Una de las incógnitas de los partidos de izquierda, agrupados en Sumar, es el candidato que encabezará la lista de la coalición en las próximas elecciones generales. Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, eludía responder a esta pregunta obligada, hasta que este miércoles en un comunicado de tres folios, publicado en su red social de Bluesky, ha despejado las dudas. No repetirá como candidata por Sumar después de meditarlo mucho.

(Foto de archivo)
Con esta decisión, unida a la propuesta de Gabriel Rufián de unificar en una sola propuesta todos los partidos de izquierda, deberán ser ahora los representantes de Comuns, Sumar, IU y Más Madrid los que deshojen la margarita para dar a conocer cuál será el candidato de la coalición. En jueo están los más de 3 millones de votos que Sumar obtuvo en las elecciones generales de 2023, y que según todas las encuestas habría perdido significativamente. Tal vez esta pérdida de votos haya sido una de las razones principales para que Yolanda Díaz haya dado un paso atrás.
De esta forma, Yolanda Díaz pasará a la segunda línea de acción política, alejándose de cualquier cargo en Sumar, aunque siempre estará «apoyando y empujando» para lograr nuevos derechos sociales. Su etapa comenzada en 2021 finalizará cuando Pedro Sánchez convoque elecciones generales y se constituya un nuevo gobierno.
Se empezó a hablar y conocer a Yolanda Díaz en 2021, fecha en la que Pablo Iglesias la designó como líder de Unidas Podemos. Dos años después lograba que todos los partidos a la izquierda del PSOE se presentaran en una sola candidatura conjunta en julio de 2023, logrando que se constituyera por segunda vez un gobierno de coalición. De este logro también habla: “miro atrás y estoy orgullosa de todo lo que hemos conseguido”.
Pasará a segunda línea política
“Di el paso para encabezar Sumar en 2023 pensando en el enorme abrazo de los trabajadores y trabajadoras de nuestro país. Dijimos entonces que sin Sumar no habría gobierno de coalición y logramos revalidar un gobierno que todas las encuestas daba por perdido. Estos días pienso todo el rato que esa fuerza, ese abrazo y ese encuentro es lo que toca construir y defender. Seguiré trabajando en el Gobierno para cumplir con ese mandato de las urnas y avanzar en todo lo que nos queda por hacer”, recuerda.
También hace referencia al futuro de la coalición y a la propuesta de Gabriel Rufián. «Se abren de nuevo caminos para insuflar de vida e ilusión al espacio progresista. Lo hemos visto el pasado día 18 de febrero, con el debate pertinente y ambicioso que ha abierto Gabriel Rufián y lo hemos visto el día 21 con la confirmación de que el espacio que Sumar puso en pie, sigue con fuerza, vocación de mayorías y voluntad de acuerdo y avance social. Es el momento de ampliar la democracia y de llenarla de sentido y esperanza”, se muestra convencida.
Para Díaz, precisamente, ampliar la democracia y llenarla de sentido «es lo que necesitamos. Es necesario que esa energía, de la que hoy vemos los primeros destellos, crezca”. Y su presencia en este nuevo espacio cree que no es oportuna ya que «quiero también dar espacio y tiempo para que lo que está naciendo corra con la fuerza que merece, y acompañarlo, cuidarlo, impulsarlo con toda mi energía y con la fuerza que me da la convicción. Y quiero cuidar también el Gobierno de coalición progresista, porque es cuidar la mejor herramienta que tenemos para seguir ganando derechos”, sigue explicando.
De cara al futuro también marca objetivos, al asegurar que «la tarea pendiente es ganar el país. Con claridad, con cariño, con ternura, sin miedo. Como hasta ahora”, termina escribiendo en su carta.
Un liderazgo con más sombras que luces
Pese a que logró con éxito unir a los principales partidos de izquierda, al margen del PSOE, para las últimas elecciones generales de julio de 2023, lo cierto es que esa unidad fue un espejismo. Ha dejado la estructura de su proyecto, Movimiento Sumar, pero detrás no hay nada más que un pequeño partido que necesita coaligarse con otros para lograr representanción en las instituciones nacionales, autonómicas y locales. Sumar necesita a Podemos, pero la división es demasiado profunda como para ponerse de acuerdo. Muchos hablan de la lucha por los cargos, que es un problema más de nombres que de ideología.
La exclusión de Irene Montero para ocupar una cartera ministerial fue la declaración de guerra entre Sumar y Podemos que hace imposible cualquier reconciliación. Esta exclusión fue decidida por la propia Díaz. Y Podemos salió de la coalición con Podemos y con el Gobierno de Pedro Sánchez. Con el resto de las formaciones de Sumar han seguido enfrentamientos en temas tan candentes como la inversión en más armamento y numerosas políticas, como las relacionadas con la vivienda, okupas… Las últimas elecciones europeas fueron una muestra evidente de esa división y la pérdida de peso en todas las instituciones. IU se quedó fuera por primera vez en su historia del Parlamento Europeo y, ya más recientemente, Podemos ya no está en el parlamento aragonés.
Su labor en el Gobierno de coalición ha destacado por todos los logros sociales, los mismos de los que presume Pedro Sánchez: una reforma laboral que ha reducido el paro por debajo del 10%, más empleo, menos temporalidad, una subida del Salario Mínimo Interprofesional sin precedentes, mejoras en los permisos de maternidad y paternidad… aunque con un enfrentamiento enconado con CEOE y su presidente, Antonio Garamendi.
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