La oniomanía y la adicción a las compras en el BlackFriday 

24/11/2025

diarioabierto.es.

Con la llegada del Black Friday y del Cyber Monday, las compras se multiplican, pero para algunos dejan de ser un placer y se convierten en una necesidad incontrolable. Hablamos de oniomanía, una adicción silenciosa que, al igual que el alcohol o la cocaína, afecta a la salud mental, a la economía y a las relaciones personales.

 

Casi un 30% de los jóvenes presentan comportamientos de compra compulsiva ( mayor incidencia en mujeres entre los 30 y 45 años). El consumo digital y la presión social en redes aumenta el consumo.

Durante el Black Friday, 28 de noviembre, y el Cyber Monday, 1 de diciembre, millones de personas se preparan para aprovechar descuentos y promociones especiales. Sin embargo, para algunos, las compras dejan de ser un simple placer o una oportunidad puntual: se convierten en un impulso difícil de controlar.

Casi un 30% de los jóvenes presentan comportamientos de compra compulsiva. Comprar por impulso, gastar sin control o sentir ansiedad, si no se adquiere algo nuevo, son comportamientos cada vez más frecuentes en nuestra sociedad. Lo que a menudo se percibe como un simple capricho puede, en realidad, ocultar un problema psicológico serio: la oniomanía. “Al igual que otras adicciones, como el consumo de alcohol o de cocaína, provoca un alivio momentáneo, pero luego aparecen culpa, ansiedad y consecuencias negativas a nivel financiero, social y emocional. Es una adicción menos conocida, pero igual de peligrosa: se conoce como oniomanía, la adicción silenciosa a las compras. En Clínica RECAL hemos registrado un aumento del 19% en pacientes que sufren este trastorno, destacando un crecimiento especialmente significativo en jóvenes menores de 25 años”, explica María Quevedo, directora de tratamiento de Clínica RECAL, especializada en adicciones.

Las plataformas de compras online potencian estos comportamientos mediante estrategias psicológicas: destacan productos como “los más vendidos”, crean sensación de escasez con ofertas temporales y utilizan publicidad personalizada. “Cuando no sabemos qué elegir, nos fijamos irreflexivamente en lo que hacen otros, y la percepción de disponibilidad limitada añade presión. El sesgo del presente hace que busquemos beneficios inmediatos y pospongamos el coste, especialmente con pagos aplazados. Esto favorece que la persona entre en un bucle de compra constante”, señala Quevedo.

El ciclo de la compra compulsiva es autodestructivo: aunque inicialmente proporciona gratificación y alivio frente a la ansiedad, rápidamente se acompaña de culpa, vergüenza, aislamiento y dificultades financieras. “La persona que sufre oniomanía suele ser la última en darse cuenta de la gravedad de su situación. El autoengaño es constante: siempre hay una excusa para justificar la compra y seguir comprando, aunque las consecuencias sean evidentes”, añade Quevedo.

Entre los factores que más contribuyen a desarrollar esta adicción se encuentran los desequilibrios en neurotransmisores relacionados con el control de impulsos y el sistema de recompensa, trastornos psicológicos previos como ansiedad o depresión, así como la presión social y cultural amplificada por las redes y la publicidad digital. Además, rasgos de personalidad como la impulsividad, la perfección o la dependencia afectiva aumentan la vulnerabilidad.

Hablamos de oniomanía, una adicción silenciosa que, al igual que el alcohol o la cocaína, afecta la salud mental, las finanzas y las relaciones personales.

Cómo detectar la adicción a las compras

Detectar la oniomanía a tiempo es clave. Algunos signos de alerta incluyen comprar de manera frecuente sin necesidad real, utilizar las compras para gestionar emociones negativas, ocultar adquisiciones a familiares o amigos, experimentar euforia tras la compra seguida de arrepentimiento, y acumular deudas. “Estos comportamientos no son simples caprichos: son síntomas de un trastorno psicológico que requiere atención profesional. Ignorarlos puede llevar a consecuencias graves a nivel personal, social y económico”, advierte Quevedo.

El tratamiento recomendado combina terapia cognitivo-conductual, estrategias de autocontrol, educación financiera e intervención familiar, abordando tanto la conducta como sus causas subyacentes. Además, se recomiendan medidas preventivas para controlar los impulsos durante fechas de alto consumo, como Black Friday o Cyber Monday: planificar las compras con antelación, evitar navegar sin un objetivo concreto, esperar 24 horas antes de realizar compras impulsivas y registrar los gastos diarios.

“Reconocer el problema y pedir ayuda son los primeros pasos. La recuperación es posible, pero requiere un abordaje integral y compromiso del paciente. Es fundamental que la sociedad tome conciencia de que la adicción a las compras, aunque silenciosa, es tan seria como otras adicciones más conocidas”, concluye María Quevedo de clínica Recal.

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