Bob Dylan con su “Blonde On Blonde”, El doble de The Beatles, conocido como “White”, “Electric Ladyland” de Jimi Hendrix o “Wheels of Fire” de Cream, inauguraron un formato en el mundo del rock, el de los álbumes con dos discos, que, salvo contadas excepciones, no ha tenido mucha continuidad. Una de esas excepciones es la que aportaron a la historia de la música The Smashing Pumpkins con su obra maestra, el excelente “Mellon Collie and The Infinite Sadness”.

Treinta años después de su publicación, regresa con reedición de lujo que amplía el original con ochenta minutos de grabaciones inéditas. Corresponden a las giras que hicieron en 1996 como soporte y apoyo a este disco convertido en icono del rock alternativo de los noventa. Incluso, algunos críticos, lo consideran también referencia del grunge algo que no comparto, por mucho que su edición coincidiera con el periodo álgido de este movimiento y Billy Corgan, líder de los Pumpkins, se hubiera acercado a sus protagonistas, en especial, a la que luego fue pareja de Kurt Cobain, Courtney Love.
Disco de Diamante y siete nominaciones al Grammy
Aunque Sashing Pumpkins ya habían alcanzado un notable éxito con discos como “Gish” y “Siamese Dream”, “Mellon Collie…” les hizo ascender a un nivel muy superior, dándole categoría de estrellas máximas. De hecho, el álbum tuvo siete nominaciones a los Grammy de 1996, incluyendo mejor álbum del año y grabación del año. Luego obtendría la certificación de disco de Diamante.
No hay más que escuchar “temazos” como “Tonight, Tonight”, “Zero”, “1979” o “Bullet with butterfly wings” que resumen un disco donde se combina sabiamente el furor de guitarras aceradas con baladas cargadas de reflexión angustiosa, una percusión potente y enérgica con unos teclados llenos de calma tensa, morbosa, inquietante (sensacionales “To Forgive”, “Stumbleine”, “By starligth”, Galapogos” y “Porcellina of the vast ocean”, con su emocionante homenaje encubierto a Robert Fripp). Y riffs de rock duro como en “Where boys fear to tread”.
James Iha
Todas sus composiciones muestran el lado triste de la vida y el estado de gracia en el que estaba el cantante, guitarra, teclados, productor y creador de estas y otras canciones inolvidables. Por cierto, también lo es la única del disco compuesta en exclusiva por el guitarrista de la banda, James Iha: “Take me down”. Otra de las joyas de este artista japonés, también modelo de pasarela y autor de dos discos en solitario muy recomendables. Sin olvidar su papel en los inmensos Tinted Windows.

En definitiva, estamos ante la obra cumbre de un artista genial. Eso sí, algo histriónico y tendente a la épica. Ya se sabe que los genios siempre tienen algún defecto y el que se crea que no lo tiene, que lance la primera piedra. Su histrionismo y su inclinación a la épica también colaboraron a que creara un álbum perfecto en su estilo. Tiene mucho mérito que de las 28 canciones que contiene, haya 28 espléndidas.
Sello: Universal Music. Discografía esencial: “Siamese Dream”, “Adore”, “Machina/The Machines of God”, “Zeitgeist”, “Aghori Mhori Mei”. Influido por: Black Sabbath, Rolling Stones, King Crimson, Gentle Giant. Influye en: Love Of Lesbian, Viva Suecia, Lamot, Sweet Q.
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