El barril de petróleo cuesta un 21% más desde el primer ataque de EEUU a Irán

06/03/2026

J. M. V. Este viernes el barril de Brent, que se consume en Europa, alcanzó un precio de 87,62 dólares, un 21% más que hace una semana, y su precio más alto desde julio de 2024. La AIE considera que es pronto para liberar reservas, aunque alertar sobre el mercado del gas.

La primera semana del conflicto bélico comenzado por Estados Unidos e Israel contra Irán ya deja ver las primeras consecuencias económicas: la subida del precio del petróleo, uno de los incrementos que siempre hace saltar las alarmas en la economía mundial cuando se produce un conflicto. Y sobre todo, porque el conflicto tiene lugar en uno de los países productores de petróleo y afecta al tránsito de los petroleros por el Estrecho de Ormuz, que fue cerrado al tráfico marítimo. En definitiva, el precio del barril de Brent, que es el que se consume en Europa, se ha incrementado un 21% en solo una semana, hasta llegar a los 87,62 dólares el barril, su precio más alto desde julio de 2024.

También el precio del petróleo que se consume en Estados Unidos, el West Texas Intermediate (WTI) subía en solo una semana hasta los 84,90 dólares, un 25% más que el viernes pasado, justo un día antes de que se produjera el ataque sobre Irán. También es su precio más alto desde julio de 2024.

Nada parece que en los próximos días la situación del conflicto bélico vaya a solucionarse. Al contrario, se está extendiendo a más países como el Líbano, porque no es de extrañar que el precio del petróleo seguirá aumentando.

De momento, las instalaciones de producción de petróleo en los países de Oriente Medio no se han visto afectadas por la guerra, según confirma la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que segura que sigue muy de cerca la situación en la región y reconoce que la interrupción del paso del petróleo por el Estrecho de Ormuz ya ha obligado a algunos operadores a iniciar el cierre de la producción.

La IAE explica, asimismo, que el mercado mundial del petróleo se encontraba en superávit desde comienzos de 2025, y estaba previsto que la oferta iba a superar la demanda en 2026. Pero los ataques a Irán y la escalada bélica en la zona podrían llevar al mercado a un déficit.  En concreto, en 2025 los inventarios mundiales aumentaron por encima de los 8.200 millones de barriles (su nivel más alto desde 2021) por lo que estas reservas suponen un colchón de seguridad para el suministro, pese a que los operadores se vean obligados a interrumpir su producción. No obstante, todo dependerá del tiempo que dure el conflicto bélico.

En EEUU adoptan medidas para rebajar la tensión sobre los precios del crudo

Dado que también en Estados Unidos está incrementándose el precio del crudo, en los últimos días han empezado a implementar una serie de medidas para reducir la presión alcista del precio. Para ello ha anunciado la venta de petróleo ruso a la Indica durante 30 días, además de abrir la puerta a utilizar las reservas estratégicas de petróleo del país, que actualmente suma 415 millones de barriles.

La Administración  Trump es consciente de que el estrecho de Ormuz es la principal ruta de transporte del petróleo y gas del mundo. Uno de cada cinco barriles de crudo pasan por este estrecho, por lo que cualquier interrupción del transporte en la zona afecta a la economía mundial, según ha confirmado la Administración de Información Energética de Estados Unidos, según recoge Europa Press en su web.

La pregunta del millón es cuánto tiempo va a estar interrumpido el tránsito por el estrecho, por el que pasan todas las exportaciones de Arabia Saudí, Irak, Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes e Irán. Es decir, los principales productores de petróleo del mundo en Oriente Medio. Y no cuentan con otras rutas alternativas para ser transportados sus barriles, reconocen en la Administración estadounidense, ya que dicho estrecho conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el Mar Arábigo, al encontrarse situado entre Omán e Irán. Además, los datos confirman su importancia, ya que en 2024, por ejemplo, por el estrecho de Ormuz pasaron de media 20 millones de barriles de petróleo diarios, el 20% del consumo mundial.

Y junto a estos datos incuestionables, que confirman que una cuarta parte del comercio marítimo mundial de petróleo y cerca de una quinta parte del consumo mundial de petróleo pasan por el estrecho, se suma que una quinta parte del consumo mundial de gas natural licuado (GNL) también pasó por el estrecho en 2024, procedente de Qatar fundamentalmente.

