La histeria nuclear

10/12/2025

José Mª Triper.

Si alguna materia puede calificarse como el ejemplo máximo y paradigmático de la prevalencia del fanatismo ideológico frente al sentido común y el interés de los países y de los ciudadanos, ese es el de la energía nuclear para un gobierno como el de la coalición sanchista cuya cerrazón, en este caso como en otros muchos, amenaza con castigar una vez más el bolsillo de los españoles por el aumento de la factura eléctrica además de poner en serio peligro el suministro con los apagones consecuentes.

La energía nuclear a pesar de representar solo el 5,5% de la potencia instalada en España, aportó más del 20% de la electricidad total generada en 2024 siendo la segunda mayor fuente de generación libre de emisiones contribuyendo con el 26% de la generación limpia en 2024 y evitando la emisión de más de 300 millones de toneladas de CO₂ en España en la última década.

Recordar aquí que, en un alarde de responsabilidad y ante la subida de los precios de la electricidad, la Comisión Europea aprobó que las inversiones en energía nuclear y gas natural se consideren sostenibles en la transición ecológica. Que, mientras aquí el Gobierno y sus socios se confabulaban en el Parlamento para insistir en el cierre de Almaraz, al menos doce de los trece países de la UE con capacidad nuclear han revisado sus planes en los últimos años para prolongar la vida útil o desarrollar nuevas instalaciones.

Asimismo, la Comisión Europea calificó en 2022 la extensión, mantenimiento y modernización de los parques nucleares como «actividades de transición» en el marco de la nueva taxonomía de la UE, reconociendo su contribución a los objetivos climáticos. Al tiempo que las grandes potencias nucleares, como Estados Unidos, Francia y China, están ampliando significativamente la vida útil o construyendo nuevos reactores.

Como explican destacados técnicos en el ámbito energético, la firmeza y estabilidad de la energía nuclear, con una disponibilidad de casi el 90% de las horas anuales, son cruciales para complementar el despliegue de las renovables que, como es sabido, son energías intermitentes. Con el añadido de que las centrales nucleares se encuentran entre las instalaciones más seguras del mundo desde el punto de vista tecnológico y físico.

El apagón del 28 de abril de 2025 evidenció la necesidad de contar con un mix de generación capaz de responder a incidencias de la red, al tiempo que garantizan la estabilidad de precios debido a su contribución a limitar la entrada de tecnologías fósiles más caras, reduciendo la exposición a la volatilidad de los precios del gas. De hecho, la consultora PwC estimaba en un estudio del pasado año la no disponibilidad de generación nuclear habría supuesto un aumento medio del precio mayorista de 37 euros el megavatio hora, con aumentos del 23% para los hogares y las pymes, y del 35% para la industria.

Y, a pesar de esto, el Gobierno de Sánchez en España se empeña en ir a contracorriente y ni sabe ni se atreve a plantear las soluciones a largo plazo y duraderas para garantizar la sostenibilidad del sistema eléctrico y racionalizar el tránsito hacia esa transición ecológica que todos defendemos, pero garantizando siempre un coste asumible y razonable que no condene a la pobreza energética a las clases trabajadoras y más desfavorecidas de la sociedad.

Soluciones que deberían tener como ejes fundamentales una reforma fiscal que libere a los consumidores de todos los impuestos que son ajenos a la generación y distribución de la electricidad, por un lado; y por otro un Plan Energético Nacional, serio, realista y basado no en decisiones políticas sino en los recursos, capacidades y necesidades del país con el menor impacto posible sobre el bolsillo de los ciudadanos.

Plan Energético que, como hemos comentado en varias ocasiones, pasa ineludiblemente por acabar con esa demonización hipócrita de la energía nuclear, porque mientras aquí se prescinde de ella Francia tiene 80 centrales nucleares, algunas a menos de 100 kilómetros de las fronteras españolas, con un precio de la electricidad más barato que el que pagamos en España donde sólo hay siete y en proceso de desmantelamiento. Pues eso, que sobran el fanatismo y las mentiras y faltan luces.

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