundamental para nuestro ejército y las fuerzas de seguridad, por lo que el embargo amenaza seriamente nuestras capacidades de defensa.
Y vaya por delante que coincido plenamente con el presidente del gobierno en condenar con toda firmeza y rotundidad la reacción desproporcionada del gobierno de Netanyahu sobre la franja de guerra y la ocupación con posibles crímenes de guerra del territorio palestino. Pero mi coincidencia se queda sólo ahí, porque a diferencia de Pedro Sánchez yo no puedo ni quiero olvidar que el origen de esta guerra fue el brutal y execrable atentado de los terroristas de Hamás, asesinando y torturando de la forma más despiadada e inhumana a civiles inocentes. Como tampoco olvido que el conflicto terminaría si Hamás accediera a entregar a los rehenes y que es Hamás quien utiliza como escudos humanos a los ciudadanos palestinos.
Porque hablando de humo y de falsedades, Sánchez justifica su propuesta antisemita aludiendo a “hay estar en el lado bueno de la historia”. Lo que ocurre es que para Sánchez el lado bueno de la historia está en con los terroristas, los de Hamás en el exterior y los herederos de ETA y los golpistas catalanes en el interior. El mismo Sánchez que entregó a los saharauis a Marruecos y que en su comparecencia sin preguntas apenas dedicó cinco segundos para condenar la muerte de seis personas, entre ellas un ciudadano español, por el atentado de Hamás en Jerusalén ese mismo día. Sin comentarios.
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