El 17 de enero se firmó el acuerdo comercial entre la UE y Mercosur. No ha sido un camino fácil ya que para poner negro sobre blanco el total del acuerdo ha llevado 26 años de negociaciones, con diferentes estadistas y gobiernos, aunque con un solo objetivo crear el mercado de libre comercio más grande del mundo. Los problemas surgen ahora, al tener que poner en práctica el acuerdo, y tienen a los agricultores europeos en pie de guerra porque las exigencias que se les piden a ellos en sus productos no son las mismas que deben cumplir los agricultores del otro lado del Atlántico. Tampoco le ha gustado a Donald Trump, pero ¿qué no le gusta? De momento, todavía falta la votación definitiva del Parlamento Europeo, después de contar con el visto bueno de la Comisión Europea.

Foto: CONSILIUM.EUROPA.UE
El acuerdo beneficiará a 780 millones de ciudadanos y afecta al 20% del PIB mundial. Las cuentas hechas por Bruselas confirman que las exportaciones de las empresas europeas se incrementarán en 84.000 millones de euros, una cifra en la que se incluyen los productos agrícolas. Además, se suprime más del 90% de los aranceles a las exportaciones europeas, lo que supondrá un ahorro de 4.000 millones de euros anuales. Al menos, un alivio ante los aranceles que ha impuesto y amenaza con imponer Donald Trump y su política arancelaria.
Cabe recordar que en 2024, cuando todavía quedaba más de un año para cerrar el acuerdo, los intercambios comerciales entre Mercosur y UE superaron los 111.000 millones de euros. En concreto, según datos de Eurostat, las exportaciones de la UE a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay alcanzaron los 55.200 millones, entre maquinaria y aparatos (28,1%), productos químicos y farmacéuticos (25%) y equipos de transporte (12,1%).
Por su parte, las importaciones ascendieron a 56.000 millones, entre productos agrícolas (42,7%), minerales (30,5%) y pulpa/papel (6,8%).
Bruselas asegura que se refuerzan las protecciones a los agricultores de la UE
Ante las críticas de las últimas semanas y las movilizaciones en un gran número de países europeos, la Comisión Europea ha asegurado que el acuerdo incluye un reglamento en el que se “refuerzan las protecciones” para los agricultores de la UE, además de que las medidas de salvaguardia puedan aplicarse “de manera rápida y efectiva en caso de que las importaciones de los socios del Mercosur causen o amenacen con causar un daño grave”.
Estas salvaguardias se centran en productos denominados “sensibles”, como la carne, aves, azúcar, miel, etanol, arroz o cítricos, entre otros. Dichas medidas suponen una reducción de precios del 5% por parte de los productos, junto con un aumento del 5% en los volúmenes de importación preferenciales en un promedio de tres años o una caída del 5% en los precios de importación serán motivos para iniciar una investigación por parte de la UE.
También se está previsto reforzar los controles en frontera de frutas, hortalizas y carne para comprobar si se han utilizado fungicidas, insecticidas, antibióticos y hormonas que han sido prohibidos en la UE.
Países europeos contrarios al acuerdo
Esos 26 años de negociaciones, como nos podemos imaginar, no han sido un camino tranquilo. En ese periodo, incluso, se han ido incorporando nuevos países a la UE y, por tanto, no todos los países comparten literalmente todos los puntos y comas del documento. Así, Francia es el país con más peso que se opone a la firma del tratado, sobre todo por la inestabilidad política del país y la lucha del partido político de Marine Le Pen contra el acuerdo. Pero también han votado en contra Polonia, Hungría, Irlanda y Austria, mientras que Bélgica se abstuvo.
Por su parte, Italia estuvo manteniendo una posición ambigua que provocó el retraso de la firma, que se esperaba para diciembre de 2025, pero el incremento de las salvaguardias para los agricultores y el adelanto de 45.000 millones para la agricultura en el próximo presupuesto plurianual de la UE convencieron a Giorgia Meloni para fijar su voto favorable al acuerdo.
