Un pastel poco humilde

19/12/2025

Luis Picabia. Humble Pie, uno los primeros supergrupos de la historia, poco puede disfrutar de la reedición de sus discos, al quedar vivos solo dos de sus miembros.

Desde hace unos meses, la compañía de discos propietaria de los derechos de Humble Pie está reeditando todos sus álbumes. Ha tocado el turno en estos días a su debut, una obra titulada “As Safe As Yesterday Is” y a su continuación “Town and Country”. Trabajos muy arriesgados, por aparcar el estilo de música, eminentemente pop, que habían hecho sus componentes antes de este debut y por la variedad de géneros que desgranaban. Y todos bien, por cierto.

El nombre de Humble Pie procede de un tipo de pastel de carne inglés que en siglos anteriores al nuestro destacaba por utilizar casquería para rellenar la masa de hojaldre y de ahí pasó a utilizarse popularmente como petición de disculpas o de perdón por no poder ofrecer algo mejor. Todo lo contrario de la banda que se formó con figuras señeras del pop rock británico.

Blues-rock psicodélico

Así, Steve Marriot que había dejado Small Faces por parecerle un poquito blanditos, y que buscaba un combo más duro, psicodélico y dirigido al blues rock, habló con Peter Frampton, excelente guitarrista de The Herd y ambos ficharon a Greg Ridley de Spooky  Tooth y a Jerry Shirley de Apostolic Intervention.  De esta manera nació una de las bandas más fluctuantes en cuanto a estilos, pero de las más grandes de los sesenta y setenta. Sobre todo en directo.

Se estrenaron con un single de éxito espectacular “Natural Born Bugie” que alcanzó puestos entre los diez mejores singles del año 1969 durante varias semanas. Sin embargo, sus dos primeros álbumes, los citados “As Safe As…” y “Town and Country” no tuvieron igual aceptación, comenzando ahí los problemas con su financiación doméstica, con las drogas más duras, con su desánimo y con la discográfica por parte de Steve Marriot, líder, segunda guitarra y cantante de garganta poderosa y emotiva.

El riesgo del eclecticismo

Es cierto que Marriott y los suyos se arriesgaron mucho al abandonar el pop más asequible y ya camino trillado y muy beneficioso para las ventas de discos de Small Faces y de The Herd. Se  metieron  en terrenos intrincados de la psicodelia folk como en “Cold Lady”; del blues rock aguerrido como “Down Home Again” y el valiente solo de Frampton o en la intrincada composición con cambios de ritmo de “Home and Away”.

Pero, en todo caso, fueron discos que merecieron mucho más. Ahora se reivindican, pero Marriot y Ridley ya no pueden disfrutarlo. Ridley, falleció en la localidad alicantina de Javéa en 2003 de neumonía. De la muerte de Marriott, hablamos luego.

 

Resurrección

Dos años después de la desilusión de 1969, Humble Pie resucitaron por todo lo alto y con lo que mejor hacían. Grabaron un doble álbum en directo que es uno de los más poderosos  discos en vivo que se hayan editado nunca. Se titula “Performance. Rockin The Filmore”. No son discos. Son misiles tierra-aire;  incendio descontrolado; un maremoto. Allí renacen como flamígeros ave fénix: “Hallelujah (I Love Her So)” de Ray Charles, “Stone Cold Fever” de los propios Pie y, por encima de todo, “I Dont Need No Doctor”, de Ashford, Simpson y Armstead en una aplastante versión del tema  con la voz cargada de energía atómica de Marriott.

Se la apropió y no dejó de inflamar con ella todos sus conciertos, hasta que un fuego en su casa por quedarse dormido con un cigarro encendido, apagó esa fuerza de la naturaleza que fueron sus cuerdas vocales y su arrebatadora presencia escénica. Un grande, poco reconocido.

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