El BCE sigue con el guion de mantener los tipos de interés en el 2%

11/09/2025

M. Vázquez del Río. El Equipo de Gobierno del BCE considera que lo peor de la crisis comercial ha pasado, aunque con Trump nunca se puede dar nada por seguro.

Crhistine Lagarde
(Foto de archivo)

No ha habido sorpresas ni nada que altere la marcha de los mercados europeos. El  Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) ha optado por mantener los tipos de interés en el 2% aplicados como tasa a los depósitos (DFR). También la referencia de las operaciones principales de refinanciación (MRO) se mantienen en el 2,15% y la tasa de la facilidad marginal de préstamo (MLF) en el 2,40%.

Por tanto, el BCE ha seguido el guion que los analistas y mercados daban por descontado, dejando así por segundo mes consecutivo -tras ocho recortes consecutivos de un cuarto de punto- los tipos de interés sin introducir ningún cambio. La razón dada por el supervisor bancario de la UE es que la inflación sigue manteniéndose en el entorno del 2%, tras demostrarse que la mayoría de los países miembros de la UE mantienen el control sobre los precios.

Textualmente, la explicación del Consejo de Gobierno del BCE sobre su decisión de mantener sin variación los tres tipos de interés oficiales del BCE es que «la inflación se sitúa actualmente en torno al objetivo del 2% a medio plazo y la valoración […] sobre las perspectivas de inflación se mantiene prácticamente sin cambios».

El proceso de desinflación ha concluido

La tasa de inflación de la eurozona se situó en julio en el 2% interanual, idéntica subida a la del mes anterior, mientras que, en el conjunto de la Unión Europea, el incremento fue del 2,4%, una décima más. Estos datos sirven para confirmar al BCE que el proceso de bajada de precios, tras los sobresaltos de 2022 y 2023, prácticamente ha concluido.

Esta contención de los precios en todo el ámbito de la UE se debió al abaratamiento de los precios de la energía en un 2,4%, pese a que los precios de los alimentos frescos se encarecieron un 5,4%, lo que supone 8 décimas más que en junio.

Asimismo, la inflación subyacente (sin precios energía y alimentos frescos) se mantuvo estable en el 2,5%. Entre los países de la UE, los mayores aumentos correspondieron a Rumanía (6,6%), Estonia (5,6%) y Eslovaquia (4,6%). Por contra, las menores subidas se observaron en Chipre (0,1%), Francia (0,9%) e Irlanda (1,6%). En el caso de España, la inflación armonizada fue del 2,7%, siete décimas por encima del promedio de la zona euro.

Lo peor de la crisis comercial ha concluido

Este impasse por el que apuesta Christine Lagarde y todo su equipo es porque entienden que lo peor de la guerra comercial ha acabado, aunque con Donald Trump no se puede dar nada por seguro. Prueba de ello es que el crecimiento de la Eurozona está siendo ligeramente positivo, la inflación está controlada moderadamente, mientras la Fed deberá mover ficha ante las presiones sin medida del propio Trump para que baje los tipos en Estados Unidos, pese a que la inflación -a causa de los aranceles está subiendo: el mes pasado, dos décimas más, hasta el 2,9%.

Desde el BCE se confía que con los tipos de interés bajos se incentive la inversión y el consumo, sin que vuelvan a dispararse los precios. De momento, el supervisor europeo mejora sus expectativas de crecimiento económico para 2025, que lo eleva hasta el 2,1% en la zona euro (tres décimas más que en las anteriores previsiones) y un 1% del PIB en 2025 (una décima menos).

Por lo que respecta a sus previsiones sobre la inflación, el BCE espera una leve subida de los precios a corto plazo, al quedar en el 2,1% en 2025 (frente al 2%% anteriori) y de un 1,7% en 2026, una décima más.

Estas leves variaciones sobre la marcha de la economía europea se deben al acuerdo firmado entre Washington y Bruselas sobre los aranceles. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha reconocido que “el riesgo de represalias europeas ha desaparecido, y era uno de los riesgos en una guerra comercial […]. La incertidumbre comercial ha disminuido claramente desde nuestras últimas proyecciones de junio, como podemos ver en nuestras herramientas para medirla”.

Las preocupaciones se centran ahora en la situación de algunos países como es el caso de Francia, que ha visto disparado y desbocado su déficit público, sin emprender ninguna reforma, y con una crisis de gobierno desde hace año y medio. Por tanto, los problemas en Francia podrían incentivar alguna nueva bajada de los tipos, con el fin de que la segunda economía del euro pueda ver abaratados sus costes financieros.

Otro de los riesgos que ha empezado a detectar el BCE es la evolución de los salarios, cuya subida podría llevar a la inflación a retomar su senda alcista. Así, ha confirmado que en el segundo trimestre los salarios aumentaron un 3,95%, frente al 2,46% del primer trimestre. Pero las previsiones es que en 2025 el crecimiento de los salarios se sitúe en el 3,2% (en 2024 su crecimiento fue el 4,6%).

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