España, a favor, pero con el rechazo de los agricultores
Por lo que respecta a España, que siempre ha estado a favor del acuerdo comercial con Mercosur, junto a Alemania y los países nórdicos, considera que con este acuerdo se pueden revitalizar las relaciones entre la UE y Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Además, la eliminación de los aranceles beneficiará a la economía española.
Desde el Ministerio de Economía se ha concretado que España “tiene un peso significativo en el total de comercio UE-Mercosur, al representar el 9% exportaciones y 18% importaciones totales de la UE a Mercosur en 2024. España ocupa además una posición destacada como inversor en los países de la región (somos el primer inversor en Uruguay, el segundo inversor en Brasil y Argentina y el quinto en Paraguay). El stock de inversión directa española en el bloque supera los 100.000 millones de euros (datos 2023), equivalentes al 13% de la posición inversora española en el exterior”, según recoge eldiaro.es.
Sectores económicos afectados por el acuerdo
El sector industrial va a ser el más favorecido por el acuerdo Mercosur-UE. El beneficio vendrá por la desaparición progresiva del 35% de los aranceles para la industria del automóvil y del 20% para el sector de maquinaria industrial. Por su parte, el sector químico tendrá un arancel del 18% y el farmacéutico del 14%. El principio que impulsó el acuerdo ha sido coches y maquinaria industrial por alimentos.
Esto no significa que la industria alimentaria vea gravados sus aranceles, ya que como ha explicado la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) los países del Mercosur son el cuarto mercado del mundo para los productos alimentarios españoles. Y así, por ejemplo, las empresas exportadoras de aceite de oliva verán eliminados los aranceles progresivamente a lo largo de los próximos 15 años, hasta que no se pague nada de arancel.
Por su parte, el sector vinícola espera encontrar un gran mercado después del cierre de puertas del mercado estadounidense por los elevados aranceles que les están aplicando. Los vinos que se exporten a partir de ahora a los países de Mercosur verán reducido progresivamente su arancel del 27% actual se eliminará en 10 años, lo que desde el sector se interpreta como un incentivo para elevar las ventas.
Otro sector que espera elevar sus exportaciones es el lácteo, centrado sobre todo en los quesos. El tratado firmado por la UE con los países de Mercosur reconoce 344 Indicaciones Geográficas europeas (denominaciones de origen), de las que 59 son españolas, “protegiendo a los productores y favoreciendo las exportaciones”.
Los principales problemas del acuerdo se centrarán en la carne de vacuno, porcino y ave. Los agricultores se quejan de que a los agricultores de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay se les exigen menos medidas sanitarias, medioambientales y de trazabilidad que a los europeos, y a ello se suma que el acuerdo ha eliminado el cupo de exportación de 47.000 toneladas de carne de vacuno de alta calidad y el arancel del 20% y se ha ampliado a 99.000 toneladas la carne de menor calidad.
Las asociaciones de agricultores como Asaja, COAG o UPA denuncian que el acuerdo tendrá un grave impacto al sector, sobre todo dedicado a la carne de vacuno, aves, azúcar, etanos, cítricos, arroz, miel o maíz. Consideran que se han repartido «vacas por coches», al tiempo que denuncian que al no haber «igualdad de condiciones» se abre la puerta a la competencia desleal. Por este motivo piden «mantenerse muy vigilantes».
A los agricultores se suman las organizaciones ecologistas porque el acuerdo, aseguran en Greenpeace, pone en peligro el Reglamento de deforestación de la UE, incumple las leyes climáticas de la UE, impulsa el comercio de plásticos y socava los esfuerzos para acordar un Tratado Mundial sobre Plásticos. También facilita la entrada de un cóctel tóxico de pesticidas prohibidos en la UE, impulsa la agroindustria destructiva y ayudará a destruir ecosistemas en América del Sur”.
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