Los destinatarios principales de estos productos transportados por el estrecho de Ormuz son los mercados asiáticos (China, India, Japón y Corea del Sur), que suponen un 69% de todo lo transportado a través de este estrecho. Los datos de la EIA  confirman que el 84% del petróleo y el 83% del gas licuado fueron para los mercados asiáticos.

El papel comercial de Estados Unidos con los países del Golfo Pérsico se limita a 0,5 millones de barriles de crudo a través del estrecho de Ormuz, esto es, el 7% de las importaciones totales de petróleo que produce el país presidido por Donald Trump.

Es pronto para liberar reservas

De momento, y solo transcurrida una semana, el director de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, ha asegurado que no existe escasez de petróleo en los mercados globales pese a las tensiones derivadas de la guerra en Oriente Próximo, y ha descartado, por ahora, una liberación coordinada de reservas estratégicas, al considerar que la situación responde principalmente a problemas logísticos, según recoge la web de Europa Press.

«Hay mucho petróleo en el mercado» ha afirmado Birol en una visita a Bruselas, donde se ha reunido con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y con el colegio de comisarios para analizar la evolución de los mercados y los retos energéticos que afronta la UE. Birol les ha explicado que el reciente encarecimiento del crudo está vinculado directamente con la actual crisis geopolítica y las perturbaciones en el transporte del crudo. Por tanto, les ha descartado que exista un problema en la oferta.

Birol ha insistido en Bruselas en que «no hay escasez de petróleo a nivel global. El problema es la dislocación logística, y eso está creando dificultades para algunos países». La IAE está pendiente de la evolución del conflicto y en contacto permanente con los países productores para ofrecer respuestas ante las variaciones que se vayan produciendo. La liberación de reservas estratégicas por parte de los países miembro no será necesaria de momento, dado que no hay una crisis de suministro.

La situación podría complicarse en el caso del gas

Y si la AIE no tiene dudas sobre la evolución del mercado del petróleo, otra cosa distinta es el gas, que podría convertirse en un problema si el conflicto se prolonga. Llegado ese caso, Europa se vería obligada a competir con Asia en el flujo de gas disponible, puesto que es Asia el destino principal de gran parte del gas que se produce en Oriente Próximo: «Si la crisis continúa de esta manera, los compradores asiáticos y los compradores europeos tendrán que competir por un GNL (gas natural licuado) que será cada vez más escaso. Ese será el desafío para los países europeos si la crisis continúa en los próximos días o semanas», ha enfatizado Birol, aunque también ha aclarado que el mercado mundial de gas natural licuado se está preparando para un fuerte aumento de la oferta.

En este sentido, Birol ha concretado que «esperamos que en los próximos cinco años llegue al mercado una enorme cantidad de GNL». Según sus datos, se prevé la incorporación de alrededor de 300.000 millones de metros cúbicos adicionales gracias a nuevos proyectos en países como Estados Unidos, Canadá, Qatar o Australia. De prosperar estos proyectos, la AIE estima que se produciría una bajada de los precios del gas, además de elevar la flexibilidad del mercado energético mundial.

Además, Biro ha aconsejado a los países de la UE que refuercen su seguridad de abastecimiento con el desarrollo de fuentes propias, sobre todo, renovables, además de un nuevo impulso de la energía nuclear. «Las energías renovables y la energía nuclear deberían ser los pilares del sistema eléctrico europeo», ha precisado el director de la AIE, si bien ha reconocido que el gas seguirá desempeñando un papel relevante en la generación de electricidad durante los próximos años.

No será necesario recurrir al gas ruso

Por último, Birol ha descartado que sea necesario recurrir al gas ruso para abastecer al mercado europeo, asegurando que la dependencia de un único proveedor por parte de Europa ha sido «uno de los errores históricos» del Viejo Continente. «Considerando que el mercado del gas pasará de ser un mercado de vendedores a uno de compradores, considerar a Rusia como una opción alternativa para obtener gas sería económica y, en mi opinión, políticamente incorrecto», ha concluido Birol.

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