Victorias pírricas

23/12/2025

Josep M. Orta.

En unas elecciones hay vencedores y vencidos. En Extremadura está claro quien es el gran derrotado aunque su máximo dirigente, Pedro Sánchez, parece no haberse enterado de que su formación necesita una seria corrección para volver a sus orígenes y recuperar la ilusión que en su día generó al plantar cara al aparato de Ferraz y recuperar la secretaría general. Tiempo tiene, pero cada vez menos y las elecciones del pasado domingo no fueron una “derrota dulce” como en otras ocasiones calificaron un revés electoral si no pueden ser un precedente. Es evidente que hay momentos que las fórmulas viejas ya no sirven para mantener y atraer al electorado y que estamos en un mundo nuevo en el que hacen falta nuevos métodos porque el mundo se mueve por otros parámetros. Uno se resiste a considerar que una gran mayoría de españoles se han vuelto fascistas…
Dicho lo cual lo que no veo claro es quien es el vencedor de las elecciones, pero aunque Alberto Pérez Feijóo está eufórico y una vez más ya se ve en La Moncloa, la realidad es que su poder es más que limitado y, como sucede en otras autonomías presididas por los populares quien en realidad impone las actuaciones de sus gobiernos en Santiago Abascal. Es prisionero de VOX, un partido hasta no hace mucho testimonial y que gobernando en la sombra se ha convertido en toda una potencia. Su habilidad es notable y está consiguiendo desvirtuar el espacio ideológico del PP arrastrándolo a sus posturas de extrema derecha. Mientras los populares se dejen arrastrar por el día a día que les impone el dirigente de VOX sus principios se parecen más a los de VOX. Mucho atacar al sanchismo parece que no se dan cuenta que están sufriendo el abrazo del oso donde el oso no es precisamente el PP.
Quizás para escaparse de su progresivo aniquilamiento también tendrían que recurrir a fórmulas imaginativas como podría ser buscar una gran coalición de gobierno con los socialistas que les permitiera recuperar aquel espacio centrista que hace tiempo propugnaban. Al fin y al cabo la política es el arte de lo posible y la actual situación me recuerda el pacto que hizo Ardanza con los socialistas cuando el PNV perdió la mayoría absoluta en el País Vasco y se vio superado en votos, que no en escaños, por los socialistas. Ardanza justificó el acuerdo que convertía al socialista Ramón Jáuregui en vicelehendakari señalando que él era lendakari para resolver los problemas de los vascos y si ello pasaba por gobernar con el PSE-PSOE, pues había que hacerlo.
El PP aún está a tiempo para reconvertir sus pírricas victorias en apuestas de futuro-

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