En España suele decirse que cuarenta años no son nada. Aparte de la mala construcción gramatical al llevar dos negativas seguidas, para nuestro artículo nos viene bien decir que esa pila de años sí es algo. Significa que hace ese tiempo que los Smiths editaron un gran disco, “Meat is Murder”, que suponía el segundo álbum en estudio y que traía consigo un punto de inflexión importante en las letras y en la música del gran grupo de Manchester.

Primero, porque es el álbum en el que reivindican de forma más contundente un estilo olvidado en Inglaterra: el rockabilly, (las cuatro primeras canciones lo son). 2º) Aparecen mensajes contundentes, no solo hacia los aspectos y las costumbres sociales y sexuales en su país como hacían antes, sino críticas acérrimas hacia la costumbre de comer carne (“Meat is Murder)”; protestas mordaces y ácidas hacia los abusos de los profesores contra los alumnos en los colegios (por ejemplo “The Headmaster Ritual”) y en las familias (“Barbarism Begins At Home”, y ácidas críticas hacia la pedofilia.
Único álbum número 1
También debe destacarse que “Meat Is Murder” es el único álbum de los Smiths que alcanzó el número uno en las listas británicas. No así los singles anteriores y posteriores que consiguieron ese puesto con frecuencia, demostrando que la banda de Manchester se desenvolvía mejor en el territorio de los discos pequeños que en el de los grandes. De hecho, su primera gran compilación, “Hatful Of Follow”, tuvo enorme éxito, aunque era recopilación de singles.
Despedida en el parabrisas
Por otro lado, durante la grabación de“Meat is Murder”, las relaciones entre los cuatro miembros de Smiths se deterioran considerablemente. Mike Joyce, batería, y Andy Rourke, bajo, protestan por solo llevarse el 25 por ciento de los beneficios. Y Andy Rourke está ya muy enganchado a la heroína y le queda poco para que el guitarrista Johnny Marr y el propio Morrisey le echen. De forma, además, muy deplorable ya que el vocalista se lo dice en una nota en el parabrisas de su coche. Joyce lo recuerda en su libro “The Drums”.

El álbum cuenta con unas letras, como hemos indicado antes muy duras, críticas, ásperas. En cambio, la música que las envuelve suele ser dulce, al igual que los coros; las entonaciones de Morrisey, cálidas y los arpegios, pespuntes y solos de Marr, cristalinos y delicados. Fijémonos, por ejemplo, en la maravillosa “Well I Wonder”, como momento de oro del disco. Junto a “Reel Around The Fountain” y “This Night Has opened my Eyes, las mejores de Smiths de una colección en la que es difícil elegir por la cantidad de temas excelsos.
En el Madrid de Tierno
La portada del disco tiene también su historia porque el casco del soldado de la foto lleva la leyenda “Meat is Murder”, y sirve de comparación con la misma imagen que aparecía en la película “In the Year of the Pig” realizada en 1969 por el director, Emile de Antonio. En el caso de la película se leía “Haz el amor y no la guerra”.
Otra curiosidad relacionada con este álbum es que el grupo lo presentó íntegro, salvo una canción, en el concierto que celebraron en el Madrid del alcalde Tierno Galván en las fiestas de San Isidro de 1985. La pena es que la que no tocaron fue, ¡Oh, desilusión! “Well I Wonder”. La parte buena es que interpretaron, además del álbum, “Handsome Devil”, Heaven Knows I´m Miserable Knows” o “This Charming Man”, momentos en los que los asistentes no pisaron el suelo.
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