Lo que la pasada semana nadie se atrevía a pronunciar (crisis económica mundial) llega siete días después con más fuerza, porque los hechos son tozudos, y la escalada de los precios de la energía están imparables, a medida que se recrudece la guerra en Irán y Oriente Medio se ha convertido en un polvorín por donde no puede transitar ningún barco. Los ataques de Estados Unidos sobre Irán se han visto reforzados por Israel que ha elevado los ataques. El resultado son precios desorbitados, con el barril de petróleo rondando los 120 dólares y el precio del gas y la electricidad subiendo como la espuma con más del 30%.

Foto: DIARIO JUDÍO MÉXICO
El Gobierno español ya anunciado que adoptará medidas, como las aplicadas con el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania, en que se bajaron los impuestos a los carburantes, electricidad y gas. También habrá que estudiar que otros precios se verán afectados por la guerra, como es el caso de los fertilizantes (Irán produce el 90% de la urea que se consume en todo el mundo).
También desde el PP piden al Gobierno un escudo social para rebajar un 10% el impuesto a los productos energéticos. Los de Alberto Núñez Feijóo piden al Gobierno que actúe cuanto antes, este mismo martes en el Consejo de Ministros.
Von der Leyen pide una política «más realista» y dejar de confiar en las reglas
Y en el exterior, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen ha comenzado ya a pedir a los países miembros aplicar una política exterior más realista, dado que la actual, basada en los derechos internacionales no funcionan, cuando alguno de los países (Estados Unidos, fundamentalmente) no los cumplen: «Europa no puede ser la guardiana del viejo orden mundial. Necesitamos una política exterior más realista», ha afirmado la dirigente europea, para añadir a continuación que «Europa no puede confiar en el sistema basado en reglas como la única forma de defender sus intereses».
En lo que la mayoría de los países parecen coincidir es en que el ataque «ilegal» de Estados Unidos e Israel sobre Irán puede acabar en una crisis global de consecuencias impredecibles. Aunque como en otras crisis, lo que ya se sabe es que los primeros en subir de forma incontrolada son los precios de la energía, más aún cuando el conflicto bélico se encuentra en la mayor zona productora de petróleo y en el tránsito de petroleros y metaneros por aquellas aguas. No se puede olvidar que si los precios de la energía suben repercute en el resto de los productos que necesitan de la energía para producirse. Es decir, la mayoría.
Para evitar que la crisis económica se recrudezca, los siete países más ricos del mundo (Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos) se han convocado en el G-7 con carácter urgente para adoptar medidas que frenen los efectos de la guerra sobre la economía mundial. La medida que parece que saldrá adelante con seguridad es la liberación de las reservas petroleras para frenar el aumento del precio del barril de crudo. Esta medida sería apoya incluso por la Administración Trump.
El barril de petróleo roza los 120 dólares
Desde que comenzaron los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán, el precio del barril de Brent y del West Texas Intermediate (WTI) no han dejado de subir. Cuando estalló el conflicto, el barril de Brent (de uso en Europa) costaba poco más de 70 dólares. Dos semanas después su cotización en el mercado de las materias primas ha rozado los 120 dólares. Igual recorrido han seguido los precios del WTI, de consumo en Estados Unidos, que también ha superado los 119 dólares. Brent y WTI no superaban la barrera de los 100 dólares desde 2022, año en que estalló el conflicto entre Rusia y Ucrania.
En concreto, el precio del barril de crudo Brent antes de la apertura de este lunes comenzaba a cotizarse un 28% más caro, alcanzando el máximo intradía de 119,40 dólares legaba a dispararse antes de la apertura de las bolsas del Viejo Continente hasta un 28%, aunque a lo largo de la sesión comenzó a moderar su precio hasta bajar hasta los 107 dólares, un 15% más que el viernes pasado. Igual suerte ha corrido el barril de WTI, que este lunes también ha superado los 118 dólares, un 30% más que el viernes pasado, aunque a lo largo de la jornada volvió a los 102 dólares el barril, un 13% más que el pasado viernes.
En total, desde que estalló el conflicto en Oriente Medio (27 de febrero), el barril de Brent se ha encarecido un 64%, mientras el WTI ha elevado su precio un 78%.
La repercusión directa de este incremento en los precios del barril de crudo ya se puede ver en todas las gasolineras. En España, el litro de diésel vuelve a superar el precio de la gasolina (como ocurrió en la guerra de Ucrania) y de costar cerca de 1,5 euros el litro, dos semanas después se aproxima a los 2 euros el litro. En el caso de la gasolina, con un precio superior a los 1,80 euros), llenar un depósito cuesta casi 12 euros más.
El gas sube más del 20%
Por lo que respeta al precio del gas en el mercado de futuros holándes, de referencia para Europa, si bien llegaba a subir casi un 20% antes de la apertura del Viejo Continente, hasta los 65,70 euros por megavatio hora, tras el comienzo de la negociación europea moderaba la subida al 14%.
Este lunes, la empresa energética de Bahréin, Bapco Energies, que opera la única refinería del país, declaraba fuerza mayor en sus operaciones, tras un ataque contra las citadas instalaciones en el marco del conflicto desatado por la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos contra Irán, según recoge Europa Press en su web.
«Bapco Energies BSC, la compañía energética integrada de Bahréin, por la presente notifica un caso de fuerza mayor en las operaciones de su grupo, afectadas por el conflicto regional en curso en Oriente Próximo y el reciente ataque a su complejo de refinería», ha dicho la empresa en un comunicado.
Con anterioridad, había sido QatarEnergy, uno de los mayores exportadores mundiales de gas natural licuado (GNL), la que había declarado «fuerza mayor» para los compradores afectados tras interrumpir la producción como consecuencia de los ataques recibidos por sus instalaciones en el contexto de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán.
La fuerza mayor (‘force majeure’) es una cláusula legal que se refiere a circunstancias imprevisibles e inevitables que impiden el cumplimiento de una obligación contractual y exime de responsabilidad a las partes.
El estrecho de Ormuz cerrado al tráfico y EEUU busca un plan para el transporte
La guerra ha provocado que el estrecho de Ormuz, principal ruta de transporte de petróleo y gas del mundo, esté cerrado al tráfico. Por esta vía circula 1 de cada 5 barriles de petróleo, según datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA). Los datos son contundentes: el flujo de petróleo por esta ruta es de 20 millones de barriles diarios, el 20% del consumo mundial. Estos datos explicarían la crisis económica que se avecina. Además, aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de gas natural licuado (GNL) también transitó por Ormuz en 2024, principalmente procedente de Qatar.
Los ataques a las refinerías, fuera de control ya la guerra de Estados Unidos, ha provocado que la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC) de los Estados Unidos anunciara el pasado viernes el lanzamiento de un plan de 20.000 millones de dólares (17.236 millones de euros) para asegurar los cargamentos transportados vía marítima en Oriente Próximo.
El plan se centrará, en un primer momento, en los seguros para maquinaria y casco, esto es el buque propiamente dicho, así como para su cargamento. La DFC ya ha identificado aseguradoras norteamericanas con las que contratar las pólizas, según recuerda la web de Europa Press.
«La cobertura de DFC ofrecerá un nivel de seguridad que ninguna otra póliza puede proporcionar. Estamos seguros de que nuestro plan de reaseguro permitirá que el petróleo, la gasolina, el gas natural licuado, el combustible para aviones y los fertilizantes vuelvan a fluir a través del estrecho de Ormuz hacia el resto del mundo», ha afirmado el consejero delegado de DFC, Ben Black.
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