Hace unos años, Julián Hernandez, baterista y cantante de Siniestro Total, publicó un libro con el título: “¿Hay vida inteligente en el rock and roll?”. Desde luego que sí, en lo que se refiere al rock español actual. Bandas como Viva Suecia, Love of Lesbian, Carolina Durante y Alcalá Norte o la propia Rosalía, lo demuestran. Y con ellas, la nueva hornada en la que están Sweet Q y Albert Casanova.
Sweet Q
El grupo madrileño acaba de sacar un álbum: “Que solo nos quede ganar”, con un título que es toda una declaración de principios y un ejemplo de la inteligencia de sus letras. En este disco vuelven a mostrar, como en los dos eps anteriores, su gran técnica instrumental, con un bajo potente, una batería contundente cuando debe serlo y suave y dúctil en los momentos menos poderosos del grupo, unas guitarras elegantes y una voz entregada que redondea el trabajo.

Llevan varios años currándose salas, escenarios y teatros. Siempre con el esfuerzo y la calidad como bandera y dejando a un lado todo viso de interés comercial. Como los componentes del grupo recalcan, el álbum ha sido fruto de muchas horas de trabajo, cariño e ilusión. Se encuentra en Spotify, Apple Music, Youtube Music y Amazon.
Sacar a bailar
El nivel es muy alto, se hace difícil destacar alguna de las canciones. Ya la primera, “Sácame a bailar” señala por dónde van los tiros. Mucho de los Cure más movidos y una preciosa melodía. Se trata de un tema optimista con el que combatir la timidez y la excesiva seriedad. Resalta una letra trabajada e inteligente, algo muy común en las canciones de Sweet Q y un buen colchón instrumental apoyando la voz y las guitarras.
Le sigue “Golpe de suerte” con comienzo gótico e “in crescendos” prototipo del grupo. En “Quiero más” crean una atmósfera gótica muy interesante para dar pie a un buen himno. En “¿Qué vamos a hacer?” enseñan su patita más rockera y en “Ley de la atracción”, las teclas se decantan por un pop más electrónico y guiños a Family. “Fiesta” cuenta con un inicio vigoroso y las aristas de unas guitarras cortantes dan paso a pasión y pausas emocionantes. Muy pegadiza. Como sucede en las cinco restantes piezas donde permanece la calidad, la reflexión y mucha pasión. Lo disfrutaremos en directo el 13 de marzo en la sala madrileña Hangar 48.
Albert Casanova
Músico y profesor de música, Albert Casanova había editado singles de un tiempo a esta parte, pero, hace unos meses, publicó su álbum “Perdonen el retraso”. Un disco ecléctico repleto de buenas canciones, ritmos de guajira, boleros y rock y unas baladas deslumbrantes. En concreto, a mí me ha impresionado “Desafina” que es uno de los más emotivos y mejores himnos laudatorios hacia la guitarra. Preciosa en letra y música (con cortes a lo Robe Iniesta), termina con esas frases que Frank Zappa le dedicó al instrumento: “el más blasfemo y cuyo hedor apestoso, cuando la toco a todo volumen, es lo que entiendo como pasármelo bien”.

También muy bonita, La Bodega”, donde se mezclan con gusto sonidos de guitarra, trombones y recitados a la manera de Pau Riba o “La gente que yo te cuento” en la que aparecen guitarras y slides a lo Ry Cooder y salsa “abolerada” con un sorprendente violín, instrumento poco frecuente en estos ritmos. Y hay ritmo en “Saravá”, muy sandunguera y más metal; “Marta” especie de rumbita brasileira con algo de Pau Donés y “La sonrisa de Delfín”, lenta, delicada, con cuerdas exquisitas, colaboraciones de Zeidah y Alba Bioque y un recitado “rapeado” muy atractivo. En definitiva, te perdonamos el retraso, Albert, porque mereció la pena.
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