Supongo que los estrategas del PP tienen las ideas muy claras, pero su puesta en práctica desorienta a una gran mayoría. No está claro el espacio que pretende ocupar en el actual mapa político. Quizás esté obnubilado por el auge de los partidos de extrema derecha en el mundo y por las encuestas de sus afines que lo ponen poco menos que en La Moncloa en las próximas elecciones. No se dan cuenta de que el gran poder territorial que tienen los populares sólo les sirve para poner la cara y recibir las bofetadas mientras que sigilosamente Vox les va imponiendo su ideología chantajeándolas con propuestas que sobre el papel nunca tendrían que aceptar los populares de acuerdo con sus principios políticos y arrastrándoles a políticas de extrema derecha.
Además, con la gestión de las competencias no se puede decir que salgan airosos, No han sido capaces de presentar una moción de censura a Carlos Mazón por su incompetencia en gestionar la dana, algo parecido sucede con los incendios que asolaron Galicia y Castilla y León, sin contar con el escándalo de las mamografías andaluzas.
Por otra parte, han de torear ce Isabel Díaz Ayuso, que es un verso más que libre y que no está claro si defiende los postulados del PP, los de Vox o sencillamente los suyos.
En medio, la operación de acoso y derribo del PSOE por los casos de corrupción (en este asunto, con las condenas que han sufrido tanto el PP como significativos dirigentes de su partido por estética harían mejor estar callados). Los ataques – incluso personales- a la mujer del presidente y al fiscal general del Estado (cuando la presunción de inocencia, tantas veces reclamada por los suyos, brilla por su ausencia). Será divertido ver como torean si los tribunales dan la razón a Álvaro García Ortiz y lo de Begoña Gómez queda en nada.
Las palabras de Alberto Núñez Feijóo ya cansan por estériles, reiterativas o agrias. ¡Qué lejos queda el espacio centrista que en su día diseñó Aznar con la refundación del partido! Claro que eran otros tiempos y la tibieza e indecisión en sus planteamientos, el querer contentar a todas sus familias ha propiciado que una fuerza con una estrategia clara y radical esté atrayendo al votante popular y no sería de extrañar que más pronto que tarde no sólo diera el sorpasso, sino que les dejara sin espacio político. Para muchos, incluso en el partido. Feijóo está amortizado.
El papel moderador que hace el PSOE con el radicalismo de algunos partidos a su izquierda sería bueno que tuviera un paralelismo a la derecha. Sería bueno para España y para evitar una crispación que hace más ruido que otra cosa. Pero no parece que el PP esté por la labor, más bien aprovecha cualquier circunstancia, venga a cuento o no, no para difundir sus planteamientos, sino para acabar con el “sanchismo”.
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