El 10% de los españoles más ricos concentra el 54% de la riqueza y el 50% más pobre, el 7%

16/10/2025

Maite Vázquez del Río. Un estudio de Fedea desvela que la entre 2002 y 2020 se ha incrementado la brecha entre los más ricos y los más pobres en España, una fractura que también afecta a la redistribución de la riqueza entre generaciones.

Gráfico: FEDEA

 

El informe de Fedea sobre la  Evolución de la Riqueza de las Familias en España (2002–2022): Niveles, Composición y Fractura Generacional desvela que la riqueza media de los hogares españoles ha crecido un 80,9% en 20 años, pero esta subida ha sido muy desigual. En particular, el 10% más rico concentra el 54% de la riqueza, mientras que el 50% más pobre posee el 7%.

El análisis de Fedea también indica que el patrimonio medio ha aumentado un 80,9% en términos reales desde 2002 hasta 2022, impulsado tanto por la valorización inmobiliaria como por el crecimiento de los activos financieros. Pero el incremento de la riqueza ha ido acompañado de una mayor desigualdad en la distribución de la riqueza.

En el aumento de la riqueza se observa un incremento del patrimonio debido, fundamentalmente, a dos factores: por un lado, la revalorización de los bienes inmobiliarios y, por otro, por el aumento de los activos financieros en los últimos años analizados por el informe de Fedea, cuyos datos se basan en la E Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España, realizado por José Ignacio Conde-Ruiz y Francisco García-Rodríguez. 

El 1% más rico concentra el 21,1% de la riqueza nacional

Los datos del estudio que más llaman la atención y que confirman la profundidad de la brecha entre los más ricos y los más pobres, constatan que el 1% más rico de la población española concentra ya el 21,1% de toda la riqueza nacional, cuando en 2002 apenas poseía el 13,6%. Si a este 1% más rico le sumamos el otro 9% adinerado más próximo a los más ricos resulta que ambos grupos concentran el 32,6% de la riqueza (frente al 29,1% de 2002), y el 10% más rico acapara el 53,7% de la riqueza.

Esos datos contrastan con la mitad más pobre del país, que solo controla el 7,1% del patrimonio. Además, el informe de Fedea advierte que la recuperación económica tras las crisis de 2008 y 2020 benefició «de forma desproporcionada» a los hogares con más patrimonio previo. La mitad más pobre apenas ha mejorado su situación, y la movilidad patrimonial, esto es, la posibilidad de ascender económicamente, se ha reducido.

Gini, el índice que mide la desigualdad

De acuerdo con el índice de Gini, que mide la desigualdad, utilizado por Fedea para medir la desigualdad real en España, el informe observa que dicho índice ha pasado de 0,57 a 0,69 en los 20 años que abarca el estudio, un cambio que confirma «un incremento estructural de la desigualdad patrimonial». «La riqueza continúa estando fuertemente concentrada en los hogares situados en los tramos superiores de la distribución, tanto en términos de valor absoluto como en composición patrimonial», explica Fedea.

Los activos financieros han crecido un 194,6% entre 2002 y 2020

Asimismo, en los 20 años analizados, el modelo patrimonial español sigue descansando sobre los activos reales (vivienda y propiedades), que representa el 80% del total de los activos familiares. Sin embargo, los últimos años han irrumpido los activos financieros, cuyo crecimiento ha sido del 194,6%  entre 2002 y 2020, frente al alza del 66% de los activos reales.

Ante esta evolución, el informe de Fedea concluye que «los hogares más ricos poseen una mayor proporción de activos financieros, presentan carteras más diversificadas y están prácticamente desapalancados, mientras que los hogares con menor riqueza concentran sus activos en la vivienda habitual y muestran mayores niveles de endeudamiento relativo». En consecuencia, España muestra dos velocidades en su evolución de la riqueza, ya que unos hogares acumulan carteras financieras complejas; otros apenas logran pagar su hipoteca.

La vivienda profundiza la brecha entre generaciones

Uno de los activos reales que más revela la riqueza de los ciudadanos es el de la vivienda. El informe considera que este factor es el que más está profundizando en la «fractura generacional», ya que la brecha no solo se produce entre los más ricos y los más pobres, si no también entre los jóvenes y los de más edad.

Así, las cohortes nacidas entre 1956 y 1975 (final del «baby boom» y primera «Generación X») han consolidado altos niveles de riqueza gracias a un contexto de empleo estable, crédito accesible y fuerte apreciación inmobiliaria, mientras que los millennials (nacidos después de 1986) acumulan menos patrimonio que generaciones anteriores a su misma edad, se enfrentan a mayores barreras para acceder a la vivienda y presentan una tasa de propiedad inferior.

Es más, los mayores de entre 65 años y 74 años poseen una riqueza media de 425.838 euros, frente a los 83.393 euros de los menores de 35 años, lo que amplía la brecha intergeneracional de 100.833 euros en 2002 a más de 342.455 euros apenas dos décadas después.

A ello se suma que la tasa de propiedad de vivienda entre los jóvenes ha caído del 65% en 2008 a menos del 40% en 2022, mientras los mayores de 65 mantienen niveles por encima del 90%. Si la comparación se hace entre los menores de 35 años y los mayores de 75 años (450.115 euros de riqueza media), la brecha asciende a 366.722 euros, frente a los 48.611 euros que distanciaban a ambos grupos de edad en 2002. Por tanto, la desigualdad entre los más jóvenes y los más mayores se ha multiplicado por siete en 20 años por la revalorización de los activos inmobiliarios que poseen los jubilados.

Otra consecuencia sobre la fractura generacional que recoge el informe de Fedea es que los mayores de 75 años han incrementado de forma sostenida su participación en la riqueza total, pasando de aproximadamente 8,3% en 2002 a representar el 18,3% en 2022. “Este aumento refleja tanto una mayor longevidad como una acumulación patrimonial no transferida, lo que sugiere una limitada transmisión intergeneracional de activos”, señala Fedea. Por el contrario, los menores de 35 años han reducido de forma continua su peso en la riqueza neta total, pasando de 8,2% en 2002 a apenas 2,1% en 2022, “lo que indica crecientes dificultades para acceder a la propiedad o construir patrimonio desde edades tempranas”, señala el estudio.

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